Da la impresión de que la corrección política va por el camino de suprimir también lo patológico vía afirmación de las minorías o de la diferencia. Lo absurdo del asunto no merece mayor comentario, aunque sí una mayor reflexión sobre las causas. Oliver Sacks ha llegado a decir de este libro [El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon] que es "verosímil y muy divertido". Ciertamente, es verosímil (dentro de un orden, el lingüístico), pero lo de muy divertido sólo puede deberse a que no lo ha leído o a que la corrección política lo ha vuelto idiota. Es un libro angustioso y profundamente triste, por mucho que hable de la vida.»
Alejandro Gándara, en su blog el escorpión. Otro día les hablo del minusválido que, bajo el mismo tipo de argumento, y en una conferencia en la Universitat de València, abogaba por la eliminación de todo tipo de ayudas estatales para los discapacitados.
pues que quieres que te diga,
ese discapacitado tiene razón en buena parte, ¿no somos todos iguales? estoy hasta las narices de la discriminación positiva
lo siento mucho, bueno no, no lo siento.
C Lo de los sordomudos es totalmente cierto. De hecho, la reticencia inicial de este colectivo ha sido uno de los mayores obstáculos que han debido vencer los programas de implantación coclear (el IC es el tratamiento que evita que la sordera profunda perlingual o perilungual desemboque en una sordomudez, una especie de´oído artificial). Existe un auténtico "orgullo sordomudo", casi es como una forma de entender la vida. Lo peor del caso es que puesto que muchas de estas sorderas son genéticas sus hijos son en muchos casos sordos al nacer. Al negarse a que los niños sean tratados (con audífonos o implantes cocleares) sus padres los condenan a toda una vida de privación sensorial y a una sordomudez (por tanto esta condición se "adquiere" tras una ausencia de estímulos auditivos durante la edad crítica de aprendizaje -o sea entre el año y los 6 años de vida-. Una vez superado este periodo de máxima plasticidad neuronal, nuestro cerebro pierde la capacidad de desarrollar el lenguaje oral).
Aunque, claro está, no todos los sordomudos son anti-oralistas, y en efecto cada vez son menos. Gracias a D (o a quien sea, vaya)
Agustín [Web] No obstante creo que probablemente a lo que se negase este colectivo de sordomudos no fuera a aprender a leer los labios o el lenguaje de signos (si no cómo coño se iban a comunicar...), sino a los programas de implantación coclcear de los que antes hablaba.
Vivir para ver...
Agustín [Web] No sé, hay gente tan rara por el mundo...
M.
