El otro día, un compañero de trabajo me informó sobre un pequeño concurso literario que proponían Escuela de Escritores y la cadena SER. Los microrelatos debían tener un máximo de 600 caracteres y comenzar con la siguiente frase: «El candidato subió a la tribuna, se colocó ante los micrófonos y se quedó en blanco». Mis propuestas fueron las siguientes:
1) Con el alcohol de la noche anterior fluyendo aún por sus venas, le costó cerca de un minuto reaccionar; se sentía mal, muy mal. Qué estúpido puedes llegar a ser. Muévete despacio, chico, y nadie notará nada. Intentó sin éxito tragar saliva; tenía la boca seca, y aquella puta de protocolo no había puesto SU botella Evian en el estrado. Pensó por unos segundos en ella y sus tetas, pero una arcada que a duras penas pudo disimular y menos contener le hizo desaparecer de la tierra. Con el vómito saliendo a borbotones, no tuvo siquiera tiempo para desear estar muerto. Muerto, o muy lejos de allí.
2) Y al vacío le siguió el pánico. Y al pánico, el calor. Allí hacía mucho calor. Sí, seguro que sí, mucho, demasiado calor, sí. Su cuerpo se cubría de sudor y podía sentir cómo su carrera política se la comían las ratas, esas mismas que se extendían a sus pies; treinta mil fieles reconvertidos ahora en diligentes verdugos. No hubo aplausos esta vez; sólo unos desagradables murmullos. Ratas. Unas horas más tarde, una nota de prensa del partido convertiría su silencio en una escenificación de la incomunicación social, pero aquello no evitó que sus propias ratas se lo comiesen vivo.
3) Tranquilo, se dijo, y respiró profundamente, tal y como le habían enseñado en el curso de relajación. Se concentró en sentir el aire llenando sus pulmones, atravesando sus bronquios. Cerró los ojos un segundo, y se vió a si mismo volando por las inmensidades celestiales, flotando como un gorrión, entre nubes color pastel. Sin darle importancia, decidió prolongar su breve ausencia, y sonrió cuando un oso amoroso le saludó tres nubes más allá. Un huevo en mitad de la frente le sacó bruscamente de sus ensoñaciones. Soñar sí, pero cantar, cantar era demasiado hasta para sus votantes.
4) Miró su reloj como referencia temporal. Diez minutos, le había dicho su asesor. Todo eso de la concentración está muy estudiado, así que no lo prolongues más; sólo diez. Lo miró de nuevo. Qué dinero más bien aprovechado, demonios. Daba el pego totalmente. ¡Y qué bien funcionaba! Qué orgulloso se sentía de haber empleado bien su dinero. Lo volvió a mirar. Nueve y medio, y los aplausos habían acabado ya. De repente, el pánico le asaltó. ¿Había cerrado el butano? Dudó un breve segundo, y titubeando, se acercó al micrófono y gritó: "¡Pepe! ¡Sube a mi casa y mira si he apagao el butano, anda!"
Como se pueden imaginar, no he ganado, aunque no les niego que albergaba alguna esperanza de hacerlo. Pero ya saben la gilipollez esa que se dice de que lo importante es participar, ¿no?
(De las elecciones, si les parece bien, ya hablamos otro día...)
O directamente ni hablamos.
Chasky [Web] Me quedo con el tercero, tan imaginativo y celestial.
Francisco Ortiz [Web] Ya lo decía en SA, y lo repito aquí (es lo que toca); a veces me siento un poco patético con estos intentos mios de simular que escribo algo decente...
M. el primero es el mas tuyo de los 3, será por las palabrotas y el ambiente depresivo...
Tema elecciones, en fin tenemos lo q nos merecemos, es lo único que puedo decir. A veces me dan ganas de gritar a la gente: ¡DESPIERTA!
andrés si no? mejor evitar el tema de las elecciones, que rabia y eso que no soy violenta pero dan ganas de pufff.....cuanta falsedad cojones!
amelie por cierto yo voto por el de los osos amorosos ;-)
amelie A mí me gusta la segunda de tus propuestas.
Duna a mi me gusta la cuarta
incluso me siento identificada,
tema elecciones no hay nada que decir
todo se resume en: "vendremos prontito adrede de villamarchante a votar, porque a nosotros el goviernop nos da mas igual pero a Rita, claro..." diossss
es lunes!!!
C Yo voto por la tercera. Me recuerda a mí mismo un domingo por la mañana cantando a voz en grito en un 24 horas para la risa de los expendedores y la sorpresa de los otros compradores. Endrogado, me temo. Me miraban en plan "tú estás de la olla". En fin.
Turin de la Calle [Web]
