

Se supone, aunque no seré yo quien lo haga, que los meme (denominación estúpida donde las haya, a mi parecer) deben llegarte de otra persona. Este en concreto, es un memeleo (no lo repetiré), y se trata de copiar el quinto párrafo de la página 23 del libro que estás leyendo en este momento -no justo en este, gilipollas-, y reproducirlo en tu blog.
Pues bien, he aquí que M., Sebastian Dell, o lo que es lo mismo, yo, un servidor, o moi, al verse ignorado por la blogosfera, siendo más chulo que un ocho, y carente de cualquier respeto por las convenciones y las reglas impuestas, ha decidido adoptar por propia iniciativa la citada estupidez para esta entrada del blog. Si bien no es un libro, sino un artículo, si bien no es la página 23 del libro en cuestión, sino del artículo, claro, y si bien no es el quinto párrafo, sino el único que aparece entero en la página. Helo aquí:
«Además, hemos de pensar en esta obra no sólo acerca del matrimonio en general sino específicamente acerca de la noche de bodas. Así es como empieza la obra. El núcleo de los hechos que conocemos es que toda la primera escena tiene lugar mientras Otelo y Desdémona están en la cama nupcial. Dicha simultaneidad está subrayada: “Ahora, ahora mismo, un caballero berberisco cubre a vuestra hija” (I, 1, 88). Y la escena es una escena de traición, de sobresaltos y gritos, de hombres armados corriendo por una ciudad dormida. Se insiste de nuevo en esta conjunción de la cámara nupcial y una escena de emergencia y excitación con la reaparición de Otelo desde su dormitorio para acabar con el alboroto mediante su sola presencia, reaparición que se repite en su primera noche en Chipre. Como si una aparición desde el lugar del sexo y los sueños fuese lo que le diese el poder de detener una contienda armada con una palabra y un gesto. —¿O es esto más de lo que sabemos? Quizá la conjunción se haga para sugerir que su “hora de amor&rdquo (III, 3, 298-299), o sus dos horas, ha sido interrumpida cada vez. Hay motivos para pensar que el matrimonio no ha sido consumado, motivos en todo caso para pensar que Otelo no sabe si lo ha sido. En qué consiste la pregunta de Yago, “¿Os habéis casado de veras?” ¿Pregunta por si ha tenido lugar una ceremonia pública, legal o un acto privado? ¿O pregunta si lo público y privado han sido ratificados mutuamente? Otelo responde hablando de su nobleza y de su amor. Pero aparte de cualquier otra cosa, lo que la respuesta parece asumir es que el “os” de Yago era singular, no plural. ¿Y qué quiere decir Otelo en Chipre con estas palabras aparentemente públicas?: “Vamos, amor querido. Hecha la adquisición es menester gozar el fruto, y esta ventura está aún por llegar entre vos y yo” (II, 3. 8-10).»
Y esto es básicamente en lo que ando metido últimamente. Joder, menudo ladrillo. El texto es parte de un artículo de Stanley Cavell titulado -posiblemente- “Los Otros. Otelo”, aunque la referencia me temo que puede no ser correcta. En castellano parece formar parte de una recopilación de artículos de este filósofo americano, aunque en inglés se puede encontrar en Disowning Knowledge: In Seven Plays of Shakespeare, de Cambridge University Press. Intentaría explicaros lo que significa, pero aún estoy en proceso de entenderlo yo.
Como esto no vino de ningún lado, no irá a ningún lado. Y creo que empieza a ser tarde para decir gilipolleces.

Hace unos días, tras poner una canción del grupo en cuestión, la locutora de la radio se atrevió a afirmar que «Wham representó la ética y la estética de los 80».
Yo entiendo que pueda haber una estética propia de los 80, e incluso que Wham sea uno de sus mayores exponentes. Eso me parece fantástico, no lo dudo, y hasta podría estar de acuerdo. Pero que una década tenga una ética propia, que los ochenta tengan su propia ética, eso es otra cosa. Eso es algo sublime.
Y más, que venga encarnada en la figura de Wham. Un pedestal para George Michael, por favor. Pero ya.

Hay dos palabras que odio. Una es kedada y otra bloguero. Son ese tipo de palabras que se me atragantan y que trago saliva (*saliva*, degenerados) cada vez que tengo que decirlas o escribirlas. Hay más, pero tampoco se trata de que mi propio blog, mi propia bitácora, me deje como un maniático, que al final es, al menos en parte, lo que soy.
Pues bien, por iniciativa de Pululi (al César lo que es del César), se va a organizar una kedada (...) de bloguer-s (...) de Valencia (y alrededores en varios miles de kilómetros a la redonda). Sí, ya lo sé, este tipo de cosas siempre suenan muy frikis, sobre todo a tus amigos esos que no saben qué es Internet, pero es normal; la sensación desaparece tras unos segundos.
Bien. La idea es hacerla el 17 o 18 de diciembre, somos de momento tres o cuatro (qué exito, ¿eh?), y hasta aquí puedo leer. Aquell-s interesad-s, bien que hagan valer su voz, o que envíen un correo a sebastiandell (alcaparra) gmail.com o momentosdesoledad (otralcaparra) gmail.com (¿/Gemeil/ o /llimeil/?).
Y eso. Fini.
(Me ha quedado bastante mono, ¿no?)
(¡Ah! Para l-s desconfiad-s, Pululi es muy maja. Yo aún estoy pendiente de calificación por edades.)
--

Haber estado casi una semana sin bitácora por problemas de infraestructuras puede inducir a pensar que, ahora que vuelve a la vida, no sólo tengo muchas cosas que contar, sino que las tengo escritas y listas para ser publicadas. Que he pensado y reflexionado mucho, y que he escrito más.
Pues... pues va a ser que no. Así que sólo dispongo de la siguiente lista de cosas que he rebuscado en mi cabeza:
- Que estuve en Madrid el martes y comprobé que Tirita es un lujo de persona (y Bere, Deyector y Guillermo también, claro, pero es que la Tiri me aguantó más).
- Que me sorprende la cantidad de gente que me ha preguntado por este blog durante el tiempo que no ha estado en funcionamiento.
- Que aunque ya tengo las llaves, no tengo aún sofá y me queda mucho para alcanzar la independencia (aunque bueno, todo lo que recaudo lo administro yo, así que no tengo muchas reivindicaciones que hacer, vaya).
- Que han vuelto los fantasmas de la Filosofía Sí, Filosofía No cogidos de la mano de una matricula de cuatrocientos euros y pocas ganas de seguir estudiando, y no sé que hacer mientras los días pasan y debería haber amoquinado hace ya un par de semanas.
- Que el Metro de Madrid, por el módico precio de un euro, y como puede verse en la imagen, te hace un breve análisis psicológico... aunque eso sí, no te aseguran que sea correcto.
Y por último que, coño, que últimamente me siento muy solo. Leches.

... ser íntimo amigo de tu pañuelo?
... ser terroríficamente consciente de que como te tapen la boca morirás ahogado?
... que tu voz se parezca más a la del Pato Donald que a la tuya?
... tener que hacer turnos para respirar y comer sin morir en el intento?
... que se te taponen los oídos cada vez que tragas saliva?
... no tener sentido del gusto en absoluto?
... oir ese ruidito como de escape de gas cuando intentas, sin conseguirlo, respirar por la nariz?
... sufrir mareos y temer que la cabeza te explote cada vez que te suenas... por la fuerza que tienes que hacer?
... incesante goteo nasal y complejo de grifo que no acaba de cerrar?
¿Sí?
Pues así estoy yo.

