Aquellos que me conocen saben que hace aproximadamente cuatro meses comencé un curso de escalada, en concreto de la modalidad denominada “deportiva” (que es a la que me referiré el resto de la entrada, aunque en gran parte es aplicable a la clásica), casi por curiosidad, y aquello ha desembocado en lo que es sin duda mi principal afición hoy en día. La cuestión es que no se me ocurren muchos ámbitos en los que la seguridad tenga un componente tan importante, tanto en material, como en técnicas; es tan importante que el arnés esté en perfecto estado como saber cómo montar una reunión a 250 m. de altura. Como casi cualquier actividad, la escalada tiene sus riesgos intrínsecos, derivados de desprendimientos de rocas, una mala caída, material defectuoso,o el simple azar que hace que la cuerda vaya por un lado y no por otro; no por nada cualquier material de escalada trae una leyenda que advierte de los peligros mortales de la actividad.
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Esta mañana he publicado “GOTO IX: El negocio de la seguridad” en Security Art Work, el blog corporativo de S2 Grupo, donde he utilizado la escalada como introducción a las empresas de seguridad informática. Pueden leer el resto de la entrada allí.

