Hace cuatro años menos un día que empecé este blog, como una manera de dar rienda suelta a, llamémoslo así, mi vida interior. No confundir con vida intestinal, sino como inquietudes intelectuales et al. Desde ese día, esto ha evolucionado prácticamente igual que la mayoría de los blogs hasta el punto de ser un producto de mero entretenimiento más que una vía de desahogo personal. En otras palabras, y como se habrán dado cuenta, la mayoría de las veces no escribo porque tenga algo que decir, sino porque tengo que decir algo, lo que es una sutil pero importante diferencia. Hace ya bastante que pienso en eso, por supuesto sin llegar a ninguna parte, como en muchas otras cosas. Por una parte, les confieso que supone una satisfacción continuar con esto en marcha después de tanto tiempo, y ver que aparentemente ustedes me siguen leyendo, y por otra, opino que puede resultar interesante leer dentro de unos años lo que opinaba ahora. Claro que aunque para lo primero vale casi con cualquier cosa, para lo segundo es imprescindible contar con contenido "íntimo" y personal que me aporte algo en el futuro; ustedes ya me entienden. Poner gilipolleces puede entretenernos a todos diez minutos y poco más, pero a mi me aportará poco o nada dentro de un tiempo, porque en este mundo de gilipollas las gilipolleces son como los límites, ya saben: tienden a infinito. Además, a todo eso hemos de añadirle todas esas ocupaciones alternativas que van surgiendo de vez en cuando, o esas otras que llevan esperando casi demasiado, y de las que les he hablado más de una vez. En definitiva, que les estoy hablando de las eternas excusas.
En cualquier caso, todo eso es sólo algo que estaba pensando, que he pensado en el pasado y que seguro que mañana seguiré pensando, y a partir de lo cual no he sacado ninguna conclusión. Lo que tenga que ser, será, lo que es una manera bastante absurda y en cierto modo determinista de ver todo esto. Por cierto, si no se lo había dicho, hoy es mi cumpleaños.

Steven Pinker, Cómo funciona la mente.

De niño, siempre quise tener superpoderes. Soñaba día tras día, dormido o despierto, con poder hacerme invisible, ser capaz de volar, parar el tiempo, o convertirme en algún personaje del universo manga más conocido; nada fuera de lo normal. Más tarde, como era de esperar, crecí, y mis irreales e infantiles aspiraciones se tornaron en otras más humanamente accesibles pero igualmente inalcanzables. Ansiaba, igual que cuando era pequeño, dominar el mundo, pero ya no como un ser con poderes extraterrenales, sino de una forma más mediática, más común, de una manera en apariencia más real, incluso factible. Continué creciendo, y un día, pero no como algo que sucede de repente sino tras un largo proceso, me di cuenta de que todos esos sueños habian dejado de serlo y se habían convertido en pesadillas, enormes losas que cargaba inconscientemente a mi espalda, a causa de quizá una cabeza demasiado fantasiosa o una realidad que me había resistido a asumir. Comprendí que te haces adulto cuando entiendes que muchos de esos sueños que has ido acumulando desde que tienes uso de razón jamás se convertirán en realidad, y que no tienes poder para cambiar eso. Desde entonces, me debato entre renunciar a mis sueños o resistirme a hacerme adulto, mientras el tiempo pasa.

«Sí, cariño mío, lo que tú quieras»
Y esta es la razón de porqué no se deben fumar porros en horario laborable, sobre todo si eres la (ya ex-) portavoz del PSOE en el Parlamento de Aragón y vas a hablar en público. O eso, o esta mujer está dentro del cupo de minusvalía (psíquica) del PSOE. O estaba en trance místico. O estaba preparando el comienzo de su carrera como humorista. O... en fin, nada más. Muchas gracias, muchas gracias, muchas gracias. Fin.