El orgullo me puede, lo siento. Es superior a mis fuerzas. Nunca me ha gustado admirar a nadie; tengo sólo un ídolo, y ese es mi padre: la figura paterna. Ese sí, lo reconozco, nada que ocultar. Pero ninguno más, ni uno ni medio. No sirvo para ir detrás de nadie. No sirvo de líder, eso es verdad, pero tampoco sirvo para aglutinarme alrededor de uno (esto entronca directamente con aquello que dije sobre mi insociabilidad y cierto nivel de ostracismo social). Suelo sentir cierto escepticismo hacia estas personas que acaparan conversaciones, que acaparan reuniones, que acaparan grupos. Porque la verdad sea dicha, nunca veo nada especial en ellos, nada digno de las alabanzas o admiraciones que les rodean. Autopsicoanalizándome, será que me creo -que soy, ¡qué coño!- tan bueno como cualquiera, o quizá, que tengo algún tipo de complejo de superioridad y/o inferioridad que no alcanzo a distinguir. O quizá sea envidia (no hay que descartar nada), o yoquesé lo que es. Por todo eso y mucho más, no comprendo toda esta gilipollez alrededor de los votos del concursillo de marras.
Veamos. Entiendo, de verdad que lo entiendo (no, yo no entiendo, que nadie se confunda que no van por ahí los tiros), que alguien lea a Nepo o a ESDLV, y que si le gusta, le vote. Que lo haga todos los días, religiosamente, porque piensa que escribe que te cagas, porque su blog es cojonudo, porque es el tío más diver del barrio o porque le anima las pajas que se hace mientras lo lee. O que simplemente lo piense, aunque pase del tema de los votos. Ambas bitácoras valen la pena, es verdad, son buenas, y decirlo es algo completamente razonable y coherente.
Eso sí. Pero no entiendo que alguien se pueda dejar los cuernos y su tiempo para que otro gane tres mil euros. O peor, que alguien se meta en discusiones absurdas y descalificaciones que rozan y entran en lo personal, y todo para lo mismo: que otro gane tres mil euros. O que se crea realmente que cualquiera de esas bitácoras es la mejor de Internet y que está muy por encima de las demás (la idea de que no hay un la mejor en todo esto y en muchas otras competiciones, supera desgraciadamente a mucha gente). O tampoco, ese sentimiento de estar en deuda con el autor en cuestión porque éste escribe lo que escribe. Ni que alguien se vea a sí mismo como parte de un equipo que trabaja para algún tipo de meta final conjunta, que vuelve a ser la misma de antes: que otro tipo gane tres mil euros.
Eso no. Supongo que puede resumirse en "fanatismo estúpido" eso que no acierto a entender... creo. Lo siento, me supera igual que me supera la física cuántica. Si soy incapaz de seguir a un partido político, y eso que ahí hay, aparentemente, en teoría al menos, ideología, valores morales de quién sabe qué tipo, imagínate seguir a una bitácora. Si a la gente que va a los mítines políticos a jalear a su líder los considero borregos, bueno... no sigo no vaya a enfadar a alguien. Pero no me preocupa en exceso, porque también es verdad que no entiendo a los que mandan mensajes a la tele para que sus gilipolleces salgan en antena, para tirar a fulanito de Gran Hermano o para que Pepita salga elegida como mejor vocera de Operación Triunfo. Asumo con resignación que igual lo mio es el hedonismo individualista actual, y soy incapaz de sentirme parte de la comunidad, incapaz de integrarme. Que igual es que soy un insociable, un inadaptado. Lo dicho, un yoquesé.
Espero que al menos, el ganador reparta el premio entre sus fervientes seguidores, aunque me temo yo -por ellos- que no será así. Por lo que al final va a ser que la blogosfera está llena de altruismo y yo sin enterarme. De altruismo o de borregos, que vienen a ser siempre los mismos. Los borregos, claro, no los altruistas. Y es que es todo tan patético que resulta casi divertido. Una pena lo del casi, sí, cierto.
Y para acabar, ahora bien, claro está, obviamente, cada cual que haga lo que le dé la gana, que es exactamente lo que va cada uno a hacer y al mismo tiempo, la razón por la que yo he escrito esto.

¿Quieres ser mi abeja reina? Yo seré tu zángano.

Ayer, cuando después de cenar con M. y D., llegué al coche, en lugar del típico "No lo laves, planta patatas", "Lávame", o el más explícito "Cerdo", todos ellos mensajes más que lógicos dado el aspecto de mi coche, me encontré con eso escrito en la luna trasera (siempre me ha gustado eso de luna o luneta para hablar de los cristales del coche).
Y después de pensarlo mucho, teniendo en cuenta que gigolo es la palabra "bonita" para puto, y las connotaciones que este palabro tiene -generalmente más en su versión femenina- desde antaño, no se si tomármelo bien, o tomármelo mal.
(Aunque es verdad que no soy capaz de imaginar una película que, pretendiendo ser una comedia, llevase por título Puta Europea o Prostituta Europea, en contrapartida al Gigolo Europeo de Rob Schneider)


Hace aproximadamente cuatro años pasé quince días en Manchester en unos cursos intensivos de tecnologías relacionadas con Internet. De allí me traje una chaqueta réplica de la que llevaba la Unión Soviética en nosequé evento deportivo de los años nosecuántos. O algo así. No era barata, la muy puta.
Básicamente, la chaqueta es blanca con los siguientes dos distintivos: por una parte, las letras CCCP (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Souyz Sovietskich Socialisticheskich Respublic en alfabeto cirílico) en rojo en la parte frontal, y la hoz y el martillo bordado en el lateral.
El caso es que la chaqueta me encanta. No soy comunista, ni creo en tal sistema; he pasado mucho tiempo pensando, y he tenido muchas discusiones en torno a la significación que implica portar tales símbolos; si la asociación entre modo de pensamiento y la exhibición de simbología de esta manera es necesaria o contingente. Esto es fácil de ver si lo equiparas a llevar simbología nazi, pero pienso que el ideario detrás de cada símbolo, aún siendo consciente del genocidio llevado a cabo por Stalin, es radicalmente diferente. Aún así, nunca he llegado a tenerlo demasiado claro.
Como decía, la chaqueta me encanta. Y a pesar de eso, apenas me la pongo, por las reacciones que puede generar en ciertos indeseables el tema de la hoz y el martillo. Alguien lo llamará miedo, yo lo llamo sentido común, y más teniendo en cuenta que no es una ideología con la que me sienta identificado, sino que es más bien una cuestión de estética. No tengo nada que defender. Así que ayer decidí finalmente quitar el bordado del lateral, para evitar causar en el prójimo este tipo de reacciones inesperadas y desagradables.
Y como afortunadamente "CCCP" no le dice nada a mucha gente, creo con eso será suficiente para poder llevarla cuando me dé la gana.

Bien, por orden cronológico.
Oliver Twist; novela de Charles Dickens, película de Roman Polanski. La película es al parecer una de las adaptaciones más fieles al libro, y quizá ese sea el problema, que deja poco margen a Roman Polanski, o mejor dicho, éste se deja poco margen. Técnicamente muy bien hecha, la película no acaba de enganchar excepto en momentos puntuales; en ese sentido, me recuerda en cierta manera a lo que me pasa con Woody Allen.
Después de decir eso, es difícil convencer a alguien de que la película me gustó, y sin embargo, así fue. Argumentalmente, ningún pero, y todos ellos están bien en su papel, destacando (debilidad personal) Ben Kingsley en su caracterización (o caricaturización), y el joven ratero "amigo" de Oliver, fabuloso. Bastante recomendable pero no imprescindible.
La cosecha de hielo. Extraña comedia de humor negro y despropósitos criminales que recuerda, eso sí, eliminando los elementos más macabros de esta última, a Fargo. Como protagonistas, dos de mis incondicionales, John Cusack y Billy Bob Thornton, sobre todo este último, así que tampoco puedo decir que sea demasiado imparcial. En conjunto, una bonita película que es la antítesis de los (¿pretendidos?) valores navideños. Igual que la anterior, bastante recomendable pero no imprescindible.
Narnia. El león, la bruja y el armario. Desde que ví el primer trailer tenía ganas de ver esta película, que es la primera de lo que se da en llamar Las Crónicas de Narnia y que viene de la mano de Disney. Vale. Quizá alguien opine que es una película para niños, y probablemente sea verdad que es más infantil, menos seria, que el Señor de los Anillos; probablemente es más cuento, menos profunda que la serie de Tolkien, aunque incomparablemente superior a la última entrega de Harry Potter.
Me da igual. Es básicamente una película de fantasía, y reconozco que salí de la película encantado. Una historia bonita, unos efectos especiales realmente alucinantes, y unos protagonistas que apuntan maneras (y otros, como la Bruja Blanca, que ya las tienen). En conjunto, una maravilla si lo que esperas no es ver El Señor de Los Anillos cuarta parte, porque no es eso de lo que se trata. Imprescindible de todas todas.

Lo que no se da, se pierde.

