Ayer por la tarde, motivado por la crítica de un sujeto que sin duda alguna estaba bajo el efecto de las drogas, mi señora y yo nos tumbamos en el sofá a ver Inland Empire, de David Lynch (autor también de la recomendada El hombre elefante). Anteriormente, ya había intentado ver la, a decir por los comentarios, críptica Mulholland Drive, sin éxito como pueden imaginar, por lo que mi actitud ante la película era más escéptica que otra cosa. Diciéndolo de otra forma, pajas mentales no, gracias.
Admito que durante los dos primeros minutos aproximadamente (quizá fuese algo menos) permanecí optimista; tenía buena pinta, o al menos no demasiado mala: se dejaba ver, que no es poco. Después, durante los interminables ochenta y ocho minutos que les siguieron, estuve (estuvimos) buscando el sentido a una cinta cuya duración total es de tres horas, con la vaga esperanza de que al final del túnel hubiese alguna tenue luz, o se insinuase alguna forma de encajar las piezas del puzzle; algo que haces hasta que te das cuenta de que no hay túnel ni nada, sino que estás encerrado en una habitación a oscuras, ni tampoco hay puzzle sino un montón de escombros sin nada que ver entre sí. Y entonces pasa lo que tiene que pasar: que uno se cansa de esperar, se harta de tanta intelectualidad chorra tanta gilipollez y tanto experimento visual, decide que ya basta de perder el tiempo, y apaga el DVD.
Puedo admitir que hay películas que a mí no me gustan por su excesivo intelectualismo, pero que tienen cierto trasfondo de algún tipo. Por poner un ejemplo, Cache de Haneke me parece, como producto de entretenimiento, una auténtica basura. Como análisis social, filosófico o psicológico, quizá tenga más sentido, pero a menudo, llegar a ese nivel en una cinta cinematográfica supera con creces mi capacidad de sufrimiento y voluntad, aunque entiendo que alguien pueda tener ganas de llegar a eso, o simplemente, querer decir que ha llegado a eso por razones que no vienen al caso. También hay que ser capaz de distinguir los infinitos matices que hay entre la simplicidad idiota de Spiderman 3 y la complejidad incomprensible de Inland Empire, y no polarizar en exceso el asunto, como algunos hacen.
Y bueno. No voy a argumentar más, porque para qué; seguro que a alguno de ustedes le parece la obra maestra de un genio en estado de gracia y una de las mayores películas de la historia del cine, como he leído por ahí, pero para mí, mente obtusa donde las haya y para alguno más, esta película es una auténtica tomadura de pelo donde el director no sabe no tiene ni puta idea de lo que hace.
Resumiendo: no pierdan el tiempo. Hay cosas mucho mejores que ver y que hacer.
Precisamente. Hoyos, eso es lo que hay. Un montón de hoyos. No te jode...

Estas Fallas vuelve a haber huelga de transportes; concretamente del 15 al 20 de marzo. Quizá no lo supiesen, pero dado que durante los últimos años en Valencia siempre se ha convocado, no era raro asumir que estas fiestas también habría paros; a este ritmo, dentro de un tiempo esta huelga será parte integrante de las Fallas, y el día que les de por trabajar, seguro que sale alguno protestando con aquello de la tradición y las viejas costumbres. Bueno. La cuestión es que venía escuchando la radio (cambiando compulsivamente de Onda Cero a la SER), y aparte de los paros que les comentaba, parece que hay unos cuantos más por el resto de la geografía peninsular (¡qué bonita expresión!); hasta los policías quieren manifestarse para cobrar más por trabajar el día de las elecciones.
No me malinterpreten. Estoy a favor de la huelga como un derecho de los trabajadores, además de ser un derecho constitucional, y estoy seguro de que muchas de ellas estarán justificadas, aunque pertenezca a un gremio, el de los informáticos, que carece de ese poder; justito igual que los autónomos, el gremio de mi progenitor, por lo que ya saben que pueden echarle la culpa a él por este tipo de razonamientos. Dicho eso, me parece a mí que si los sindicatos (la mayoría erigidos en otro partido político más) y colectivos convocantes fuesen realmente claros en sus reivindicaciones y peticiones a través de los medios de comunicación habituales o Internet (es decir: estas son nuestras condiciones y estas son las que exigimos), obtendrían mucho más respaldo y comprensión del resto de ciudadanos afectados. Porque la verdad es que más que derecho a la huelga, da la impresión de que algunas de estas "actividades" ejercen el derecho al chantaje y al secuestro social, o, y perdónenme la expresión, el derecho a tocar los cojones "hasta que nos den lo que pedimos".
Leía hace un rato que el libro La catedral del mar, de Ildefonso Falcones, fue rechazado por siete editoriales antes de ser publicada por Grijalbo y vender más de un millón y medio de ejemplares. Esto le hace a uno cuestionarse qué criterios literarios manejan este tipo de empresas y sus departamentos de revisión (¿otro Dan Brown más, o el próximo Roberto Bolaño?), cuántas obras buenas se quedan en el tintero a causa de esos criterios, y, sobre todo, qué cara se le queda al responsable de turno cuando ve lo que ha rechazado...

