Historias, segunda parte

¿Se acuerdan de lo que comentábamos el otro día?

«Por otro lado, según Jung, un brote de neurosis tiene un fin determinado, es una oportunidad para darnos cuenta de quiénes somos en oposición a quienes creemos ser. Al trabajar los síntomas que invariablemente acompañan a una neurosis —angustia, miedo, depresión, culpa, conflicto, etc...—, nos percatamos de nuestras limitaciones y descubrimos nuestras verdaderas fortalezas.»

Fraser Boa, El camino de los sueños.

(Ya sé que la psicología de Jung tiene algo de tiempo, pero bueno...)

Comentarios

Y, ¿qué es lo que has descubierto tú?

Un saludo.

V. [Web]

Eso es lo que está por descubrir

M.

En efecto. Partiendo de la base de que todos tenemos nuestras "neuras", vivir con ellas y aprender de ellas parece una cuestión importante. Aquí posiblemente debamos atender a la palabra "brote". Al tratarse de un episodio aislado el individuo es capaz de contrastar la situación normal con la neurótica y sacar conclusiones de provecho. Sin duda, la resolución del conflicto y las experiencias intermedias (incluyendo los síntomas acompañantes) que ello genera serán positivas para el individuo neurótico. Mayor problema habrá en las neurosis que no se manifiestan en brotes sino que cursa de forma continuada o aquellas que quedan sin resolver...

Agustín [Web]
¿Algo que añadir?




(Nota: El comentario puede tardar un poco en aparecer. Espera unos segundos y recarga la página antes de volverlo a mandar)