Estoy en contra de la criminalización de la distribución de música por Internet. Estoy en contra de las amenazas de las discográficas. Estoy en contra de las técnicas mafiosas de la SGAE y de la SGAE misma. Estoy en contra de las acciones legales desproporcionadas. Estoy en contra de la pérdida de perspectiva jurídica y las penas de cárcel por la distribución de música por Internet. Estoy en contra de cualquier tipo de uso y manipulación de datos personales por parte de las discográficas. Estoy en contra de la asociación de la distribución de música por Internet con las mafias terroristas y criminales. Y por último pero no menos importante, estoy en contra del cánon de los CDs.
Ahora bien, nadie pensaría que iba a dejar eso ahí. No, claro que no; ahora es cuando viene la mejor parte, porque hasta ahora no he dicho nada nuevo. Y eso nuevo es que pienso que, a pesar de todo lo dicho, hay algo turbio en la distribución de música por Internet. Algo turbio en las redes P2P de intercambio de música. Algo turbio en el hecho de poder tener cientos de CDs que realmente no he pagado. No ilegal, no entro en esos términos. Simplemente algo no correcto. Igual de turbio que que alguien consiga que trabajes para él gratis.
(a) Sí, estoy de acuerdo. Dieciocho euros es un precio excesivo para un CD de música. A mi también me lo parece, lo confieso. ¿Pero, es ese todo el argumento? Los BMWs también son caros, y a nadie se le ocurre ir robándo coches (bueno, a algunos sí, e incluso hay gente que okupa casas, pero qué sorpresa, también estoy en contra de ellos). Se supone que vivimos en un país libre, en una economía de mercado, por mucho que nos o les pese (a ustedes). El precio, excepto en casos de intervencionismo estatal, lo fija el productor, el que vende, no el que compra. El mecanismo para que el que compra pueda intervenir de algún modo en el precio del producto se llama demanda (creo, tampoco es cuestión de ponerse a dar clases de economía). Nadie obliga a nadie a comprar un CD a dieciocho euros. Nadie. O eso, o me estoy perdiendo algo. O quizá es que a algunas personas le gustaría que sus clientes fijasen de manera unilateral lo que debe pagarse por su trabajo. A mi no.
(b) Pues sí, un CD virgen vale menos de medio euro. Y cien folios de papel reciclado, pues no deben valer mucho más. Y aún así, nadie se pregunta cómo un libro de bolsillo llega a valer seis euros. Quizá sea que la música no cae del cielo. Quizá sea que lleva unos gastos de producción y distribución, unas comisiones, una tecnología, unos sueldos, etc etc. YYa, pero de medio euro a dieciocho euros hay mucho, por muchas comisiones y tecnología que me cuentes. Obviamente. También está lo que se da en llamar ánimo de lucro. A la gente le gusta ganar dinero. Casi nadie carece de eso, y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Es decir, ver punto (a).
(c) Un céntimo es muy poco para el autor por cada CD vendido, y probablemente sea cierto que las discográficas son unas explotadoras. Pero yo no soy el responsable de que se les pague poco o de que negocien mal sus contratos. Es su problema. Asumo que cualquier artista es libre, como lo soy yo, para negociar su sueldo y sus condiciones laborables. Si alguien quiere utilizar la pretendida explotación de argumento, más le vale mirar a Asia y a las sweat shops de las multinacionales. Es el problema de su gremio, no el mio, que yo soy informático y tengo ya bastantes.
(d) Yo ya pago un cánon por cada CD que copio, por lo que estoy legitimado para copiar CDs. Venga, no me hagas reir. El cánon es una medida abusiva de la SGAE, pero no legitima a copiar nada (aparte claro, de tantas copias privadas de los propios CDs de música que te dé la gana, que para eso los pagaste y son tuyos). Me parece a mi que son luchas diferentes y pensar que son la misma sólo hace que darle la razón a la SGAE.
(e) Que yo me baje el último CD de Madonna no le va a arruinar. Ni a ti trabajar de gratis una semana, ¿verdad que no? (¿sigo?).
(f) La cultura debería ser libre. Completamente de acuerdo, aunque habría que ver que entendemos por cultura, porque no es cuestión de redefinir "cultura" para que encaje con lo que nosotros consideramos como cultura. ¿Es cultura el último disco de Madonna? A mi lo que me parece es que cultura no es todo lo que algunos entienden por cultura y no es conveniente confundir "producto de consumo" o "lo que a mi me apetece leer/escuchar ahora" con "cultura". Y por otra parte, yo diría que cultura hay mucha, muchísima accesible, por casi todas partes (se suelen llamar bibliotecas y filmotecas entre otras...). El Lazarillo de Tormes, Chopin, o El Gran Dictador deberían ser libres o relativamente fáciles de conseguir, pero a casi nadie suele interesarle esa cultura. Interesa más la "cultura" que sacó ayer Madonna. Y es que algo se me escapa.
(g) La música es algo de lo que todo el mundo debería poder disfrutar. Pon la radio. La oyes, ¿no? Quizá no suene ese grupo de música en concreto que a nos gustaría oir en ese preciso momento, pero es música, y es gratis. Y probablemente en tu ciudad haya una buena variedad de estaciones de radio. Ah, bueno, sí, vale, hay que comprar una radio, pero no espero que nadie me salga con esas, que las cosas no caen del cielo. Las pilas tampoco, así que compra. Y si bien es verdad que hay mucha música que no suena por la radio, también es verdad que existe algo llamado iTunes. Incluso hay tiendas de alquiler de CDs. No es gratis, no.
(h) Claro que en todo esto hay una doble moral. Por supuestísimo. A nadie se le escapa eso. Mientras los unos se quejan de la piratería, esos mismos te venden grabadoras de CDs y DVDs, y los otros te venden banda ancha para acceso a Internet. Bien, aunque suene extraño, la mayoría de las empresas, incluso algunas ONGs, se basan, de nuevo, en ese oscuro objeto de deseo llamado dinero (dejemos la ética empresarial para otro momento). Confieso que yo, en un gran porcentaje, también (como he dicho, dejemos otras cosas para otro momento). La idea en todo momento es buscar lo que se llaman nuevas oportunidades de negocio. Ganar pasta, vamos. Así que no creo que sea reprochable que Sony te venda un DVD grabador mientras te está diciendo que no le copies los CDs. Yo diría que es exactamente lo que deben hacer, si no son idiotas.
--
Y eso es todo. Hay en este tema mucha, muchísima desproporcionalidad en el tema legal. Eso es lo más grave, y no podría remarcarlo más, porque el lobby de las discográficas es muy poderoso.
Pero a mi me parece que lo que también hay es mucha hipocresía. Compartir música por internet tiene muchas cosas buenas: conocer nuevos grupos y que ellos se den a conocer (Arctic Monkeys, por citar a uno así a bote pronto), poder conseguir música que no es accesible localmente, aumentar los asistentes a los conciertos de muchos grupos, etc etc... pero que nadie me cuente historias. Que algo que cuesta tiempo y dinero hacer, sea accesible sin pagar un puto clavo, no es ninguna tontería. Al menos, reconozcamos que hay algo, como mínimo, un poco extraño. No pretendo tener razón, es tan sólo una opinión. Uy, un pareado.
Ni desaparecerán los artistas, ni la música, ni los autores. Las discográficas, poco a poco, reorientarán sus modelos de negocio, y punto. Pero me sorprende sobremanera -de verdad- ver que la gente realmente piensa que la música debería ser gratis. Y si te vas a las películas, parece que sea algo maligno, algo maléfico ganar dinero (sea mucho o poco) con lo que haces.
Y eso. El caso es que creo que me estoy haciendo mayor. Y también creo que estoy un poco crispado y debería dormir más.
Y creo más cosas, pero esas, para otro día.
(Coñe, que largo me ha quedado, y ni siquiera tengo un caramelo que darte por llegar hasta aquí. Vayapordios...)

- Eh, Ka... Eh... ¡Eh!
- Mmmmmfff... joder...
- ¡Ka!
- Mmmmmfff... mierda, Po... ¿qué quieres?
- Mira a aquel tipo.
- ...
- Coño, Ka, despierta y mira a aquel tipo.
- Mmmmmfff... hay que ver lo coñazo que eres a veces...
- Va, míralo.
- Joder... ¿qué tipo?
- Aquel, el del coche rojo.
- ...
- ¿Pero me quieres prestar atención?
- Mmmmmfff... sí, vale... coche rojo, coche rojo... ¿qué puto coche rojo?
- Aquel, el de la esquina.
- Sí, veo el coche y veo el tipo, ¿cuál es el puto problema?
- El puto problema... el puto problema eres tú, capullo... mira lo que está descargando.
- ¿Lo que está descargando?
- Sí, sordo de los cojones, lo que está descargando; míralo, ¿no te parece que hay algo raro?
- ¿Raro? Es una puta alfombra. ¿Qué tiene de raro una puta alfombra? Déjame dormir, anda.
- No, no, atiéndeme. Hay algo raro... es... es... es demasiado grande... es... es como si llevase algo dentro.
- Joder tío, ¿qué has desayunado hoy?
- Café con leche, gracias. Sí, sí, estoy seguro. Mírala bien; abulta demasiado. Y si te fijas, no carga con ella aunque él es bastante grande.
- Le dolerá la espalda, o vetetúasaber. Tú mismo lo has dicho, es demasiado grande. Házte mirar eso, de verdad. (Mecagüenlaputa despertarme para esto...)
- Espérame aquí, creo que me voy a acercar a mirar, sólo será un segundo...
- Y una puta mierda te vas. No te mueves del puto coche; como nos llamen y no estemos listos se nos cae el pelo y no me pienso llevar una bronca del jefe por culpa de tus jodidas paranoias.
- Joder, que será sólo un momento, de verdad. No creo que... mierda, vaya puta casualidad.
- ¿Ves, listo? Por hablar. Ka. Sí. Sí, está conmigo. Vale. Diez minutos. Bien. Adiós. Vale. Nos movemos; tenemos diez minutos.
- Porca miseria. Bueno, al menos no pases muy deprisa a su lado... vale... vale, no corras no corras...
- Todo sea porque no me des la pa... coñocoñocoño. Joder, ¿eso es una cabeza saliendo de la alfombra? ¡Ese ijoputa tiene un puto cadáver en la puta alfombra!
- ¡Ja! ¡¿Ves cómo tenía razón?! ¿Quién es ahora el listo, bocas, más que bocas?
- No te pases.
- ¡Listo, que eres un listo!
- Vale, sí, tenías razón, ¿qué coño quieres, un puto caramelo?
- No, con eso es suficiente, gracias, eres un sol.
- Pareces un cretino con esa sonrisa idiota en la cara.
- Yo también te quiero... y acelera, capullo, que llegamos tarde (... bocas).
...