[Lo que sigue, hace un rato en Security Artwork. Quizá no nos veamos hasta el lunes, así que por si es el caso, pasen un buen fin de semana y sean buenos.]
Estaba hace un par de noches viendo la televisión, y ante el maravilloso panorama televisivo que tenemos en este país, decidí dar una vuelta entera por todos los canales; la cuestión es no irse a dormir. Y así seguí un par de veces, hasta que me detuve por curiosidad en uno de esos canales locales en los que cuando no están haciendo tarot televisado están pasando una película porno barata. En este caso no tuve suerte y estaban haciendo tarot, así que me quedé viéndolo diez minutos. Aparte de lo divertido que resulta ver cómo el sujeto de la pantalla en cuestión manipula al oyente para sonsacarle la información (hay algunos realmente hábiles, aunque tampoco crean que soy un forofo de este tipo de “programas”), me sorprendió lo que pasó con una llamada:
—Sí, parece que tenemos una nueva llamada. Dime, bonica.
—Hola. Verás, me han operado del riñón hace unas semanas y quería saber si todo va a ir bien.
—Lo siento mucho, pero ya sabes que desde hace algún tiempo en antena ya no atendemos problemas de salud.
—…
No sé si esta negativa se debió a algún tipo de estudio sobre el comportamiento de la futura clientela, a razones de índole moral o legal, o si en cambio, la razón fue que “también” este tipo de empresas se están poniendo las pilas con la LOPD. Lo que, después de pensarlo un poco, me resultaría raro, ya que después de todo, el dato por el que el sujeto es identificable, el teléfono (tomar en este caso la voz es hilar demasiado fino) es accesible a la empresa tanto en antena como fuera de ella, y no lo es para los telespectadores como un servidor. Es decir, que tengo mis dudas. Y ustedes, ¿tienen las suyas?

¿Se acuerdan de lo que comentábamos el otro día?
Fraser Boa, El camino de los sueños.
(Ya sé que la psicología de Jung tiene algo de tiempo, pero bueno...)

Cada vez que veo en LaSexta un anuncio promocionando lo que ellos denominan Series de culto, me pregunto a qué mente lúcida se le ha ocurrido programarlas en el horario del llamado late night, es decir, de madrugada y a las tantas: justo después de Buenafuente. Aún teniendo en cuenta que esta cadena no quiere, o no está preparada para luchar todavía en el mundo del share con A3 o Telecinco lo que le da una beneficiosa libertad me resulta realmente curioso que dediquen tanta publicidad y elogios (la promoción se acompaña de alabanzas de showmen locales, como Buenafuente o Santiago Segura) a espacios cuyos horarios son aptos sólo para aquellos que no han de madrugar demasiado y/o no tienen especial apego por su cama. Lo que como supondrán, no es mi caso.
En fin. A mí hace mucho que la televisión no me quita el sueño.

esta entrada no está acabada

Disculpen la brevedad de este y anteriores días. Tengo la cabeza metida en un hoyo y no sé si no quiero o no puedo sacarla.
Gráficamente, para que se hagan una idea:

Hola.
Mientras saco la cabeza del hoyo, véase foto de la avestruz en la anterior entrada, les dejo con una pequeña joya que un compañero de trabajo me hizo llegar ayer. El juego en cuestión se llama Crayon, de Petri Purho, y se trata básicamente de hacer llegar una pelota a una estrella mediante la ayuda de un lápiz con el que dibujar objetos, y la acción simulada de la física. Aunque el video que hay debajo es de la versión Deluxe actualmente en desarrollo (y esperemos que también freeware), y contiene innovaciones que no estaban presentes en la versión original, la idea es básicamente la misma.
El juego, que pueden descargar desde aquí, tiene en su versión original únicamente siete niveles, pero si navegan un poco por el blog del autor verán que hay un editor de niveles y mucha gente ha creado ya niveles adicionales, así que con un poco de maña y ganas pueden estar un buen rato jugando. Y que ustedes lo pasen bien.

