
Explicaciones
Aviso a navegantes, a propios y a extraños.
Unsociability es más que el nombre de este blog, aunque esté en inglés y aquí hablemos todos en cristiano; no es un nombre gratuito. No soy un insociable, no soy un ermitaño, no soy un inadaptado, no soy un seta. La mayor parte del tiempo, todo lo contrario. Pero de vez en cuando, involuntariamente, M. se aparta un poco del mundo, por cansancio, por falta de sueño o por estrés. Ya ven, idiosincrasias de este sujeto.
Así pues, a aquellos afectados, disculpen las ausencias temporales, tengan paciencia y asuman que la culpa siempre cae de este lado.
Mi fin de semana (malo, malo, muy malo)
Cuarenta minutos, un plato de pasta y su correspondiente somnolencia in crescendo; ni el café la va a parar. Me temo que este post será soporífero y (tan) prescindible como los demás. Porque mi musa continúa a estas horas con toda seguridad felizmente acostada y no sé si lleva intención de despertarse a lo largo del día o se lo ha tomado libre sin pedir permiso. Con suerte, despertará esta noche a las doce y me obligará, otro día más, a permanecer despierto hasta las tantas. En cualquier caso, cualquier blog tiene posts muy buenos, buenos, regulares, malos y muy malos. Digamos que este será muy malo, será horrible. Se titula “Mi fin de semana”. Para los polígonos, “My weekend”.
Pues mi fin de semana ha sido en conjunto bastante interesante. Viernes por la noche, vino tinto, Guinness, Radio City y aplicación práctica de consejos pasados; no diré más. Sábado sabadete, reposo y cena cenita cena con Ishtar y unos amigos suyos. Más vino tinto y alguna persona interesante; hay cosas que uno no cree que vaya a hacer nunca, hasta que se encuentra con un micrófono en la mano emulando a Alejandro Sanz. Domingo de contemplación y reposo, y lunes -hasta el momento- introspectivo. Y sigo sin Internet, como era de esperar.
Y con esto y un bizcocho, yo diría que hasta mañana a las ocho. Malo, malo, pero muy malo. Os lo advertí.
Que mierda.
Rosemary
Rosemary me contó que había perdido el brazo derecho al caerle encima una viga de madera maciza que debía atravesar diagonalmente el comedor de su futura casa, a la que ella y su marido habían dedicado gran parte de los ahorros de su vida y el tiempo de los últimos tres años. Al parecer, un fallo en uno de los apoyos la hizo desplomarse sobre el suelo, donde se encontraba ella recogiendo unas herramientas; allí la encontró él una hora más tarde, inconsciente sobre un charco de sangre. Perdió el conocimiento al instante y despertó una semana más tarde, con el miembro amputado a la altura del hombro, sin recordar nada de lo que había sucedido. De esto hace ya casi veinte años, y ambos continúan recibiendo ayuda psicológica.
La casa continúa vacía, sin más ocupantes que algún perro salvaje o pájaro ocasional. Ellos no han vuelto a poner el pie en ella ni lo harán jamás; aunque no la olvidan.
Consejo y chiste, los dos gratis
Bueno, me temo que este fin de semana los amigos de Jazztel me van a dejar sin estos mundos de Yupi, así que tendremos que esperar al lunes para vernos, si a sus señorías les parece bien. Y si no les parece, también. Sean buenos, sean buenas, y como consejo gratis para el fin de semana, no olviden que, acaben follando o no, intentarlo vale la pena porque es gratis y a veces tiene premio.
Para acabar, por cortesía de Ciudadano Cero (sí, mi jefe, el de siempre), un chiste también gratis:
Una mujer a su marido:
- Mariano, parece que quieres más al perro que a mí.
- Que no tonta, que os quiero igual.
Os deseo un buen fin de semana a todos.
No, bueno no. Mejor.