Urge dios para momentos de duda existencial.
Imprescindible omnipotencia, omnipresencia y (al menos) una eternidad de experiencia.
Se compra o se alquila por horas, salario a convenir.
Abstenerse becerros de oro.

Ayer, hablando por teléfono con una amiga, me dijo que hoy viernes (creo) tenía su primera presentación de un proyecto a unos clientes. Yo, después de asegurarme -preguntándole- que todos los presentes serían hombres, le sugerí que se pusiese una minifalda y un buen escote y no se preocupase demasiado.
Imagino que un comentario así despierta ciertas reticencias. Yo no sé si las despertó en P., pero de alguna forma decir algo así es, teniendo en cuenta las diferencias salariales y discriminación laboral femenina, invitar instantáneamente a la duda sobre la consideración que tiene el sujeto responsable de tales palabras acerca de la capacidad laboral de la mujer, tanto a nivel general como particular.
Tampoco es que yo pensase demasiado en las consecuencias o segundas lecturas de mis palabras en esos momentos, pero de cualquier forma, nada más lejos de mi intención que invitar a la especulación. Porque no pienso que el uso -o incluso abuso- que una mujer haga de lo que acostumbran a denominarse "armas de mujer", tenga que condicionar ni poner en duda, ni remota ni cercanamente, la opinión de las capacidades laborales de una mujer. Así que mi comentario era totalmente inocente y sin visos de ir más lejos que una simple chorrada jocosa, cuya potencial malentendido me ha servido por cierto para el post de esta noche.
Confieso que me está costando bastante decir esto de manera que no pueda malinterpretarse, porque no siempre resulta sencillo plasmar en palabras las ideas que uno tiene en la cabeza. Quizá sea esto precisamente eso que llaman corrección política. Reformulando lo de arriba, diría que todo aquello que una mujer pueda conseguir usando sus "armas de mujer" es válido y no tiene ningún tipo de legitimidad que pudiera utilizarse para poner en cuestión cualquier otro tipo de capacidades profesionales.
De algún modo, igual que se valoran cosas como el compadreo entre hombres en determinados ámbitos laborales, o de modo más general capacidades sociales como la buena presencia o la facilidad de socialización y conversación, las "armas de mujer" son una baza que la mujer tiene todo el derecho a utilizar, sin que ello conlleve ningún tipo de segundas interpretaciones. Vamos, P., que te pongas minifalda o no (por supuesto, yo sé que no, porque no sé quién narices va a una presentación de un proyecto en minifalda), seguirás siendo una gran profesional.
En otras palabras, yo, que soy poco íntegro, como pudo deducirse de mi comentario inicial, si en algún momento de mi vida me veo en la situación de poder usar el equivalente masculino de tales armas, no me cabe ninguna duda de que lo haré. Y a quien le moleste, que se la pique un pollo. Aunque imagino que me moriré esperando ese día.
Joder, como cuesta esto de andar de puntillas.
Bien, ¿alguna objeción? (sí es así, es que me he explicado mal).

Fdo. El hombre invisible

Después de ser convencido de que Inmersión Letal no consistía principalmente en Jessica Alba y el maravilloso cuerpo que la Naturaleza le ha concedido, sino que además la película contenía impresionantes tomas marinas, accedí a verla. La verdad, soy reticente a ver una película por el reclamo del físico de alguna protagonista, y para ver fondos marinos, prefiero los documentales de la BBC, pero vaya, pensé que la película contendría algo más, así que me dejé convencer.
Pero no os podré confirmar esto, porque no encontramos la película en cartelera (olvídate de encontrar el 50% de las películas si hay algún gran estreno como King Kong o Harry Potter), así que entramos a Siete Espadas, una coproducción entre China y Corea del Sur, lo que suponíamos sería una película épica de acción y artes marciales. Siempre podríamos vacilar de pedantes habiendo ido a ver una peli chino-surcoreana.
Como primer dato, diré que la película duraba inicialmente cuatro horas, pero fue recortada hasta dos horas y media, de una manera bastante salvaje. Y es que parece que le dieran unas tijeras a un becario y le dijesen que cortase 500 metros de rollo, ya que especialmente al principio, hay un momento en el que te preguntas dónde coño está el trozo que toca; empiezan a aparecer personajes que no habían aparecido antes, como si llevasen ahí toda la película, y los protagonistas aparecen de súbito en un lugar y con unas pieles como si hubiesen sido teletransportados. Cuando esto te pasa a los quince minutos de película, coño, asusta, porque ya no sabes qué vendrá luego y empiezas a pensar madremiadóndemehemetido.
El argumento. Al parecer, la acción transcurre en China, donde tras la prohibición imperial de la práctica de las artes marciales, un malo malísimo (que como se dice en la crítica de The Dreamers, «nos hace sentir mas pena que odio hacia él») con un ejército de mercenarios neopunks se dedica a exterminar aquellos pueblos que las practican, para cobrar la recompensa que ofrece el emperador. Y esa es la única parte que está clara de toda la película, porque llegada la mitad, ya no sabes qué buscan, ni de quién huyen, ni porqué hacen lo que hacen, ni cuál era la razón de todo aquello. Como dijo Óscar transcurrida una hora, no me acuerdo cuál era el propósito de todo esto. Particularmente esclarecedor es el caso de La Perla Verde, una mujer coreana que está completamente ida toda la película, como subida en una nube, y cuya nacionalidad parece ser, sin que nadie sepa porqué, de vital trascendencia. Pues bien, después de adquirir un gran protagonismo, chupando minutos y minutos de cámara, simplemente va y se muere, así, sin más, y sin haber tenido absolutamente ninguna trascendencia para la historia. No es que me moleste, que la peli no la hago yo, pero uno espera que si le molestan con un protagonista que roza la catatonia y alrededor del cual giran gran cantidad de escenas, que todo eso sea para algo. Pues no. Finalmente, por si todo lo dicho hasta ahora fuese poco, y por si la historia de por si necesitase de más complejidad, al mismo tiempo hay además tres historias de amor con triángulo amoroso incluido, en los que no te enteras -debe ser por eso de ser orientales- quién está con quién ni cuando ni porqué. Será que son muy promiscuos y están todos con todos, o yoquesé, o veteasabertú. En conjunto, la película resulta tal embrollo argumental que tienes la sensación de no estar enterándote de nada.
Sigamos. Siendo una historia épica, uno espera que tenga algo de épico, o al menos que lo simule. Y lo tiene, aunque lo expresa de manera muy extraña. Como he leido en alguna parte, «confunden épica con saturación de figuras recortadas en el horizonte». Para empezar, cuando hay caballos, siempre hay música, estilo Bailando con Lobos, como si su sola presencia en pantalla fuese suficiente para despertar en el espectador las lágrimas y los sentimientos. Especialmente "emotiva" (¡ejem!) es una escena en la que, al parecer -no estoy seguro-, sueltan a los caballos para distraer a los malos, y uno de los protas le tiene especial cariño a uno de ellos. Bien, lo entiendo, coño, que todos tenemos mascotas. Lo que no entiendo es que empiece a gritarle en la llanura su nombre y que se cuide (al caballo), y eso lo haga una, y dos, y tres veces, hasta que empiezas a sentir vergüenza ajena, y ves al tipo que acompaña al histérico y sufres por él, y por la situación tan incómoda en la que se encuentra, y que debe estar pensando quécoñohagoyoaquíconestanenaza. Tampoco no faltan los pensamientos y diálogos en plan filosofía oriental, que resultan completamente absurdos y carentes de profundidad. Por ejemplo, uno de los protas haciendo de Jorge Bucay: «en todo esto que ahora te asusta y te parece malo (la visión de toda su puta aldea masacrada), algún día mirarás dentro de ti descubrirás algo bueno» ¿Ein? Después de esto, estás esperando que el niño le diga ¿qué te pasa, eres idiota o es que vives en un mundo paralelo? Pero no le dice nada, porque los niños son completamente inexpresivos; parecen estar toda la película alucinando de estar donde están (en el rodaje de una película). Da la sensación de que el director se ha ido a cualquier pueblecito chino y ha cogido cuatro -más de cuatro- niños y los ha metido en la película sin explicarles nada de nada. Claro, así es normal que alucinen. Pero lo peor de todo, y ya es mucho decir, es que las escenas de acción, lo que se supone que sea el reclamo de cara al público, que al menos uno espera que sean lo más de lo más, por eso de que los orientales son los maestros de las artes marciales, pues no, pues tampoco acaban de ser nada especial, la verdad, sino más bien normalitas. Y... bueno, hay mucho, muchísimo más, pero para qué seguir.
En fin. Alguien dirá que es que los occidentales no entendemos el cine oriental; pues va a ser eso, porque esta película no me parece sólo mala. Es probablemente lo peor que he visto en el cine en toda mi vida. Si el director le pone un par gags de humor, la puede vender como una parodia de Los Siete Samurais. Afortunadamente, en la última media hora, casi no paré de reirme en escenas de pretendido intenso dramatismo, y no había, de los quince que éramos en el cine, alguien que no estuviera riéndose de lo absolutamente increíble que era aquello que estábamos viendo, así que después de todo, no se puede decir que fuese tan mala.
Lo mejor: que parece de risa.
Lo peor: que no es de risa.
Definitivamente lo mejor será pensar que al director, sin quererlo, le salió una comedia.

