14 diciembre 2011

Tener un dios no era tan malo (después de todo)

Hoy me he acordado de esto.

“Sólo es posible en general desperdiciar el tiempo cuando podemos dedicarlo a un objetivo (proyecto) de mayor importancia o de mayor valor que lo que estamos haciendo. Es decir, que ese tiempo, aparentemente no empleado en nada importante, puede ser empleado en mejorar el resultado final, bien en calidad o reducción del tiempo de ejecución. Pero cuando ese proyecto consiste en nuestra propia existencia, esta idea de resultado final, esta mirada hacia atrás desde fuera de nuestra propia vida es un concepto sin sentido (desde luego, no desde algunos planteamientos religiosos). El proyecto vital de cada persona finaliza con la muerte, y tras ésta, no hay revisión posible; al no existir un momento de juicio externo a nosotros, trascendental, cualquier cosa que hagamos es válida, no únicamente desde un punto de vista ético (Dostoievski: “si no hay Dios, todo está permitido”), sino más en un sentido weberiano de pérdida de significado: nada de lo que hagamos tiene un horizonte que le proporcione sentido. No hay ningún marco supraexistencial que conceda valor o significado a nuestras acciones. Nada que mejorar. Nada que ganar ni que perder.”

Resumiendo, nos hace falta un dios. Sin él todo es bastante absurdo. Claro que igual es mejor así, a saber.

21 septiembre 2011

¿Hay alguien ahi fuera?

Hace ya unos cuantos años, el jefe de un cliente para el que trabajaba se refirió a mí sin demasiada fortuna diciendo algo así como que estaba “bien amaestrado”. Aunque su intención, como al momento aclaró, era poner de manifiesto mi actitud de servicio al cliente (él era el cliente), la forma de expresarlo no fue desde luego la mejor. Dejando de lado las formas y yendo al fondo, esa anécdota muestra una constante desde que salí de la universidad y me incorporé al mercado laboral: siempre he estado muy enfocado al cliente.

No hay que ser muy observador para darse cuenta de que la orientación hacia el cliente no es algo que abunde entre las empresas, grandes o pequeñas. Aun muchas personas y empresas no sólo no se plantean escucharle (a usted), sino que han abandonado la idea de tratarle con unos mínimos de calidad: cuántas veces hemos entrado en un comercio donde te atienden a cara de perro; hay personas que todavía no son conscientes de que el dinero con el que viven no crece en los árboles sino que procede de las carteras de otras personas. Sólo las telecos pueden permitirse algo así, asumiendo unos estándares de calidad del sector pésimos; aun así, los últimos datos de portabilidad de líneas ADSL y móviles indican que eso podría cambiar en un futuro no muy lejano.

No obstante, asumamos que su empresa sí sabe tratar a sus clientes. Mejor o peor, pero con unos niveles de calidad razonables. Quizá incluso tenga alguna iniciativa implantada para medir el grado de satisfacción de sus clientes con sus productos, ya sean éstos (los clientes) particulares o empresas. Quizá haga alguna encuesta de vez en cuando. Quizá incluso alguna vez haya recibido alguna sugerencia.

Teniendo eso en cuenta, ¿cuándo fue la última vez que un cliente le trasladó una buena idea? ¿Y una idea genial? ¿Cuándo una encuesta o una sugerencia de un cliente provocó un cambio en su manera de hacer las cosas? Si se pusiese en el “otro lado”, ¿pensaría que lo que usted hace es lo que representa la palabra “escuchar”? ¿Está realmente decidido a cambiar su manera de hacer las cosas, si las evidencias para hacerlo fuesen razonablemente grandes?

Es posible que piense que sus clientes no tienen buenas ideas (para usted). Es posible que piense que sólo tienen opiniones generales y superficiales sobre el producto o servicio que acaban de comprar, porque eso es después de todo lo que ha recibido hasta ahora. Pero la realidad es que tiene que ser consciente de que nadie que no se sienta escuchado va a perder el tiempo en decirle nada y el tiempo de su cliente vale tanto o más que el suyo. Así que escuchar probablemente no sea suficiente. Quizá necesite implicar a sus clientes en su empresa.

10 pasos para convertirse en un escritor mejor

Escribir.
Escribir más.
Escribir aún más.
Escribir aún más que eso.
Escribir cuando no quieres escribir.
Escribir cuando quieres escribir.
Escribir cuando se tiene algo que decir.
Escribir cuando no se tiene nada que decir.
Escribir todos los días.
Seguir escribiendo.

De aquí.