Si uno le hace una entrevista a alguien a quien desea desacreditar, debería basar su estrategia en hacerle preguntas con "mala leche", buscando el punto débil y los errores de su interlocutor, y dejar que el lector sacase sus propias conclusiones con las respuestas del entrevistado. Lo que no debería hacer jamás al publicarla es preceder la transcripción de la entrevista con un comentario negativo y claramente de opinión como el siguiente [ElPaís.com]:
Y no debería porque eso desacredita no al interlocutor, sino al periodista. Claro que a estas alturas de la película, ¿quién se cree todavía aquello de la objetividad y la ética periodística y el código deontológico? Pues eso...

Ayer por la noche acabamos de ver el duodécimo y último capítulo de la primera temporada de Californication. Teniendo en cuenta que cada entrega viene a durar algo menos de media hora, si no tienes la suficiente fuerza de voluntad como para dosificártelos semanalmente, en un fin de semana te comes la serie casi sin enterarte. Y eso es básicamente lo que nos ha pasado.
La serie viene a contar la vida de Hank Moody, un escritor de éxito interpretado por David Duchovny (The truth is out there), al que la inspiración y muchas otras cosas le han abandonado, aunque como suele decirse, cada uno persigue su propia suerte. L. decía anoche que Hank viene a ser el House de las relaciones sociales, y eso ya les dirá algo de por dónde van los tiros.
Hay poco más que añadir; consigan la serie, es altamente recomendable. Eso sí, tómenselo con calma; hasta verano no hay segunda temporada y se quedarán con ganas de más.

Me gusta matar gente. Por simple y llana diversión; vulgar entretenimiento. No pierdan el tiempo buscando razones enrevesadas; no tuve un padre autoritario ni me maltrataron en la escuela. En ese sentido, y yo diría que en cualquier otro, soy una persona tan normal como cualquiera de ustedes: amable, inteligente y aunque esté mal que lo diga yo, bastante guapo. Se trata de que sencillamente, disfruto al disponer de la vida de otra persona y tener el poder de acabar con ella. Decir algo así no resulta políticamente correcto, lo sé, pero es al fin y al cabo lo que me gusta hacer y no encuentro razones para ocultarlo. Tampoco me miren así; la historia de la Humanidad está plagada de guerras, genocidios, asesinatos, y crímenes violentos de todo tipo, así que es obvio que no soy el único con este tipo de aficiones: a los seres humanos nos gusta matarnos unos a otros, y a los hechos me remito. Esa es la puta realidad. La diferencia es que algunos estamos dispuestos a admitirlo y otros no.

Hola niños, niñas, y pelotitas de goma.
Ayer, por fin, se acabaron las putas elecciones; se acabaron los insultos, las promesas de siempre y la vergüenza ajena. Ayer, también, por primera vez en mi vida y tengo 31 años, que se dice pronto fui a votar. Si nada cambia, esa será probablemente la última vez en mi vida que vaya a votar, teniendo en cuenta que a todos los efectos, y puesto que no voté ni al PSOE ni al PP, hubiese dado lo mismo que el presidente de la mesa electoral hubiese roto mi papeleta delante de mis narices en lugar de meterla en la urna. Eso de que nos ha costado mucho conseguir una democracia para no ir a votar es muy bonito, y lo llevo oyendo muchos años, pero la verdad, con esta mierda de sistema electoral, es normal que mucha gente se quede en casa. Porque en la mayoría de las provincias, o votas a alguno de los partidos mayoritarios, o el resultado es básicamente el mismo que si uno no fuese a votar. Y las cosas seguirán así, por los siglos de los siglos.
Por poner un ejemplo, se habrán dado cuenta de que Izquierda Unida, con casi un millón de votos, ha sacado dos escaños, mientras que Convergencia i Unió, con aproximadamente setencientos cincuenta mil votos, ha conseguido once escaños. Dicho de otra forma, un votante de CiU vale unas cinco veces más que un votante de IU. Esto es culpa, como se pueden imaginar, de nuestra bonita ley electoral, que como bien apunta Somos lo más tonto que hay, es una ley que «fue promulgada [...] en plena Transición, y con pocas o ningunas ganas de volver a una dictadura, o a una situación que pudiese llevar a una nueva guerra civil, [y] la idea era conseguir consolidar los partidos más cercanos al centro (PSOE y UCD en el momento) para dejar los radicalismos a un lado.» El problema es que hace unos cuantos años que dejamos atrás la Transición, y lo que se deja a un lado no son los radicalismos sino partidos políticos legítimos y razonables.
No me voy a enrollar más. Yo sabía que la ley electoral era injusta, pero la verdad, no me imaginaba que mi nivel de ignorancia y de injusticia de la ley llegaba a ese extremo, y estoy bastante seguro de que hay mucha gente que lo desconoce (ignorantes somos muchos). Además, el hecho de que ninguno de los partidos mayoritarios esté decidido a modificarla indica lo poco que les importa y lo mucho que les favorece (no hay más que ver esa llamada a ejercer el "voto útil"). El resto de la información la tienen en El Utilómetro, aunque si han votado ustedes a una de esas fuerzas llamadas "minoritarias" (y no nacionalistas), les recomiendo que no lo lean. Acabarán de mala hostia, justo como un servidor.