Hace algunos meses, tuve una pequeña discusión, o quizá mejor un debate, acerca de la siguiente pregunta:
¿Es responsable alguien por lo que otra persona hace influenciado por sus palabras?
Claro está, en ese momento no fue planteada de forma tan formal, sino que se llegó a ella por otro cauces. Cuidado, la pregunta tiene trampa; un extremo lleva a eliminar cualquier responsabilidad por parte del primero mientras que el otro, cualquier responsabilidad por parte del segundo. Podría exponerse de la siguiente manera, ¿dónde se encuentra el equilibrio entre la influencia que el entorno tiene sobre nosotros y la libertad de los propios actos?

«Si bien los bloggers disfrutan de lo que hacen, enfrentar la presión de publicar con regularidad, sin dejar de ser agudos, ingeniosos e incisivos es demasiado.» [Jurl jurl].
Afortunadamente, no se puede dejar de ser algo que no se es, así que estoy a salvo. De algo me tenía que servir la mediocridad.
No puedo con mi alma.
Que alguien me la guarde, por favor, sólo hasta después de navidades. Da poco trabajo y no ensucia nada.
Se gratificará, o no.
Joder, las doce, te dices, y rebuscas en tu cabeza algo sobre lo que escribir. Pero como a estas horas tu cabeza hace ya muchos minutos que está en standby, recurres a esas tonterias que escribes en cualquier papel -que viene a ser ese cualquier papel que está cerca de ti cuando se te ocurren-, pero como las escribes en ningún lado en particular, pues es natural que no las encuentres. En las noticias tiene que haber algo interesante. Lo hay, pero demasiado espeso. Esta noche es todo demasiado espeso, incluyéndote a ti. Menudo panorama. Casi la una, y tu ahí, delante del maldito portátil sin saber qué escribir. Quizá podrías poner esta canción de los Beatles pero la letra no te pega en estos momentos con tu estado anímico ni con cola, así que tampoco es plan.
A lo mejor hay algo en lo que escribiste hace tiempo. Total, quién se va a dar cuenta de que tu creatividad esta bajo mínimos. Pasando por posts antiguos, te preguntas cómo coño podías tú (¡tú!) escribir aquello hace tan sólo unos meses. Bueno, entre tanta cosa inservible, esto quizá sirva... «ijoputas, me estáis matando»... joder, no, compórtate. Queda algo transgresor, pero no es cuestión de ir insultando a la gente. O bueno, ¿porqué no? te preguntas. Pues porque no, te contestas. Y decides que mejor que tu esquizofrenia continúe su diálogo -o monólogo, no lo tienes del todo claro- en otro momento, no a la una de la madrugada y mientras intentas apañartelas, sin mucho éxito, para escribir algo.
Pues eso. La una. Mierdamierdamierda. Bueno, al menos ya lo tienes, aunque no puedes con tu alma, piensas, y ahí encuentras algo vagamente atractivo. Te das cuenta de que se parece al del anuncio por palabras, pero tan sólo en algún aspecto teológico (alma y dios) y en la extensión. Es corto, quizá demasiado corto, pero no acaba de estar del todo mal, aunque desde luego, no es lo mejor que has escrito. Pero tampoco lo peor, y eso es un gran consuelo.
Ahora veremos qué coges y qué descartas, y como lo montas para que quede decente, lo que a la una y cuarto de la noche es mucho pedir. Decides incluir a los Beatles, aunque aún no sabes cómo, y te pones a escribir, sin estar muy seguro de lo que estás haciendo, sin creértelo demasiado, sin excesivo convencimiento, y pensando que quizá deberías no escribir nada esta noche, pero bueno, ya que has llegado hasta aquí, ¿por qué no acabar? Después de todo, es sólo un comentario más, y mañana será otro día y otro post. Quizá no les guste, o quizá sí, pero el caso es que tampoco se trata sólo de eso, ¿no?
De repente, sin saber muy bien cómo ese pensamiento ha alcanzado tu cabeza, eres consciente que la Navidad ya está aquí, y tú apenas te has enterado; dios mio, cómo pasa el tiempo, piensas, y te aconsejas sabiamente que será mejor que te pongas a escribir antes de que den las dos y te pongas nervioso de verdad.

Hace unas semanas, El Hámster Feliz hacía referencia a una página que venía a ser un salón de la fama de los mayores asesinos de la Historia.
Está claro que una vida es sagrada, sea quien sea el responsable de acabar con ella. Y sin embargo, no puedo dejar de preguntarme si conquistadores como Napoleón o Atila, cuyos imperios -aunque construidos a base de guerras con otros Estados- llegaron a abarcar todo Occidente, son equiparables a genocidas como Hitler, Stalin o Pol Pot (nótese ya simplemente el cambio de terminología).
Se puede plantear esta cuestión además desde otras dos perspectivas: a) ¿tendría Hitler el papel que tiene en los libros de Historia actualmente si sólo se hubiese dedicado a la anexión y conquista de paises, con el resultado que fuese, y nunca hubiera llevado a cabo el Genocidio?, y b) ¿contiene la palabra conquistador, o el propio hecho en sí de la conquista, algún tipo de justificante -o anestesiante- moral que es capaz de excusar, al menos parcialmente, millones de muertes?

«Hoy en día cualquier niño sabe que «Colón descubrió América»; sin embargo ésta es una proposición rica en «ficciones». Dejemos de lado, primero, a la más evidente, contenida en la palabra «descubierto»: ésta sólo es legítima si hemos decidido previamente que la historia de la humanidad se identifica con la de Europa, y que, por lo tanto, la historia de los otros continentes empieza a partir del momento en que son visitados por los europeos. A nadie se le ocurriría celebrar el «descubrimiento» de Inglaterra por los franceses, ni el de Francia por los ingleses, por la sencilla razón de que ninguno de estos pueblos es más central que el otro. Si abandonamos la perspectiva europeocentrista, no podemos hablar más de «descubrimiento», sino más bien (como lo hizo Francis Jennings en su libro titulado así) de la «invasión de América» ».
Tzvetan TODOROV, Las morales de la historia, Barcelona, Paidós, 1993, pp. 129-130.

Que alguien me explique qué coño le pasa a Sergio Dalma en la garganta.
Alguien debería llevarle al médico, porque eso no es normal ni bueno, y además yo diría que cada año está peor. Si además, eso consigue disuadirle de continuar con su carrera como cantante, eso nos haría a todos (incluido él, porque como he dicho, eso que hace con sus cuerdas vocales no puede ser bueno) un pequeño favor.
Y bueno, si alguien es fan de este hombre... pues... pues digo yo que la salud de Sergio es lo primero, ¿no?