8 septiembre 2011

Mi supraespinoso derecho

Pues sí. Desde aproximadamente el 15 de agosto me encuentro “en el dique seco” a causa de una tendinosis con pequeña rotura parcial del supraespinoso del hombro derecho, lo que ha hecho que lleve ya unas tres semanas sin tocar la roca ni la resina.

Estoy prácticamente seguro que esta lesión proviene de junio de 2010, cuando en el tercer fin de semana de escalada me metí en varios 6a y algún 6a+, forzando más de lo necesario. A partir de aquel día empecé a notar un dolor en ciertos movimientos del hombro, que poco a poco fue menguando durante los siguientes meses hasta prácticamente desaparecer. De aquello no supe más hasta el pasado junio, en el que volvió el dolor, con bastante mayor intensidad y algo de limitación funcional, tanto en movimientos como en fuerza; sin embargo, fiel a mi falta de sentido común, continué escalando con la misma intensidad durante julio y mitad de agosto, o al menos con toda la que las molestias me permitían, hasta que en agosto decidí finalmente acudir al trauma, quien me mandó una resonancia magnética y una radiografía que mostraban una lesión “vieja” de Sachs-hill (hundimiento óseo) y una tendinosis del supraespinoso con pequeña rotura parcial.

Fue en ese momento cuando el miedo —no el sentido común— apareció y decidí aparcar los pies de gato —incluso unos Miura VS que están esperando ser estrenados— y acudí a un fisio recomendado por Geno (que continúa de baja por rotura del astrágalo, aunque progresa adecuadamente), con quien estoy muy contento, quien me indicó que el problema procedía de una descompensación muscular de la articulación del hombro, generando que éste fuese inestable y se adelantase a su posición natural. Desde la primera visita a finales de agosto, el progreso ha sido muy bueno, y únicamente me quedan algunas molestias en los movimientos límite de la articulación. Continúo con los ejercicios de rehabilitación/fortalecimiento tres/cuatro veces al día, y aunque Fernando no me quiere dar una fecha determinada, estimo que a finales de septiembre o principios de octubre podría estar de vuelta en la roca. Sin prisa, pero sin pausa.

Mientras tanto, aparte de los ejercicios que me ha mandado, ejercicio aeróbico para rebajar ese par de kilos que he cogido durante el verano. Elíptica de momento, pero barajando seriamente volver a calzarme las Vomero2+ y salir al río a correr, al menos durante lo que dure esta pequeña pausa obligatoria.

12 abril 2011

Reseña Cortes de Pallás, sector Cueva de la (Reina) Mora

Aparte del sector El Embalse que ya reseñamos hace unas semanas, en Cortes existe un segundo sector ubicado en la parte alta del pueblo, de camino a la Muela. Aprovechando que el fin de semana estuvimos probando algunas de las vías, con mayor o menor fortuna, y que Alex ha conseguido las reseñas oficiales de los equipadores, vamos a dar algunos detalles de cómo llegar al sector y sus características.

Como en el caso del Embalse, llegar hasta Cortes de Pallás no tiene demasiado misterio, por lo que se deja ese aspecto al conductor avispado, al GPS o al planificador de rutas que cada cual prefiera. Una vez llegamos al pueblo, seguimos hasta que la avenida de la entrada se divide en tres. En ese punto giraremos a la izquierda tomando una pronunciada cuesta que continúa durante al menos 500m. Como aspectos identificativos, en la esquina donde hemos de girar está el Bar Chema, y más adelante pasaremos por delante del cuartel de la Guardia Civil, dejando éste detrás:

Una vez hemos llegado arriba de la cuesta, continuaremos durante unos 300m aproximadamente por un camino asfaltado, hasta que veamos el camino que nos llevará al sector. Ahí podemos dejar el coche, aunque no debemos bloquear ninguno de los caminos (ni el asfaltado ni la pista que sube), ya que por ambos pasan coches:

Si desde ahí miramos hacia arriba, ya vemos dónde vamos:

Una vez hemos dejado el coche (también se puede venir desde el pueblo, que supone a lo sumo 10 minutos más andando) aparcado, continuaremos por el camino, pasando una cuesta asfaltada con cemento, hasta que lleguemos al lugar donde el camino da lugar a una senda:

A partir de ahí, seguimos las marcas verdes y blancas, y más adelante vemos un desvío que tomaremos a la izquierda y que nos llevará directamente al sector de la Cueva de la (Reina) Mora por una antigua vía romana:

Cabe destacar que un par de “curvas” (la subida va zigzagueando) antes de llegar al sector pasaremos por un bordillo de unos 10-15 metros de alto donde podremos encontrar 2 vías, con características de la roca muy diferentes a las que encontraremos arriba:

Y finalmente, unos metros más de subida y habremos llegado a nuestro destino:

Alex tiene una imagen que resume el recorrido que habremos de hacer, que desde el pueblo será unos 30 minutos y desde el lugar donde se ha dejado el coche unos 15-20 minutos como mucho:

Una vez allí, podemos ver que la roca es muy diferente de la que podemos encontrar en el sector “El Embalse“, y también del bordillo que está justo debajo. Las vías y sus grados, cortesía de Elev-arte y los equipadores, se muestran en la imagen siguiente.