Ah, sí. Enhorabuena a los premiados.
Para distendir un poco los ánimos, les presento a nuestro candidato a Eurovisión: Rodolfo Chiquilicuatre. Como dicen por ahí, es lo más apropiado, mandar a un festival de música de risa una canción de broma. Atentos a la "bailarina" de rojo (habitual colaboradora de Buenafuente) y a la "familia" de Rodolfo. Otra cosa no, pero audiencia este año no faltará y risas tampoco, y más teniendo en cuenta que no somos los únicos.
Ganar no ganaremos, pero y lo que nos vamos a reír, ¿qué?

Soy consciente del tremendo interés que tienen muchos de ustedes por la economía (puntos suspensivos), y sin duda estarán al tanto de la crisis financiera de la que tanto se habla, aunque no sepan de qué va, cuál es el problema, ni quién tiene la culpa. Lo que sigue es la explicación que Nacho Giral dió hace una semana en su blog. He reformateado un poco el texto, cambiado algunas cosas y añadido algunos matices, pero en un 95%, se ha mantenido el contenido, incluyendo sus comentarios. Queda decir, que por supuesto, aquellos errores que puedan encontrar forman parte del 5% que yo he puesto de mi cosecha. Sé que es un poco largo, pero es muy ilustrativo y muestra de forma bastante clara qué es lo que está pasando y porqué está pasando. Pasen y vean.
Durante años, los tipos de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido excepcionalmente bajos, lo que ha hecho que los bancos hayan visto que el negocio se les hacía más pequeño, porque (a) daban préstamos a un bajo interés, (b) tenían que pagar "algo" por los depósitos de los clientes (si el depósito estaba en cuenta corriente y cobraban comisión de mantenimiento, pagaban menos "algo"). Esto provocó que el Margen de Intermediación es decir, (a) menos (b), o la diferencia entre el interés que cobran por los créditos y el interés que pagan por el ahorro decreciese.
A alguien, entonces, en América, se le ocurrió la feliz idea de que los bancos tenían que dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses, y compensar de ese modo el bajo margen, aumentando además el número de operaciones (porque a nadie se le escapa que 1000 x poco es más que 100 x poco).
1. En cuanto a lo primero (créditos más arriesgados), decidieron (a) ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los "ninja" (no income, no job, no assets, es decir, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, ni propiedades), (b) cobrarles más intereses, porque había más riesgo, y (c) aprovechar el boom inmobiliario que había en el mercado norteamericano, concediendo créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo. A este tipo de hipotecas, les llamaron "hipotecas subprime".
Se llaman "hipotecas prime" las que tienen poco riesgo de impago. En una escala de clasificación entre 300 y 850 puntos, las hipotecas prime están valoradas entre 850 puntos las mejores y 620 las menos buenas. Y Se llaman "hipotecas subprime", como pueden imaginar, las que tienen más riesgo de impago y están valoradas entre 620 las menos buenas y 300, las malas.
Como en ese momento la economía americana iba muy bien, en caso de perder el trabajo, el deudor el ninja hoy insolvente podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas. Este planteamiento fue bien durante algunos años. En esos años, los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello, seguramente, a plazos, con el dinero de más que habían cobrado y, en algún caso, con lo que les pagaban en algún empleo o chapuza que habían conseguido.
[1er. comentario. Creo que, hasta aquí, todo está muy claro y también está claro que cualquier persona con sentido común, aunque no sea un especialista financiero, puede pensar que, si algo falla, el batacazo puede ser importante.]
2. En cuanto a lo segundo que se les ocurrió (aumento del número de operaciones), como los bancos iban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acababa el dinero. La solución a esto fue muy fácil: acudir a bancos extranjeros para que les prestasen dinero, porque para algo está la globalización. Con ello, el dinero que yo, hoy por la mañana, he ingresado en la Oficina Central de la Caja de Ahorros de San Quirico de Safaja puede estar esa misma tarde en Illinois, porque allí hay un banco al que mi caja de ahorros le ha prestado mi dinero para que se lo preste a un ninja. Por supuesto, el de Illinois no sabe que el dinero le llega desde mi pueblo, y yo no sé que mi dinero, depositado en una entidad seria como es mi caja de ahorros, empieza a estar en un cierto riesgo. Tampoco lo sabe el Director de la Oficina de mi Caja, que sabe y presume de que trabaja en una Institución seria. Tampoco lo sabe el Presidente de la caja de ahorros, que sólo sabe que tiene invertida una parte del dinero de sus inversores en un banco importante de Estados Unidos.
[2º comentario: la globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y sus peligros. La gente de San Quirico no sabe que está corriendo un riesgo en Estados Unidos y cuando empieza a leer que allí se dan hipotecas subprime, piensa: ¡Qué locuras hacen estos americanos!]
A todo lo dicho previamente, se le puede añadir una cosa llamada los "Acuerdos de Basilea", que son un conjunto de recomendaciones para establecer un límite al valor de los créditos que puede conceder una entidad bancaria en función del capital propio. Lo que pasa entonces es que si el Banco de Illinois está pidiendo dinero a otros bancos y dando muchos créditos, la relación Capital/Créditos concedidos baja y no cumple con los citados Acuerdos de Basilea.