Cincuenta millones de pesetas. Mañana no vengo a trabajar. Ni pasado. Ni directamente esta tarde. Me voy de vacaciones medaigualdonde y pido una excedencia de un par de meses. O más, ya veremos. Eso como mínimo. Trescientos mil euros. Uf. Joder joder. Jurl. Cancelo la hipoteca y mando a la mierda a Cajamadrid: ¡Váyase usted a la mierda!. Me reformo el piso, cuatro kilitos. Bueno, va, cinco con los muebles y así me quedan veinte kilos para mi. Veinte kilos... bueno va, tampoco hace falta que me toquen cincuenta, con que sean veinticinco y pueda arreglar lo de la hipoteca me vale. Cuenta con paga, y con toda la nómina para disfrutar de la vida. Coño, y aunque sean cinco kilos, que eso es ya una pasta. No me puedo retirar, pero con cincuenta tampoco. Bueno, y mil euros también me hacen papel, joder, mejor que nada, que tengo que hacer las reformas y me falta pasta... Bueno, si en realidad, con que me devuelvan el dinero del décimo, ya me doy con un canto en los dientes, que son veinte euros...
(¿Que si me ha tocado algo? Sí, claro, un kilo y medio, que me pesé ayer. Los cojones, eso me ha tocado, la puta lotería, porque otra cosa... de ilusión también se vive, dicen. ¡Y una mierda!)
Bueno, bueno, no pasa nada. Tampoco es que me haga falta el dinero. Si total, la mejor lotería es tener salud y trabajo, y coño, salud tengo, la justa y suficiente, y trabajo, coño, eso sí, trabajo, trabajo tengo un huevo, como para parar un tren... si seré miserable, encima de que no me toca un puto duro me va a tocar hacer horas extras...

Hace unos días Victoria Prego en su blog en El Mundo hablaba sobre la retribución de los diputados. Decía esta señora que debería pagársele más a los diputados, para ponerlos al nivel de sus congéneres, y que no tengan que ir buscándose «vericuetos varios para poder tener una cierta seguridad económica». Si bajase usted un poco al mundo real, vería que muchos millones de españoles, tienen que hacer mucho más que eso, y que ya nos gustaría a más de uno que nuestro sueldo estuviese a esos niveles europeos (ya semos, ya) de los que usted nos habla, y de los que probablemente disfruta, de ahí que lo defienda. Afortunada usted.
Dice además que «en nuestro país estos señores están, por definición, bajo sospecha de mangancia, de vaguería y/o de pillería». A las pruebas me remito, señora Prego, cuando salen las imágenes de la Cámara Baja y faltan la mitad, cuando un partido político no puede sacar adelante sus enmiendas porque le falta algún diputado (cuya nómina nosotros pagamos con nuestro sueldo religiosamente todos los meses), o cuando alguno de estos inútiles, despertado para votar, se equivoca de botón y vota por el sí cuando debería votar por el no y viceversa. Porque esa es otra, no hay ningún tipo de evaluación del rendimiento, como suele ser habitual en cualquier empresa privada. Aquí mejor no, porque nadie quiere ver escrito en un papel que el país está dirigido mayormente por inútiles.
Esta señora dice muchas más cosas (y últimamente, intuyo que para crear polémica, dice algunas tonterías como esto de que el reciente asesinato de la mujer indigente es culpa de los videojuegos), pero no voy a reproducirlas aquí, ya que buscando la retribución de los diputados españoles (algo que al parecer no es público, y eso es otro gran punto en su contra) he encontrado lo que podría decirse que es una réplica, que aunque no haya sido escrita para tal función, puesto que data de agosto del pasado año, está mejor fundamentada, y que, para todos los españolitos que carecemos de las ventajas de todo tipo que disfrutan nuestros queridos representantes, tiene mucho, muchísimo más sentido.
Ahora pasen, lean y decidan.

No acostumbro a poner las tonterias que me llegan por Internet, porque me llegan muchas, repetidas, y la mayoría ya las conoceis. Pero esta defiende una de las tradiciones que más me gustan por los recuerdos que me trae, y que a todos los que hemos esperado alguna vez hasta el seis de enero y nos hemos levantado a las cinco de la mañana para ver quénos habían dejado, nos dolería que desapareciese.
Así que no podría estar más de acuerdo con lo que sigue a continuación. Ahí va.
--
Todos los años por estas fechas sufrimos una agresión globalizadora en forma de tipo gordinflón, una manipulacion de las mentes de los niños de España y del resto del universo.
Ese adefesio carente del mas mínimo sentido de la elegancia en el vestir, con aspecto de dipsómano avejentado y multirreincidente en el allanamiento de morada por el método del escalo, es un invento de la multinacional mas multinacional de todas las multinacionales, Coca-Cola. En los años 30, cogieron al San Nicolás de la tradición nórdica, que originalmente se paseaba vestido de obispo o de duende un tanto zarrapastroso y lo enfundaron en un atuendo con los colores corporativos (rojo y blanco) [N.d.E.: esto es falso, pero no importa]. Desde entonces, generaciones de tiernos infantes de medio mundo han sido machacadas por la publicidad, alienándose hasta tal punto que piensan que un mamarracho publicitario representa todo lo bueno del ser humano.
¡Basta ya!, ¡reivindiquemos nuestras señas de identidad! ¡Abajo Santa Claus y vivan los Reyes Magos!
Estos tres pobres venerables ancianos llevan dos mil años con su PYME, atendiendo únicamente al mercado español y sin intención de expandirse, y están sufriendo una agresión que amenaza con destruirlos.
Reivindico la figura de los Reyes Magos porque:
- Los Reyes Magos son un símbolo de la multirracialidad y nunca han tenido problemas de inmigración.
- Los Reyes Magos son fashion total, su elegancia en el vestir no ha pasado de moda en dos milenios.
- Si no existiesen los Reyes Magos, las vacaciones se acabarían el 2 de Enero.
- Los Reyes Magos son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen a fertilizar el suelo patrio (nada de trineos volando ni gilipolleces que no existen...).
- Los Reyes Magos generan un montón de puestos de trabajo entre pajecillos, carteros reales y multitud de gente que va en la cabalgata.
- De Papa Noel puede hacer cualquier pelagatos, pero para hacer de Reyes Magos se necesitan al menos tres.
- Los Reyes Magos fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las botas se deben limpiar al menos una vez al año. Por contra, el gordinflas exige que se deje un calcetín, prenda proclive a servir de acomodo de la mugre, cuando no de indecorosos tomates.
- Los Reyes Magos planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban la función.
- Santa Claus vive en el Polo Norte y por eso es un amargado, los Magos son de Oriente, cuna de la civilización y por ello de una elegancia no decadente.
- Los Reyes Magos tuvieron un papel destacado en la Navidad, Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio y de que no participo en nada en los acontecimientos de la Navidad.
- Los Reyes Magos son de los poquísimos usuarios que mantienen en pie la minería del carbón en Asturias. No lo han cambiado por gas natural ni por bombillitas horteras.
- Los Reyes Magos lo saben todo. Santa Claus no sabe otra cosa que agitar estúpidamente una campanita.
- Santa Claus es un zoquete que no respeta los sentimientos de los renos de nariz colorada. No hay documentado ningun caso de maltrato psicológico por parte de los Reyes Magos hacia sus camellos.
- Los Reyes Magos son agradecidos, siempre se zampan las golosinas que les dejamos en el plato.
- Sin los Reyes Magos no se habría inventado el Roscón de Reyes.
- Finalmente, Santa Claus se pasa la vida diciendo ¡Jo, jo, jo!. Risa forzada y sin sentido. Señal de estupidez.
--
No conozco el autor original de este texto, así que si alguien lo conoce, que me lo diga y pongo la referencia original.