[Esto, para Security Art Work. Si no nos vemos más hasta el lunes, pasen buen fin de semana]
¿Se acuerdan que el otro día les comentaba que el punto básico de la seguridad, desde cualquier punto de vista, es la concienciación del usuario? Bien, pues he cambiado de opinión, y he estado elaborando una lista de medidas que demuestran que podemos evitar de manera eficaz y segura la fuga y el robo de información sin contar con el usuario. Síganme.
Uno. La primera medida a adoptar es, por supuesto, la inhibición de los puertos USB, disketeras y eliminación de cualquier grabadora de CD o DVD. Esto es particularmente sencillo. Es posible que tenga que hacer frente a usuarios de cierto rango que protestan, particularmente, por no poder utilizar los puertos USB, para llevar presentaciones o extraer informes y trabajar en casa. Por supuesto, prescinda de cualquier dispositivo que utilize un interfaz USB, tal como ratones, teclados, impresoras, etc., aunque ese es un mal menor. Ignore estos pequeños contratiempos.
Dos. La segunda medida es, como es natural, eliminar cualquier acceso a Internet. Los sistemas de webmail son, como todos sabemos, un potencial peligro, y aunque los cerremos en el cortafuegos, seguramente el empleado maligno encontrará alguna alternativa tal como el ftp, ssh, sites orientadas al almacenamiento de ficheros, etc. Este punto también carece de complejidad, como podrá comprobar: Deny ALL from ALL y voilà. En este caso, sí, admitimos que las quejas de usuarios pueden ser algo más enérgicas, sobre todo cuando el director financiero sea incapaz de realizar las transferencias de las nóminas por banca electrónica, o recursos humanos necesite mandar información mediante DELTA. No haga caso. Está en juego la información corporativa.
Tres. La tercera medida lógica en este proceso es cortar el correo electrónico. No hay en el entorno empresarial mayor peligro que el correo electrónico. Olvide que sirve para contactar con clientes, potenciales o futuros, o proveedores. Mucha gente utiliza este sistema para mandar información confidencial, así como datos de carácter personal a cuentas privadas, vaya usted a saber si a potencias asiáticas o la propia AEPD. Hágame caso: corte el grifo. No email, anymore.
Cuatro. La cuarta medida a aplicar es la eliminación de cualquier fax o teléfono. Esto requerirá confiscar los teléfonos móviles de todos sus empleados, sobre todo aquellos con cámara, particularmente peligrosas si dispone usted de planos o alguna cosa gráfica que copiar. No se olvide, ya que estamos, de las cámaras. Con esto conseguiremos aislar a nuestra empresa del exterior. No tenemos que preocuparnos por tanto de que la información salga por vía telemática, telefónica, electrónica, o cualquier otro medio. Estamos casi a salvo.
Cinco. La quinta medida es eliminar las impresoras, y el siguiente, imprescindible, es confiscar todo el material con el que se pueda escribir, y los potenciales soportes: lápices, bolígrafos, rotuladores, folios, libretas, etc. No sabemos si alguien puede querer copiar un diseño, una función, un procedimiento de calidad, su estructura de red, o el listado de nombres y apellidos de todos los empleados. Hay gente muy rara por el mundo, y como suele decirse, mejor prevenir que curar. Por supuesto, esto implica que se ha de cortar radicalmente el correo postal, tanto de entrada como de salida.
Seis. La sexta y última medida que le proponemos es el cacheo exhaustivo de sus empleados tanto a la entrada como a la salida de la empresa por parte de personal de seguridad especializado. Recuerde que no sabemos qué maléfico plan tienen los empleados en la cabeza, y cualquier precaución es poca.
Estas son algunas de las medidas, pero por supuesto, no son todas. Como suele decirse, el demonio está en los detalles. Tenga en cuenta, por último, que cualquier empleado que deja la empresa puede llevarse información interna en su propia cabeza (sí, puede, es verdad). Por razones legales —que no éticas— no podemos aconsejarle que impida que sus trabajadores se jubilen, cambien de trabajo o se dediquen a la vida contemplativa. ¿Se acuerda lo que decía Gene Spafford? Es decir, que para evitar cualquier tipo de riesgos, la mejor y más eficaz medida para evitar la fuga de información es impedir que sus empleados tengan cualquier tipo de acceso a ésta: déjelos en casa. Ellos contentos, y usted, contento.
¡Ánimo!

Esta mañana, cuando he bajado con Samy a que hiciese sus necesidades y pasase un poco de miedo, me he visto tentado a comprar una ensaimada en el horno de mi barrio. Tras considerar demasiado brevemente y como les adelanto ya, de manera errónea las posibilidades de tener hambre en las próximas horas, he renunciado a gastar 75 míseros céntimos y he subido a casa. Aproximadamente 45 minutos después, y después de mil y una vueltas buscando aparcamiento qué gilipollas es a veces la gente, por cierto, he pasado delante de un horno y tentado, he comprado una ensaimada que era 40 céntimos más cara y sensiblemente de menor calidad. Quién me mandaría a mí tomar decisiones.
Les adelanto que en lo personal no está siendo una temporada muy buena, la verdad. Así que no me pidan demasiado.