Entonces hay que inventar algo nuevo, y aquí empieza la diversión. Eso nuevo que inventan lleva el nombre de Titulización: el Banco de Illinois "empaqueta" las hipotecas prime y subprime en paquetes que se llaman MBS (Mortgage Backed Securities, o sea, Obligaciones Garantizadas por Hipotecas), y donde antes tenia 1000 hipotecas "sueltas", dentro de la cuenta "Créditos concedidos", ahora tiene 10 paquetes de 100 hipotecas cada uno, en los que hay de todo, bueno (prime) y malo (subprime), como en la viña del Señor.
El Banco de Illinois va y vende rápidamente esos 10 paquetes. ¿Dónde va el dinero que obtiene por esos paquetes? Pues va al Activo, a la Cuenta de "Dinero en caja", que aumenta, disminuyendo por el mismo importe la Cuenta "Créditos concedidos", con lo cual la proporción Capital/Créditos concedidos mejora y el Balance del banco cumple con los Acuerdos de Basilea.
¿Quién compra esos paquetes y además los compra rápidamente para que el Banco de Illinois "limpie" su Balance de forma inmediata? ¡Muy buena pregunta! El Banco de Illinois crea unas entidades filiales, los conduits, que no son Sociedades, sino trusts o fondos, y que, por ello no tienen obligación de consolidar sus balances con los del banco matriz. Es decir, de repente, aparecen en el mercado dos tipos de entidades: El Banco de Illinois, con la cara limpia, y el Chicago Trust Corporation (o el nombre que le queráis poner), con el siguiente Balance:
Activo: Los 10 paquetes de hipotecas.
Pasivo: Capital (lo que ha pagado por esos paquetes).
[3er. comentario: Si cualquier persona que trabaja en la Caja de Ahorros de San Quirico, desde el Presidente al Director de la Oficina supiera algo de esto, se buscaría rápidamente otro empleo. Mientras tanto, todos hablan en Expansión de sus inversiones internacionales, de las que ya veis que no tienen la más mínima idea.]
Ahora bien, ¿Cómo se financian los conduits? ¿De dónde sacan dinero para comprar al Banco de Illinois los paquetes de hipotecas? Pues mediante créditos de otros bancos [4º Comentario: La bola sigue haciéndose más grande], o contratando los servicios de Bancos de Inversión que pueden vender esos MBS a Fondos de Inversión, Sociedades de Capital Riesgo, Aseguradoras, Financieras, Sociedades patrimoniales de una familia, etc. [5º Comentario: el peligro se nos va acercando, no a España, sino a nuestra familia, porque igual, animado por el Director de la oficina de San Quirico, voy y meto mi dinero en un Fondo de Inversión.]
Lo que pasa es que, para ser "financieramente correctos", los conduits o MBS tenían que ser bien calificados por las agencias de rating, que dan calificaciones en función de la solvencia. Estas calificaciones vienen a decir: "a esta empresa, a este Estado, a esta organización se le puede prestar dinero sin riesgo", o "tengan cuidado con estos otros porque se arriesga usted a que no le paguen".
De modo más formal, el rating es una calificación crediticia de una Compañía o una Institución, hecha por una agencia especializada. En España, la agencia líder en este campo es Fitch Ratings. Los niveles son AAA, que es el máximo. Luego vienen AA, A, BBB, BB, y otros, pero son muy malos. En general un banco o caja grande suele tener un rating de AA, y un banco o caja mediano, un rating de A.
Dicho esto, las Agencias de rating otorgaban estas calificaciones o les daban otros nombres más sofisticados pero que al final dicen lo mismo:
- Investment grade a los MBS que representaban hipotecas prime, o sea, las de menos riesgo (serían las AAA, AA y A).
- Mezzanine, a las intermedias (supongo que las BBB y quizá las BB).
- Equity a las malas, de alto riesgo, o sea, a las subprime, que, en este tinglado, son las protagonistas.
En nuestra historia, los Bancos de Inversión colocaban fácilmente las mejores (investment grade), a inversores conservadores, y a intereses bajos. Otros gestores de Fondos, Sociedades de Capital Riesgo, etc, más agresivos, pretendían obtener, a toda costa, rentabilidades más altas, entre otras razones porque esos señores cobran el bonus de final de año en función de la rentabilidad obtenida. Pero, ¿cómo vender MBS de los malos a estos últimos gestores sin que se note excesivamente que están incurriendo en riesgos excesivos?
[6º Comentario: La cosa se complica y, por supuesto, los de la Caja de Ahorros de San Quirico siguen haciendo declaraciones en Expansión felices y contentos, hablando de la buena marcha de la economía y de la Obra Social que están haciendo.]