Estimados Reyes Magos,
Después de la campaña completamente desinteresada (no vayáis a pensar) que he realizado recientemente a vuestro favor, creo que ha llegado el momento de escribiros la carta de este año, no se me vaya a hacer tarde y luego se nos quede a todos cara de tontos. Haciendo cuentas, os quedan casi quince días para el día D, así que yo creo que es más que suficiente. Si los reyes fuesen los padres, como dicen algunos desaprensivos, entendería que el plazo fuese algo ajustado, pero siendo como sois magos, pues jopeta, os debería sobrar tiempo.
Ya sabéis, Melchor, Gaspar y Baltasar, que yo eso de las calificaciones morales lo llevo muy mal, así que no voy a entrar en si me he portado bien o mal durante el pasado año, y más teniendo en cuenta que como os gusta decir, vosotros lo veis todo, por lo que parece lógico, además, que no me quiera arriesgar a pasar por mentiroso. Jolines, que frase más larga, ¿eh? Bueno, basta de cháchara, pasemos a lo que realmente nos interesa a todos.
El caso es que este año, para variar, no voy a pedir deuvedés, ni cedés, ni ropa (bueno, eso nunca lo pido, tenéis razón), ni libros, ni obviamente nada para el piso, que ya sabéis que está pendiente de la reforma. Pero, de verdad para variar, este año sí sé lo que quiero. Eso sí es una novedad, ¿eh? Y lo que quiero lo tenéis fotografiado debajo. No está envuelto, pero no os preocupéis demasiado por ese detalle. Soy consciente de que este modelo en particular puede ser algo difícil de conseguir, por lo que entenderé que me traigáis otro diferente, mientras se mantenga principalmente la forma (ya me preocupo yo por el contenido, tranquilos). En cualquier caso, básicamente la idea es esa, aunque confío en vuestro criterio.
Me despido ya, no sin antes desearos una Feliz Navidad (porque no me iréis a decir que vosotros sois ateos, ¿no?) y un Próspero Año Nuevo.
Besos y abrazos,
El niño Sebastian
--

A mi sí me gusta la Navidad.
Y me gustaría poder escribir un discurso a favor de la Navidad. A favor de que la Navidad no es sólo consumismo e hipocresía. A favor de hablar o ser capaz de echarse unas risas con alguien que no ves en meses, aunque no sea plato de tu devoción, porque no todo es falsedad y no cuesta tanto sonreir. A favor de regalar con ilusión, porque no todo el beneficio se lo lleva El Corte Inglés. A favor de hacer un pequeño esfuerzo y mirar las cosas con optimismo y alegría. A favor de intentar ser y hacer a los demás felices, o al menos poner todo lo que podamos de nuestra parte. A favor de que evitar la discordia no es hipocresía y regalar cosas no es consumismo. Pero no puedo hacerlo, y no porque yo sí sea ateo o agnóstico, sino porque simplemente no tengo tiempo para hacerlo aunque sí ganas.
Así que sólo me queda desearos Feliz Navidad a todos y que lo paséis muy bien estas fiestas.

- Siéntate, anda, que tenemos que hablar.
- Dime, cariño.
- ¿No tienes nada que contarme?
- Uhmmm... no sé...
- Yo creo que sí. Piensa un poco, anda, seguro que hay algo de lo que te gustaría hablar.
- Vaya por Dios... ¿Quién te lo ha dicho? No me digas que ha sido la Mag...
- Pues sí, ha sido la Magdalena.
- ¡Pero será puta! Menuda maruja, mira que le he dicho que no dijese nada...
- ¿¡Qué no dijese nada?! ¡Pero si lo sabe todo el pueblo!
- Déjame explicarte, que no es lo que parece...
- ¿Qué no es lo que parece? ¿Qué no es lo que parece? Y entonces, ¿¡qué es?!
- Pues... pues... !pues un ángel, ha sido un ángel!
- ¡Un ángel! ¿He oído bien? ¡Un ángel! ¡Si no va y me dice que ha sido un ángel! ¡Un ángel! Cariño, ¡al menos un poco de sinceridad, digo yo, vamos, que son ya muchos años!
- Bueno, la verdad es que ha sido un ángel, pero no ha sido un ángel...
- Lo sabía... bien, ya empezamos a entendernos. Bien, y si no ha sido un ángel, ¿quién ha sido?
- Pues ha sido... es que si te lo digo no te lo vas a creer...
- Creo que después de lo de tu ángel, estoy curado de espanto.
- No creas, vas a alucinar...
- Venga, habla...
- Pues ha sido... ha sido Dios.
- Vaya hombre, o casi mejor, vaya por Dios. Pues tenías razón, flipando me tienes. Pero cariño, ¿qué te has tomado?
- Sí, la verdad es reconozco que suena un poco raro...
- ¿Un poco raro? ¿Sólo un poco? Esto es la monda. Primero me dices que ha sido un ángel y ahora que ha sido Dios. Pero a ver, María, ¿tú te crees que soy tonto o qué?
- Bueno, la verdad es que ni siquiera me ha tocado, ha sido todo por inspiración divina, o eso ha dicho el ángel.
- Qué quieres que te diga, supongo que al menos es un consuelo... aunque no se si tomármelo bien o mal.
- Anda Pepe, créeme aunque sea un poquitín, que te lo digo de verdad.
- Sí, claro, como si fuera tan fácil. Eso sí, al crío se lo explicas tú, que yo no sé como contarle todo esto. Y a los vecinos... joder, a los vecinos mejor no les cuentes nada de lo del ángel ese y Dios, que una cosa es que yo sea un cornudo, pero es que a ti te van a tomar por loca, aunque todo sea dicho, no sin razón. ¿Dios mio, qué habré hecho yo para merecer esto?
- ...
- María, desde luego, contigo me estoy ganando el cielo...

Me gusta el ajedrez.
Lasker vs. Bauer, Amsterdam, 1889.
La solución está escrita por el hombre invisible justo debajo de este texto. Pincha y arrastra hacia abajo para obtenerla.
14. Ch5! Cxh5
15. Axh7+! Rxh7
16. Dxh5+ Rg8
17. Axg7!! Rxg7
18. Dg4+! Rh7
19. Tf3 y las negras se rindieron poco después.

Quizá sea que últimamente atravieso una etapa especialmente optimista, o es que gracias a que duermo más, veo las cosas de otro color, pero estas navidades me he dado cuenta de hasta qué punto soy un privilegiado. Y no porque nunca haya pasado hambre, ni nunca haya pasado frío, ni nunca me haya faltado cariño. Ni tampoco porque haya podido disfrutar de una educación y una infancia de niño, disponga de tiempo libre y una asistencia médica relativamente buena. Todo es mejorable, claro, pero eso me parece, desde luego, un buen punto de partida.
Pero como decía, no me siento privilegiado por eso. No, que va. Lo hago porque cuantos más blogs leo, más me doy cuenta del agonizante suplicio que supone para muchas personas pasar una noche cenando con su familia, soportando soporíferas conversaciones sobre nada en particular, escuchando algún que otro chiste malo (no hace falta reirlos pero escucharlos es inevitable), obligados contra su voluntad a llenarse la tripa de marisco cordero o cochinillo, y sufriendo ante los impertinentes comentarios de tus familiares sobre cualquier aspecto de su vida, mientras yo permanezco ajeno a tanto sufrimiento.
Es algo tan dramático que me llenan los ojos de lágrimas.

Estoy en la cama, con los ojos cerrados, y me veo a mi mismo, tirando agua en un cubo a algo que parece un pantano. Al principio, despacio, y poco a poco más rápido, hasta que sólo veo eso dentro de mi cabeza. Es como un bucle infinito, pero cada vez más deprisa. Aún no me he dormido, por lo que soy parcialmente consciente de lo que pasa. Intento mover los brazos y no puedo, y pasa lo mismo cuando intento llamar a alguien, porque mi boca no se abre. Estoy literalmente acojonado, porque darse cuenta de que tu cuerpo no te obedece no es una sensación agradable en absoluto. Me pongo nervioso, y mi corazón empieza a latir cada vez más rápido, hasta que me digo a mi mismo que he de tranquilizarme. Hago lo posible por calmarme, y espero que todo pase, porque, ¿qué otra cosa puedo hacer? Respiro lentamente, y algunos segundos después, siento una especie de sudor frío y un ligero cosquilleo, parecido remotamente a lo que se siente cuando fluye la sangre por una mano que se ha quedado dormida, y vuelvo a ser un aliviado dueño de su propio cuerpo.
Podría decirse que una posible analogía es la de un ordenador que se queda colgado ejecutando algún programa y no responde al teclado ni al ratón durante unos segundos, sólo que en este caso no hay botón de reiniciar y ese ordenador resulta ser tu cabeza. Esto pasó hace unos días, y sólo puedo decir que asusta. Asusta mucho, muchísimo. Fue, con diferencia, la experiencia más aterrorizadora que he tenido en mucho tiempo.
--
Parálisis del sueño (Wikipedia)
«La parálisis del sueño es una condición muscular producida por la atonía que tiene lugar mientras la persona duerme. Se observa mayormente en los momentos en que el individuo está despertándose o quedándose dormido, o comenzando una fase REM del sueño. La parálisis es totalmente normal y se produce cada vez que uno duerme. Es el mecanismo natural de defensa del organismo para evitar el "actuar físicamente los ensueños", lo cual podría resultar dañino y peligroso al individuo dormido.
Durante algunos episodios de parálisis se puede sentir una sensación de ahogo o de que cuesta respirar, con opresión del pecho, palpitaciones y otras sensaciones de origen fisiológico. Esta parálisis, acompañada por temor en la persona que la padece se conoce como pesadilla. El sujeto se siente incapaz de realizar cualquier movimiento o hablar pero está plenamente consciente de su situación y de lo que ocurre en su medio ambiente circundante ya que puede oír, oler o percibir sensaciones táctiles, incluso ver si tiene los ojos abiertos.»
No es que no me fie de la Wikipedia, pero tengo que llamar a Adeslas y consultar si realmente eso fue normal.