Estaba pensando, que no entiendo porqué los franquistas et al. conmemoran el 20-N, es decir, la fecha de la muerte de Primo de Rivera y Francisco Franco. Digo yo que ellos deberían celebrar su nacimiento, y nosotros (los demás) su muerte, ¿no?
Claro que eso nos daría como resultado dos celebraciones al año (porque haber nacido y muerto el mismo día, eso sería... tema de investigación para Iker Jiménez) y bueno, casi mejor que no. Así que dejemos la fiesta en paz, que al menos de esta manera ganamos todos.
Ale. Sin acritud, ¿eh?

[Hace unos minutos, en Security Art Work]
... cuecen habas.
Y si no, que se lo digan a Gordon Brown, primer ministro británico, que como suele decirse, y perdónenme el lenguaje y el chiste fácil, tiene un buen "brown" entre manos. Porque a ver cómo le explicas a veinticinco millones de británicos que has perdido un CD con sus datos personales y bancarios, al parecer, para siempre. Vamos, que no sabes dónde está ni tienes esperanzas de encontrarlo. Digamos que es algo más delicado que decir algo como: "Sí, los hemos perdido, pero no se preocupen que sacamos otra copia y la volvemos a mandar"...

Reunión en cliente, departamento técnico, durante una auditoría:
—¿Existen especificaciones técnicas adjuntas a los contratos con proveedores?
—Depende del proveedor, pero sí, es habitual.
—¿Y qué se hace con los contratos que es necesario destruir?
—Los llevamos a la destructora de papel que tiene Administración.
—¿Podría proporcionarnos una copia de algún contrato?
—Sí, un segundo… Vale, aquí en la papelera tengo uno para reciclar.
(10 segundos después…)
—Ehhmmm… Creo que no debería haber dicho eso de que es para reciclar… ¿no?
(Luego más, a lo mejor)

¿Por qué metemos los huevos en la nevera cuando en los supermercados no están refrigerados?

Como dueño de este blog que soy os debo una explicación y esa explicación que os debo, como dueño de este blog que soy, os la voy a dar. Digo. Comentaba hoy mablog en un comentario que el blog este está muy flojo últimamente, y no puedo estar más de acuerdo, aparte de que se agradece la sinceridad. Uno nunca sabe si el blog le parece una mierda porque está negativo, o es que realmente el blog es una mierda. Y en el caso opuesto, lo mismo. Como muestra de lo que nos comentaba mablog sirve esta entrada, totalmente vacía y carente de sentido por sí misma. Para excusar este indiscutible hecho y rellenar un poco, podría darles multitud de razones por las que la calidad de los posts brilla por su ausencia. La primera, que estoy escribiendo la próxima novela del siglo y no me queda tiempo para más, lo que es mentira porque lo que es escribir, escribo más bien poco y además no se me da lo suficientemente bien para apuntar tan alto. La segunda, que simplemente no se me ocurre nada, y puesto que me siento obligado a proporcionarles contenido (a ustedes), yo sigo escribiendo, pese a quien pese; y esto es la bazofia que sale como resultado de escribir sin pensar. Bien, aquí ya empieza a haber algo de realidad. La tercera razón podría ser la falta de tiempo, y esa ya está definitivamente mejor encaminada. Y no se trata únicamente de que tengo menos tiempo para escribir, sino que al tener menos tiempo para todo en general, duermo menos y tengo menos ideas, y pueden seguir ustedes con la argumentación hasta donde gusten. La cuarta razón, y entramos en el terreno de las certezas irrefutables, podría ser que me he dejado el café a causa del estrés y otras maldades (sí, como lo oyen, ahora sólo lo tomo descafeinado), y eso me está afectando negativamente; ya ven que mierda. Y la quinta y última razón es, con toda seguridad, que con la cabeza dentro de un hoyo, las cosas se perciben diferente, cuando se perciben; en general todo despierta menos interés, tiene menos colores y se escucha amortiguado. Es después de todo lo normal si va uno metiendo la cabeza en bujeros.
Para que no se quejen, les voy a poner un ejemplo. Verán. En la última semana he visto cuatro películas, y ninguna de ellas me ha despertado el suficiente interés como para hacerles una pequeña reseña, cuando antes les hacía una crítica, mejor o peor, de cualquier cosa parida que se pueda ver en televisión o cine, con su imagen correspondiente. Y eso que en este caso, todas ellas tenían su puntito que facilitaba el comentario; Zodiac, por ejemplo, es una gran película y se merecería una entrada para ella sola. En el extremo opuesto estaría Planet Terror, que por muy road movie que vaya etiquetada y mucho nombre "Robert Rodriguez" que lleve adosado, que algo así haya recibido tantas alabanzas es para mear y no echar gota; ya saben a que me refiero. También podría haberles hablado de En la cama, pero para qué les voy a mentir, no estaba con ganas de ver una película en la que un hombre y una mujer se pasan hora y media hablando en la cama de una habitación de hotel... así que ví sólo las escenas de sexo, y tampoco son para tanto. Y por último, también podía haber escrito algo sobre María Antonieta, la película de Sofía Coppola basada en la vida de la susodicha, que tanto revuelo levantó en Cannes por combinar música actual con ambientes de la corte francesa del siglo dieciocho, y que no es en realidad nada especial.
Así que vean todo lo que podía haberles contado pero no les conté. En lo sucesivo, si les parece, y siguiendo mi tónica habitual de anticipar cosas que nunca acabo cumpliendo, vamos a hacer una cosa: yo escribo si tengo algo que contar o si se me ocurre algo que considere imaginativo o ingenioso, y si no, no escribo. Así yo dispondré de más tiempo libre y libertad para pensar (que siempre viene bien), y ustedes agradecerán poder leer algo con sustancia en lugar de las tonterías insípidas que tanto abundan últimamente.