Pues algunos Bancos de Inversión lograron de las Agencias de Rating una recalificación (para nosotros, un re-rating, palabro que no existe, pero que sirve para entendernos), que es un invento para subir el rating de los MBS malos. Este invento consiste en estructurar los MBS en tramos, a los que les llaman tranches, ordenando, de mayor a menor, la probabilidad de un impago, y con el compromiso de priorizar el pago a los menos malos. Es decir, que yo compro un paquete de MBS, en el que me dicen que los tres primeros MBS son relativamente buenos, los tres segundos, muy regulares y los tres terceros, francamente malos (esto quiere decir que he estructurado el paquete de MBS en tres tranches: el relativamente bueno, el muy regular y el muy malo), y me comprometo a que si no paga nadie del tranche muy malo (o como dicen estos señores, si en el tramo malo incurro en default), pero cobro algo del tranche muy regular y bastante del relativamente bueno, todo irá a pagar las hipotecas del tranche relativamente bueno, con lo que, automáticamente, este tranche podrá ser calificado de AAA.
[7º Comentario: En los "Comentarios de Coyuntura Económica del IESE", de Enero 2008, de los que he sacado la mayor parte de lo que os estoy diciendo, le llaman a esto "magia financiera".]
Para acabar de liar a los de San Quirico, estos MBS ordenados en tranches fueron rebautizados como CDO (Collateralized Debt Obligations, Obligaciones de Deuda Colateralizada), como se les podía haber dado otro nombre exótico. Y no contentos con lo anterior, los magos financieros crearon otro producto importante: los CDS (Credit Default Swaps) En este caso, el adquirente, el que compraba los CDO, asumía un riesgo de impago por los CDO que compraba, cobrando más intereses. O sea, compraba el CDO y decía: "si falla, pierdo el dinero. Si no falla, cobro más intereses". Siguiendo con los inventos, se creó otro instrumento, el Synthetic CDO, que no he conseguido entender, pero que daba una rentabilidad sorprendentemente elevada. Y más aún: los que compraban los Synthetic CDO podían comprarlos mediante créditos bancarios muy baratos, por lo que el diferencial entre estos intereses muy baratos y los altos rendimientos del Synthetic hacía extraordinariamente rentable la operación.
Al llegar aquí y confiando en que no os hayáis perdido demasiado, quiero recordar una cosa que es posible que se os haya olvidado, dada la complejidad de las operaciones descritas: todo el tinglado está montado en las suposiciones de que los ninjas pagarán sus hipotecas y el mercado inmobiliario norteamericano seguirá subiendo.
Pero, y aquí empieza lo bueno, a principios de 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se desplomaron, con lo que muchos de los ninjas se dieron cuenta de que estaban pagando por su casa más de lo que ahora valía y decidieron, o no pudieron, seguir pagando sus hipotecas. Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO, CDS, Synthetic CDO y los que ya los tenían no pudieron venderlos. Todo el montaje se fue hundiendo y un día, el Director de la Oficina de San Quirico llamó a un vecino para decirle que bueno, que aquel dinero se había esfumado, o, en el mejor de los casos, había perdido un 60% de su valor.
[8º Comentario: Vete ahora a explicar al vecino de San Quirico lo de los ninjas, el Banco de Illinois y el Chicago Trust Corporation. No se le puede explicar por varias razones: la más importante de todas, porque nadie sabe dónde está ese dinero. Y al decir nadie, quiero decir *NADIE*.]
Pero las cosas van más allá. Porque nadie ni ellos mismos sabe la porquería que tienen los bancos en los paquetes de hipotecas que compraron, y como nadie lo sabe, los bancos empiezan a no fiarse unos de otros. Como no se fían, cuando necesitan dinero y van al Mercado Interbancario, que es donde los bancos se prestan dinero unos a otros, o no se lo prestan, o se lo prestan caro. El interés al que se prestan dinero los bancos en el Interbancario es el Euribor (Europe Interbank Offered Rate, o sea, Tasa de Interés ofrecida en el mercado interbancario en Europa), tasa que, por tanto, empieza a subir porque nadie quiere prestar dinero. Digamos que es la ley de la oferta y la demanda, pero con dinero.
Por tanto, llegado a este punto, los bancos ahora no tienen dinero (o el que tienen no lo quieren prestar). Consecuencias:
1. No dan créditos.
2. No dan hipotecas, con lo que los Astroc, Renta Corporación, Colonial, etc., lo empiezan a pasar mal, muy mal. Y los accionistas que compraron acciones de esas empresas, ven que las cotizaciones de esas Sociedades van cayendo vertiginosamente.
3. El Euribor a 12 meses, que es el índice de referencia de las hipotecas, sube, lo que hace que el español medio, que tiene su hipoteca, empieza a sudar para pagar las cuotas mensuales.
4. Como los bancos no tienen dinero, venden sus participaciones en empresas, sus edificios, y hacen campañas para que metamos dinero, ofreciéndonos mejores condiciones.
5. Como la gente empieza a sentirse apretada por el pago de la hipoteca, va menos al Corte Inglés.
6. Como el Corte Inglés lo nota, compra menos al fabricante de calcetines de Mataró, que tampoco sabía que existían los ninja.
7. El fabricante de calcetines piensa que, como vende menos calcetines, le empieza a sobrar personal y despide a unos cuantos.
8. Y esto se refleja en el índice de paro, fundamentalmente en Mataró, donde la gente empieza a comprar menos en las tiendas.
