El Señor Azulejo te mira cuando te duchas, cuando te bañas, cuando te enjabonas o simplemente dejas caer el agua caliente por tu cuerpo. En silencio, pegado a la pared, te observa, aunque tú le ignores, aunque no te hayas fijado nunca en él, aunque no sepas ni que existe. Es feliz viendo el agua deslizarse por tu barbilla, el jabón correr por tus piernas y tu pecho, y casi puede sentir lo que tu sientes si lo intenta. Pero cuando sales, cuando apagas la luz, cuando corres la cortina, y le dejas ahí detrás solo con todos esos seres sin boca, sin ojos, sin cara, al Señor Azulejo le gustaría gritar muy fuerte, pero su boca no se abre y su garganta no emite sonido alguno. El Señor Azulejo lleva muchos años pasando miedo, vigilando, aterrorizado, entre extraños. Por eso, a veces, aunque tú no lo notes, lo que le cae desde los ojos cuando te duchas no es agua caliente, no es jabón, son lágrimas. Moriría de miedo si pudiera, pero él no es más que un pobre azulejo agujereado, más que un pobre azulejo sucio.
No te rías cuando veas al Señor Azulejo. Todos tenemos miedo de algo y este es su miedo.



Había pensado esperar hasta el día once de agosto, que oficialmente me largo de vacaciones, para decirles adiós de manera temporal, pero ya que estoy aquí, y ante la perspectiva de no tener de momento, en la línea de las últimas semanas, nada interesante que contar, he decidido anticiparme y despedirme de ustedes hasta principios de septiembre, más o menos, menos o más.
Hasta entonces, aparte de poder encontrarme, como el verano pasado, en la inopia, en la parra, en la luna y en muchos otros sitios, quizá tengan ustedes más suerte si me buscan sumido en algún sueño interminable, debajo del agua de alguna piscina o perdido entre los brazos de Laura. E, incluso, en combinaciones diversas de estas tres alternativas.
Así pues, hasta entonces. Besos a todos.

Estoy de vacaciones. Sigo de, en realidad. Simplemente, me apetecía escribir.
Ya se que no es mucho, pero es algo. Y ese algo es bueno, porque hace demasiado que no me apetecía. Meses.
Así que sí, creo que definitivamente debe ser bueno.
(Nadie debería tomarme demasiado en serio. Quedáis avisados)