Steven Pinker, Cómo funciona la mente.
(Más, en la Wikipedia, en inglés)
Actualización 29/11: Agustín añade en los comentarios varias cosas interesantes...
Otra muy interesante es el llamado efecto Bruce, según el cual, cuando un macho de ratón es introducido en una jaula con una ratona preñada (de otro macho, se entiende) es capaz de liberar un olor que inducirá en la hembra una elevación de los niveles de prolactina provocándole un aborto. Luego, la consolará preñándola él mismo...
Las especies incapaces de generar este olor adoptan otras estrategias: por ejemplo los caballos salvajes acosan a las hembras preñadas (el stress eleva los niveles de prolactina) hasta que estas abortan; los leones no se andan con moñadas... cuando un macho (o varios) desbanca a otro como lider de una manada, lo primero que hace es matar a todas las crías de anteriores leones dominantes con el fin de que las leonas entren en celo y poder preñarlas ellos. Este comportamiento se llama "infanticidio competitivo".
No sólo la biología modifica el comportamiento. También el comportamiento de las especias condiciona la aparición o desarrollo de diferentes rasgos biológicos. El estudio clásico es el de la Universidad de Chicago, comparando el tamaño testicular entre las distintas especies de primates, y relacionando éste con la promiscuidad entre las distintas especies. Me explico: nuestros parientes más cercanos, los bonobos (chimpancés enanos), son tan promiscuos (literalmente se "tiran" a todo lo que se mueve: macho-hembra, macho-macho, macho-púber, "amor-propio"... pero esto tiene tanta miga que da para una entrada) que han desarrollado unos testículos enormes. En el otro extremo estarían los gorilas donde el macho dominante es el único que copula con todas las hembras del harén. Sus testículos son muy pequeños.
En el hombre los testículos tienen un tamaño intermedio entre chimpancés y gorilas, por lo que a partir del tamaño testicular podríamos inferir que las mujeres no son tan golfas como las monas pero sí algo más que las gorilas...”

El bueno de Miguel Ángel Muñoz, autor del libro de relatos El Síndrome Chéjov, ha tenido la cortesía de inagurar su nueva sección/blog de escritores inéditos, Los inéditos del síndrome, con los relatos de un servidor, con foto y breve bio-bibliografía incluida. Aunque quizá para algunos de mis lectores puede que no haya nada nuevo que leer, para aquellos que aún no hayan echado un vistazo al libro de relatos, esta puede ser una buena ocasión de acercarse a él. Y si les gusta leer, les recomiendo fervientemente pasar por ambos blogs periódicamente.
De momento, sólo eso. Quizá luego o antes del lunes, más. Y quizá no. En cualquier caso, pasen un buen fin de semana.