Ahora viene la pregunta del millón: ¿Hasta cuándo va a durar esto? Pues muy buena pregunta, y también muy difícil de contestar, porque se sigue sin conocer la dimensión del problema (las cifras varían de 100.000 a 500.000 millones de dólares), y porque no se sabe quiénes son los afectados. No se sabe si mi banco, el de toda la vida, banco serio y con tradición en la zona, tiene mucha porquería en el Activo. Y lo malo es que mi banco tampoco lo sabe. Cuando, en América, las hipotecas no pagadas por los ninja se vayan ejecutando, o sea, los bancos puedan vender las casas hipotecadas por el precio que sea, los MBS, CDO, CDS y hasta los Synthetic empezarán a valer algo. Mientras tanto, nadie se fía de nadie.
1. Alguien ha calificado este asunto como "la gran estafa".
2. Otros han dicho que el Crack del 29, comparado con esto, es un juego de niñas en el patio de recreo de un convento de monjas.
3. Bastantes, quizá muchos, se han enriquecido con los bonus que han ido cobrando. Ahora, se quedarán sin empleo, pero tendrán el bonus guardado en algún lugar, quizá en un armario blindado, que es posible que sea donde esté más seguro y protegido de otras innovaciones financieras que se le pueden ocurrir a alguien.
4. Las autoridades financieras tienen una gran responsabilidad sobre lo que ha ocurrido. Los Acuerdos de Basilea, teóricamente diseñadas para controlar el sistema, han estimulado la TITULIZACIÓN hasta extremos capaces de oscurecer y complicar enormemente los mercados a los que se pretendía proteger.
5. Los Consejos de Administración de las entidades financieras involucradas en este gran fiasco, tienen una gran responsabilidad, porque no se han enterado de nada. Y ahí incluyo el Consejo de Administración de la Caja de Ahorros de San Quirico.
6. Algunas agencias de rating han sido incompetentes o no independientes respecto a sus clientes, lo cual es muy serio.]
El final de la historia, por ahora, es que los principales Bancos Centrales (el Banco Central Europeo y la Fed la Reserva Federal norteamericana) han ido inyectando liquidez monetaria para que los bancos puedan tener dinero. Hay expertos que dicen que sí que hay dinero, pero que lo que no hay es confianza. Es decir, que la crisis de liquidez es una auténtica crisis de no fiarse del prójimo. Mientras tanto, los Fondos Soberanos, o sea, los Fondos de Inversión creados por Estados con recursos procedentes del superávit en sus cuentas, (procedentes principalmente del petróleo y del gas) como los Fondos de los Emiratos árabes, países asiáticos, Rusia, etc., están comprando participaciones importantes en bancos americanos para sacarles del atasco en que se han metido.
Y ya veremos cómo y dónde acaba esto, pero de momento, perdices no hay.


Me voy de vacaciones. Hasta el próximo martes 25 de marzo. Sí, de vacaciones, y aunque no sé si nos veremos por aquí antes de ese día, espero sinceramente que no. No sé ustedes, pero yo debería dedicar estos días a relajarme, descansar y de una vez por todas, cuando haya descansado lo suficiente, si es que eso es posible, sentarme a escribir algo coherente, que tenga continuidad y que por una vez no tenga que pensarlo en diez minutos y escribirlo en otros diez, porque salen cosas que son más bien discretas, por no decir malas. Últimamente me siento como si jugase partidas de ajedrez de cinco minutos; son rápidas y te diviertes mucho, cuando la partida arranca como toca; de vez en cuando tienes un momento de lucidez, pero se cometen muchos errores sin ni siquiera darte cuenta de ellos ni tener la posibilidad de corregirlos.
Como regalo de despedida, les dejo con una versión de la canción Please don't me let be misunderstood, que aparecía en la banda sonora de Kill Bill I. Aunque la original es de Nina Simone, personalmente me he inclinado por esta versión de Santa Esmeralda, no me pregunten el porqué; y no es porque dure algo más de diez minutos y eso les mantenga entretenidos. El video no vale demasiado como video, más allá del valor que le concedan a las imágenes estáticas que aparecen, pero no se pierdan la escena que lo cierra, con Benicio del Toro y Johnny Deep en la desquiciante a veces genial, a veces no tanto Miedo y asco en Las Vegas.
Nada más hasta entonces, espero. Sean buenos, o no; a mí me da lo mismo, la verdad ;)

Sí, mentí, y aquí estoy otra vez. Menuda novedad, ¿eh? Y sí, estoy de vacaciones, pero justo ahora me apetecía contar algo. De todas formas, técnicamente (esta coletilla siempre me ha encantado), hoy es domingo así que todavía no estoy de vacaciones; estoy de descanso dominical. Total, mi señora está durmiendo como un bebé en el sofá yo me aburría y coño, no tengo por qué darles explicaciones, que son mis lectores, no mi madre (hola mamá). El caso es que el constipado que cogí anoche (ya saben que son Fallas por estos lares), un par de horas de ocio navegando por Internet y mi siempre observador espíritu me han despertado dos pensamientos, pajas mentales, divagaciones, o como quieran llamarlo. Ya saben, lo típico por estas fechas, estos lugares y con gente como ustedes y yo. Gilipolleces, vamos. Bien, venga ya eso que les decía:
Uno, o primer pensamiento. Internet está lleno de gilipollas que además no saben que lo son. Algunos, incluso, piensan que no lo son. Claro que seguro que alguno de ellos piensa que el gilipollas soy yo, y a lo mejor hasta tiene razón, pero que lo escriba en su blog que este es el mío. Extrapolaciones del tipo "el mundo está lleno de gilipollas que además..." son correctas, no teman hacerlas. En definitiva, que hay mucho gilipollas, y sigo, que me disperso.