Antes de hacerse el ocho y tirar para arriba, hay que tener en cuenta un par de aspectos:

1) Al igual que en las reseñas del sector El Embalse, el grado en la escuela no sólo no se regala, sino que está bastante más apretado de lo habitual. Las vías (las probadas, al menos) son bastante continuas y no tienen demasiados reposos. En general, podemos sumar medio grado a las reseñas sin miedo a exagerar, al menos en las vías probadas.

2) Las características de la roca y el hecho de que sea una escuela poco frecuentada hacen que de vez en cuando caigan rocas, bien porque nos quedamos con algún agarre en la mano (literalmente), bien porque tiramos alguna piedra accidentalmente. Al respecto, cuidado en las repisas superiores ya que hay piedras de considerable tamaño. Se hace imperativo por ello utilizar casco tanto para el escalador como para el asegurador. Además, se recomienda que éste no se sitúe, al menos una vez pasadas las dos primeras chapas, en la vertical del escalador, sino unos metros hacia atrás y atento a lo que pudiera caer del cielo.

Esto es todo. Seguiremos informando.

20 diciembre 2010

Tough enough

Tough Enough – Madagascar Big Wall de WORKLESSCLIMBMORE.

29 octubre 2010

¡Viernes!

16 septiembre 2010

Ardillas voladoras

7 septiembre 2010

Recopilación de relatos

Hace mucho tiempo que me debato entre volver a hacer públicos o no los relatos que escribí durante la etapa anterior del blog. A favor está claramente el deseo de que la obra sea leída por cuantas más personas mejor. En contra, mi hipotético y nunca abordado intento de publicarlos a través de las vías convencionales, a pesar de que durante un tiempo dichos relatos fueron públicos. Lo cierto es que tras pensarlo un poco, he decidido volver a ponerlos a disposición de los lectores, sea grande o pequeño el número de ellos; he de reconocer que la obligación autoinfringida de revisar, modificar y distribuir en los círculos editoriales la recopilación que les comento me produce algo de ansiedad, y me dificulta abordar nuevos proyectos; es como si no pudiera seguir escribiendo sin antes haber agotado los cartuchos para este conjunto de historias. Típico de mí, por otra parte.

Así pues, a continuación le presento No me cuentes historias, una recopilación de los textos de ficción que he ido escribiendo durante los últimos años en este mi blog personal, www.unsociability.org; las entradas en las que publiqué cada uno de ellos estarán pronto disponibles. El documento inicial ha sido ampliado con nuevos relatos respecto a la versión anterior, aunque básicamente es el mismo. Si le gusta alguno de los relatos que contiene, siempre es de agradecer un comentario o un simple email, y por supuesto, que distribuya el documento. Una vez tomada la decisión, de perdidos al río y cuanto más mejor.

Por último, la licencia. Esto es importante. Todas las historias (al igual que el blog del cual derivan, www.unsociability.org), están bajo una licencia Creative Commons “Reconocimiento-SinObraDerivada 2.5 España”, según la cual usted puede copiar, distribuir y comunicar su contenido públicamente, siempre que indique visible y claramente (dejo eso a su buen criterio) que la procedencia del texto es el blog www.unsociability.org y su autor, Manuel Benet. En segundo lugar, usted no puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra. Si tiene una curiosidad morbosa, puede encontrar los detalles de la licencia en el enlace anterior.

Si tiene alguna duda, yo soy su hombre. Léalos, le gustarán.

24 agosto 2010

Sistemas de valores

Los logros, como factores principales de motivación, son trampas limitadoras. Nuestro sistema de valores ha sido modelado para equiparar nuestro sentido más profundo del valor personal con los logros, pero la clarividencia de la lógica arroja serias dudas sobre este modo de pensar. ¿Es una persona sin mucha educación o discapacitada intrínsecamente menos valiosa que un alto ejecutivo? ¿Escalar 8a nos hace más valiosos que nuestro amigo, que sólo escala 6c+? Pocos responderán que sí cuando se les formule la pregunta directamente. Sin embargo, esta estructura está anclada profundamente en la mentalidad de la mayoría de la gente y controla su autoestima. Cuanto más pensamos en un sistema de valores fundamentado en los logros, más erróneo se vuelve.

Arno Ilgner, Gerreros de la roca