Ayer aparecío en los medios de comunicación la noticia de que a partir de mañana hará más frío debido a vientos provenientes del norte.
Y desde la oposición, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo, señor Zapatero? ¿Hasta cuándo piensa el Gobierno mantener esta política de relaciones meteorológicas con los países del norte? ¿Qué hay detrás de esa fijación que desde que llegó su partido al poder, existe por las bajas temperaturas al llegar estas fechas? ¿Y por qué, señor Zapatero, por qué hemos tenido que conocer esta noticia por la prensa? ¿Dónde está su diálogo y su talante ahora?
No queremos este europeísmo partidista y excluyente, señor presidente del Gobierno. ¿Por qué no predica usted por una vez con el ejemplo e inicia relaciones termográficas con los países del sur? ¿Dónde ha quedado su solidaridad y su política de izquierdas? Y aún le diré más, ¿no tenemos ya viento más que suficiente en España? ¿Es realmente necesario importarlo, cuando existen otros productos prioritarios como la lluvia, de la que padecemos, como parece que ignora usted, un serio déficit?
Tiene usted mucho que explicarle a los ciudadanos de este país, señor Zapatero, así que mejor será que empiece cuanto antes.

Hace cosa de tres meses y pico me enamoré perdidamente -no tanto, no tanto- de una chica que trabaja en una tienda de ropa de la Plaza del Ayuntamiento, a la que entré buscando unas zapatillas (que acabaron siendo estas y que no compré allí).
Quizá fuese su amabilidad o quizá fuese su comentario de que me pasase de vez en cuando, y así nos vemos (el autor de estas líneas reconoce que la memoria puede haber alterado las palabras, pero piensa, o quiere creer, que no la idea detrás de éstas), pero el caso es que salí de allí intrigado y pensando que tenía que volver e invitarla a una cerveza. Y hasta hoy, que sigo pensando que debería hacerlo, pero no me atrevo porque soy un cobarde.
El pasado sábado, tomando una Guinness en el Sally O'Brien, me volví a enamorar de una camarera rubia guapísima, y eso me ha hecho acordarme de aquella primera chica, de que me enamoro con mucha facilidad, y de que debería ser muchísimo más valiente porque sólo hago que repetirme que no tengo nada que perder.

Yo sé de uno que no cagará duro en semanas.
Y es que sentarse a comer algo, sea lo que sea, en mitad de la carretera a la una y cuarto de la noche, no es sensato ni aunque seas un gato.
Eso sí. Al menos, cagará.

Como la gente que me sigue sabe, hace ya algún tiempo me compré un piso, o mejor dicho, lo señalicé. Porque la compra, debido a ciertos problemas con la escritura y a que éste era una herencia, se retrasó unos seis meses, hasta que finalmente, el pasado uno de diciembre pude anunciar que finalmente, era propietario de un piso que está localizado por aquí.
Seis meses es bastante tiempo esperando que te den un piso de segunda mano, pero al final, parecía que todo había salido bien. Hasta que esta mañana me llama el administrador de la finca para informarme de que el próximo diecisiete de enero tenemos una reunión de vecinos porque al parecer, la finca padece aluminosis. Al parecer, teniendo en cuenta subvenciones (la finca en cuestión es de los años sesenta) y demás, no será demasiada pasta, pero de momento, a la mierda la puta reforma el puto fin de año y los putos reyes magos, porque la verdad es que se me han quitado las ganas de salir y de hacer nada.

Las dos y cuarto de la madrugada buenas noches stop Todos los animales parecen empeñados en meterse debajo de mi coche stop Gracias a todos por preocuparos sois un encanto me siento culpable stop Mi piso está bien ni aluminosis ni alitosis gracias de nuevo reve stop Os debo una cerveza una cena y un sofá a todos stop Demasiado tarde para enrollarme ahora gracias por venir mañana más stop Cinco horas y en pie buenas noches a todos besos y abrazos stop.

¿Os es familiar la sensación esa de oír sonar el despertador, y pensar, en semi inconsciencia, que no puede ser es imposible que suene porque es que me acabo de acostar y aún no me he dormido, absolutamente convencido de que realmente, válgame dios, JODER no puede ser es imposible que suene ya porque JODER es que te acabas de acostar y aún JODER no te has dormido, y encender la luz para ver qué hora es, empezando a dudar de que realmente no pueda ser y sea imposible que suene y de que te acabes de acostar y de que aún no te hayas dormido, descubriendo con horror que tus dudas están más que fundadas, porque aunque te sientes como si no hubieses dormido ni diez minutos, sí puede ser que suene porque es que no te acabas de acostar y hace ya horas que te habías dormido?
¿Sí? A mi, desde esta mañana, un poquito más.
(O eso, o alguien me ha metido un puto agujero temporal en la cama, que no es precisamente lo que yo espero que se meta en la cama conmigo.)

Se dormía. Por cualquier rincón, se dejaba caer y se dormía; no importaba el lugar o el momento. Para cuando la gente había empezado a señalarla y susurrar entre dientes, ya se había ido. Deberías resistir, le decían algunas personas, y ella sonreía amargamente encogiéndose de hombros. Ójala, pensaba. Ójala, decía, mientras lloraba por dentro. Le hubiera gustado tener el poder para tomar ese tipo de decisiones, pero su cuerpo se rendía sin darle opción, y todo el margen que poseía eran unos escasos segundos y la única decisión, evitar la caída hasta el suelo. Aprendió a no confiar en sí misma y a tener una fe ciega en los demás. Algunos le fallaron y otros permanecieron siempre a su lado, atentos a esos momentos en los que su amiga abandonaba este mundo.
Por lo demás, nunca le gustó aquello de que se dormía, porque siempre dijo que no era ella. Prefería bromear diciendo que le dormían. Manías, decía con una sonrisa inocente, y hasta hoy, nadie ha podido demostrar que no tuviera razón.


Estar más en forma, ser más feliz, más productivo. Sentirme cómodo, no beber demasiado, hacer ejercicio regularmente en el gimnasio (tres días por semana). Mejorar las relaciones con mis compañeros de trabajo, comer bien (no más cenas de microondas y grasas saturadas), ser un conductor mejor y más paciente, un coche más seguro; dormir mejor (sin pesadillas), sin paranoias, ser respetuoso con todos los animales (no tirar a las arañas por el desagüe), mantener el contacto con los viejos amigos (disfrutar de una cerveza de vez en cuando). Comprobar regularmente el crédito disponible en el banco (moral), favores por favores, encariñarme pero no enamorarme, colaborar con las casas de la caridad, ir al supermercado los domingos (nada de matar polillas o poner hormigas en agua hirviendo), lavar el coche (también los domingos), dejar de asustarme por la oscuridad y las sombras del mediodía -no hay nada tan infantil, tan ridiculamente adolescente y desesperado. Vivir a mejor ritmo, más despacio y calculadamente, sin posibilidad de escape. Ser autónomo, preocuparme (sin capacidad para hacer nada), ser un informado y preparado miembro de la sociedad (pragmatismo, no idealismo). No llorar en público, reducir la posibilidad de ponerme enfermo, comprar neumáticos que se agarren sobre mojado; mejorar mi memoria, seguir llorando por una buena película, seguir besando con saliva. No ser vacío y frenético como un gato atado a un palo y tirado contra una mierda congelada (ser capaz de reirse de la debilidad). Ser más calmado. Estar más en forma, estar más sano, ser más productivo.
Igual que un cerdo drogado de antibióticos metido en una caja.
--
Traducción -mia- relativamente fiel de Fitter Happier de Radiohead. Qué otra cosa más apropiada.

No puedo decir que el 2005 fue un año para recordar ni para olvidar. Volví a la soltería, me acerqué peligrosamente a los treinta, mi abuelo Pepe falleció y me compré un piso con unas cadenas de treinta años. Y este blog se convirtió al final en uno de mis principales modos de expresión. Por lo demás, la vida siguió aproximadamente igual que hasta el momento si he de confiar en mi memoria, que ya es mucho. Todo bien a esta parte del mundo, de momento.
Gracias a todos por haber llegado hasta aquí.
Feliz año nuevo