Dos, o segundo pensamiento. Valencia está llena de gilipollas que además de no saber que lo son y probablemente pensar que no lo son, tienen la terrible, absurda pero sobre todo imbécil creencia que cuanta mayor edad tiene uno, mayor ha de ser la potencia del petardo que tira. Es decir, si mi hijo de diez años tira un petardito, pues yo que soy su padre, no soy gilipollas y tengo 40 años, tiro un masclet aka petardo-que-te-cagas-de-gordo que se pueda oír en Andorra, para que todo el mundo vea que soy el más chulo el más grande y el más hombre a este lado del Mississipi. Sí, ya sé que esto podría considerarse un subconjunto de la extrapolación hecha en el párrafo anterior (ya saben, aquella de "el mundo está lleno de..."), pero quería añadir esa sutil pero importante matización. Sí, probablemente hay más razones por las que son gilipollas, pero esto es un blog, no una enciclopedia y no tenemos todo el día que hay que ver Aída (sí, ¿qué pasa?).
Si usted se identifica con alguno de los anteriores colectivos, no se lo tome a mal; ya sabe que aquí siempre estamos de coña, y ya tiene bastante con pensar que es gilipollas (porque por eso se ha sentido identificado, ¿no?). La verdad es que este post partía de la frase que decía simplemente "Internet está lleno de gilipollas que no saben que son gilipollas", y ya ven todo lo que ha dado de sí: más de lo que debería. Si fuese capaz de estirar así el dinero, otro gallo me cantaría. Bueno, yo les dejo, que ya me he metido con bastante gente (muchos, a decir por el tamaño de Internet y Valencia), hemos quedado que es domingo, estoy constipado y alguien tendrá que despertar a la mujer que tengo en el sofá (y ustedes va a ser que no). Ah, y tengo la quiniela al lado y a lo mejor si tengo suerte sacamos una de once; no será una fortuna, pero mejor es eso que nada. Ya les cuento, y sean buenos, que siempre hay alguien mirando. Ale, adeu.

He vuelto de vacaciones, al igual que probablemente muchos de ustedes. Ha sido poco más de una semana (técnicamente, dos días laborables), pero ha servido, a mí al menos, para desconectar de la siempre terrible realidad. Pero como esto, donde "esto" corresponde a su y mi existencia vital, no es un bar de esos donde se puede leer aquello de Si bebe para olvidar, pague antes de beber, aquí olvidar no implica dejar de pagar; y pagar significa volver al trabajo y lo que es peor, el regreso a de las queridas neuras personales; eso casi suena a película de terror. La cuestión es que por suerte o por desgracia, no se puede escapar de la propia vida; de vez en cuando, puede usted meterla en una lata y anestesiarla durante un tiempo, pero siempre acaba saliendo; la mierda flota y la suya no va a ser una excepción.
Si han hecho caso a los innumerables psicólogos que acostumbran a salir en televisión tras las vacaciones estivales, habrán continuado trabajando voluntariamente durante este tiempo, para amortiguar el impacto de la vuelta, la depresión postvacacional y la sensación de futilidad asociada al pensamiento titulado "Qué coño estoy haciendo con mi vida". Si por el contrario, no han dado un palo al agua, y llevan todo el día dándole vueltas a la idea titulada "Cómo coño he llegado yo a esto", les reconfortará saber que tirar su actual vida por el retrete no cambiará nada a nivel cósmico, tan sólo personal; es un ámbito de responsabilidad bastante limitado y en algunos casos incluso asumible. No obstante, antes de que decidan dar tan traumático paso, piénsenlo dos veces; esto no es una película y las cosas no sólo no siempre salen bien sino que a menudo salen mal; nadie les garantiza que dejar su trabajo, su esposa o marido y cambiar de ciudad o país vaya a hacerles más felices; probablemente las cosas estarán igual que hoy dentro de cinco años, por aquello que les decía: no se puede huir de uno mismo eternamente; sólo un par de semanas un par de veces al año, y no demasiado lejos. Tengan en cuenta además que si Murphy tiene razón, las cosas siempre pueden ir a peor y si se les concede la más mínima oportunidad, es lo que harán. Y el suicidio no es la solución, tampoco. Aunque ustedes pueden ser, esta vez sí, la excepción a la regla (no, no en el tema del suicidio).
