20 mayo 2008

Echelon, ¿para qué?

(Ayer, en Security Art Work)

Es posible que muchos de ustedes conozcan, hayan firmado e incluso entregado a sus trabajadores todo tipo de políticas sobre la protección de la información, tanto corporativa como datos de carácter personal: política de uso de Internet y email, política de cifrado, política de uso de activos corporativos, política de esto y política de aquello. A lo mejor, si han hecho los deberes, el personal técnico dispone además de procedimientos de borrado seguro y destrucción de soportes. Pero seguramente, lo que no tienen es una política o procedimiento de “ocultación de información”; claro que, ¿para qué querría usted esconder la información? ¿esconder? ¿de quién? ¿es que no es suficiente con cifrarla?

Pues bien, parece que ya no.

Si lo que Bruce Schneier cuenta es cierto —y no tengo ninguna duda de que lo es—, recientemente una corte de los EEUU aprobó el derecho de los agentes de aduanas a inspeccionar, en el sentido más amplio del término, cualquier portátil o dispositivo electrónico que el visitante lleve en su entrada al país. Es decir. Ponerlo en marcha, entrar en su cuenta de usuario, y hurgar, todo lo que les de la gana. Preguntando y todo; como era de esperar, el visitante tiene que colaborar, por lo que no sirve de nada que el disco esté cifrado. Claro que uno puede alegar desconocimiento, ignorancia o negarse a cooperar, pero no quiero ni pensar la cantidad de tiempo que pueden hacerle perder a uno, además de que podrían prohibirle el acceso al país y/o confiscarle el portátil. Y esto al parecer no es exclusivo de los EEUU. Sí, ya sé que probablemente los agentes de aduanas no son expertos informáticos, pero yo no me la jugaría porque probablemente destinen a ello personal especializado, tal y como está el nivel de paranoia hoy en día.

Así que vayan pensando en otro nuevo procedimiento, titulado “Cómo esconder la información”. Y mientras tanto, si piensan viajar a los EEUU por motivos de trabajo, busquen asesoramiento interno o externo, borren de manera segura toda la información que no necesiten, oculten de la mejor manera que puedan y sepan la que necesiten, aprendan a mentir y, por si las moscas, lleven el teléfono del abogado de la empresa en el bolsillo.
Y si viajan por motivos personales… no se lleven el portátil del trabajo.

[Nota: Me apunta rápidamente un compañero que la solución a esto pasa por el uso de sistemas de ficheros esteganográficos, por lo que ya tienen nombre para su política: “Política de uso de esteganografía”. Eso no obstante lo dejaremos para otra entrada.]

14 mayo 2008

Chistes, hombre, chistes

Hace unos meses, Fernando Martín, Presidente de Fadesa-Martinsa y del Grupo 14 Inmobiliarias por la Excelencia (en adelante G-14), aprendió a contar chistes.

Al parecer, Fernando Martín ya no es Presidente del G-14 (de Fadesa-Martinsa no lo sé aunque me preocupa más bien poco). Seguramente, ese es el menor de sus problemas. Ahora, Pedro Pérez ha ocupado su lugar, y aunque lo parezca, ni es un nombre genérico ni me lo he inventado (desde aquí, mis más afectuosos saludos para todos los Pedro Pérez de este país). No sé si Pedro Pérez es presidente de otra cosa, aunque da igual, pero como no sabe contar chistes, llora. Llora por esas 250,000 personas que se van a ir a la puta calle, dicen. Por esos miles de personas que no van a poder comprar un piso ya que este año según ellos se van a construir “muy pocos” pisos: sólo 200,000 pisos de los 350,000 pisos que necesita este país. Doscientos mil y trescientos cincuenta mil, respectivamente, no doscientos coma cero ni trescientos coma cero. Miles de. Igual que los parados, desgraciadamente.

Así que Pedro Pérez llora, con lo divertidos que son los chistes y con lo que nos gustan en este santo país (España). Claro que además de no saber contar chistes ni conocer la ley de la oferta y la demanda (como si eso tuviese algo que ver), tampoco sabe contar, valga la redundancia, porque al mismo tiempo que dice todo eso cifra en 500,000 los pisos en “stock”. Quinientos mil, no quinientos coma cero pisos.

Stock: 1. m. Cantidad de mercancías que se tienen en depósito. [RAE]

Vamos, que hay medio millón de pisos en este país sin vender. Lo que, si aprendí a sumar bien, que lo dudo, significa que en total, a finales de 2008 tendremos 700,000 pisos construidos. Para una demanda anual, según ellos, de 350,000 pisos; todo en miles. Me atrevería a decir que según eso, aunque en 2009 no se construyese ni un piso, no pasaría nada. Que hay pisos de sobra. Pero no me atrevo. Seguramente se me escapa algo.

Al menos Pedro Pérez parece sincero, cuando le dice al Gobierno que no pide medidas para “suavizar” el ajuste de la construcción, a la vez que llora por los 250,000 parados y por la pérdida de 8 décimas del PIB en el primer trimestre del año, algo que no recuerda haber visto antes. Bueno, en realidad no parece sincero. Es bastante rastrero, pero no le vamos a pedir peras al olmo. Cada uno tiene su trabajo y ese es el suyo.

Yo le diría a Pedro Pérez que aprenda a contar chistes, que llorar, gracias a ellos va a llorar mucha gente en este país (claro que no sólo por ellos, porque hay muchas más razones para llorar —algunas incluso agradables— y sólo faltaba que ellos tuviesen la exclusiva), por desgracia. Así que háganos un favor y cuente chistes, hombre, chistes, que al menos nos alegran la vida.

U Ge Te

Mi señora está afiliada a UGT. Así que, para consultar algunas cláusulas del contrato de su nuevo trabajo, ciertamente abusivas, decidió hacer uso de su cuota trimestral y los servicios de esta loquesea sindical. Después de media hora al teléfono y hablar con una variedad considerable de personas pertenecientes a una variedad considerable de federaciones (imagino que es lo que vienen a ser departamentos), consiguió finalmente saber el número de la federación que le correspondía, de acuerdo a la actividad económica de su nueva empresa.

Hoy, una vez conocido el número de teléfono de la persona que —en teoría— debía atenderla, ha vuelto a llamar. Y de nuevo, le han vuelto a pasar por un número indefinido de personas que, de nuevo, consideraban que la consulta no era de su competencia. Todo eso, sin ni siquiera conocer cuál era la consulta. Claro. Finalmente, un alma caritativa le ha pedido ún número de contacto para poder llamarla tras aclarar entre ellos quién debía coger el teléfono y responder a una consulta trivial sobre un par de preguntas que seguramente puedan ser contestadas independientemente de la actividad económica de su nueva empresa.

Eso pasó a las doce del mediodia.

Son las once y veinte de la noche.

Me pregunto si aún siguen discutiendo de quién es competencia tan complicada cuestión. Deberían irse a casa.

(…)

Imagino que firmará.

Frases

Germans want to be efficient, Russians powerful, Spanish important, Chinese rich, Japanese respected, and the French… French

Vía Edgar Rovira.

9 mayo 2008

Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros

Seguro que se acuerdan que tras el 11-M, ningún telediario mostró imágenes del atentado por respecto a las víctimas y cuestiones de sensibilidad. Estoy convencido de que no obstante, todas las cadenas estaban deseando sacar por televisión los cadáveres y cuerpos mutilados de las personas asesinadas.

Hace tan sólo diez minutos en las noticias de la Sexta han mantenido durante casi quince segundos un plano de un birmano muerto desnudo flotando boca abajo en un río. Entre otras cosas.

Ya saben aquello de “Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”, ¿verdad?