Si hacen memoria, hace una semana y pico, cuando me despedía de ustedes, les decía aquello de debería dedicar estos días a relajarme, descansar y de una vez por todas, cuando haya descansado lo suficiente, si es que eso es posible, sentarme a escribir algo coherente. Como seguramente hayan adivinado, me he relajado, he descansado, pero lo he hecho con tanta intensidad y dedicación que me he olvidado de escribir, aquí y en cualquier otro lado, algo que ambos sabíamos que sucedería. Y aunque durante estos días, ayer y hoy con mayor intensidad, me he planteado dejar de escribir este blog, soy consciente de que eso puede ser producto de esa sensación de inutilidad vital post-vacacional que les contaba; abandonar divagaciones de todo a cien como esta por algo de mayor calado me suena más a propósito de nuevo año y fantasía que a realidad factible, y este no es momento para las despedidas ni las decisiones; quizá más tarde, mañana, la semana que viene, el mes que viene o quizá nunca. Y el suicidio no es la solución, tampoco.
Y por eso, en lugar de continuar, les dejo con este video que asusta un poco y al que he llegado a través de Somos lo más tonto que hay; hay más enlaces, pero los tienen allá.
Tranquilos; el lunes que viene es festivo otra vez. Yo les dejo, que tanto optimismo me está matando.

Ayer escuchaba en la radio a un tal Pablo, jugador profesional creo que del Sevilla, decir que las peleas a navajazos entre los seguidores radicales del Atlético y los del Sevilla que hubo el fin de semana pasado no son parte del fútbol. Básicamente lo mismo dijo el Betis cuando un gilipollas seguidor de su equipo le tiró una botella llena de agua a Armando, el portero del Athletic, porque "le dió un pronto"; no es socio del Betis, así que cuánto lo sentimos te lo juro por el cristo del gran poder, pero no es problema nuestro. Poco ha tardado la directiva del equipo bético en acusar a la RFEF de coacción y poco menos que ensañamiento con ellos.
Menuda gilipollez; todo eso es parte del fútbol, pero claro, qué otra cosa vas a decir cuando te van en ello tus intereses o sufriste una profunda carestía educativa, por no decir otras cosas. Es fútbol tanto como el cabezazo de Zidane y los insultos de Materazzi en el último Mundial, el botellazo que recibió Juande Ramos o la patada que el portero del Racing le dió a un jugador del Getafe hace unas semanas, simplemente por haberle metido un gol. Tanto como las salvajes entradas de algunos jugadores, que parece que lleven la consigna de dejar inválido de por vida al contrario; alguno de vez en cuando hasta lo consigue. Todo eso es fútbol. Nada más y nada menos.
Es mejor dejar las cosas claras desde el principio; quizá no todos los aficionados al fútbol sean unos animales, pero hay un porcentaje de ellos nada desdeñable que sí lo son, y aunque cuando uno es un bárbaro y un capullo poco se puede hacer, lo peor es que los clubs, los jugadores, y sus presidentes y juntas directivas incentivan y fomentan este tipo de actitudes; con sus declaraciones, salidas de tono, sus agresiones y excesos de hombría y testosterona, tanto fuera como dentro del campo, unido todo ello a una falta de sentido común y/o retraso mental generalizada en este deporte; si al menos supiesen cerrar la boca... durante mucho tiempo, muchos equipos incluso han proporcionado a sus seguidores más radicales léase como a auténticos hijos de puta homicidas locales en los que "reunirse". Pero ya se sabe que el fúrgol es así, y no hay rival fácil.
Después de todo y como dice un amigo, ¿qué se puede esperar de 22 tipos corriendo en calzoncillos por la hierba?

Cuando empiezas a ver Dexter, la voz en off del personaje y sus pensamientos introspectivos te hace ser un poco escéptico; pero qué coño es esto. Como dicen en Microsiervos, te sientes un poco incómodo y tentado a quitar el DVD y ver otra cosa. Y como dicen allí, entonces aguantas un par de capítulos, a ver qué tal, y lo único que te queda es degustar los diez capítulos restantes pegado al sofá (o donde quiera que vean ustedes la tele).
Dexter Morgan es el forense especializado en restos de sangre del Departamento de Policia de Miami, y asesino psicópata en sus ratos libres ("proyectos personales"); claro que no se carga a cualquiera, y el criterio no es baladí. Y poco más les voy a contar. Ayer acabamos de ver el último capítulo de la primera temporada, y ya tengo algunos capítulos de la segunda en la recámara.
No tengo nada más que añadir, en realidad; la serie engancha como pocas y tiene un desarrollo fluído, sin estiramientos innecesarios. Alguno, y no un cualquiera, ha dicho incluso que Dexter es la mejor serie de 2006, así que para qué seguir. Les digo lo mismo que con Californication: consigan la serie, es altamente recomendable, y pásenlo bien.

Me ha costado mucho escoger una de las canciones de Stereophonics, así que aquí va la que fue mi primera elección; la recordarán porque sale en Crash, aunque también es posible que no hayan visto la película o no recuerden haber oído la canción, entre otras muchas posibilidades. La segunda elección era Superman, y otras opciones consideradas Devil, Dakota y Rewind, pero les dejo con esta.
El lunes es fiesta, así que no me esperen despiertos. Pasen un buen fin de semana.



