Ajedrez

No recuerdo a qué edad aprendí a jugar al ajedrez. Quizá a los diez, quizá a los trece, quizá a los quince, vaya usted a saber; no soy un gran jugador, digamos que mi nivel es "amateur" intermedio, lo que no es gran cosa. Me defiendo, y poco más. El caso es que durante bastante tiempo, mi padre fue mi único adversario, lo que implicaba que yo, en mi afán de superación, lo taladrase sin compasión día tras día, noche tras noche, motivado por mis ansias lúdicas y cómo no, por el anhelo de la victoria final.

Como era de esperar -o no-, poco a poco mi nivel fue creciendo, mientras que el de mi progenitor, que no dedicaba más tiempo al ajedrez que aquel que ambos compartíamos frente al tablero, se mantenía estable. Probablemente el reto personal que para mí suponía cada partida contrastaba con la falta de interés que aquello le provocaba y que hizo que un día, del que tampoco me acuerdo, y tras incontables partidas perdidas, le ganase. Después de aquello, jugamos pocas partidas; de aquellas, a veces gané yo, a veces ganó él, aunque todo sea dicho, con la balanza ligeramente inclinada hacia mi lado.

Hace un par de semanas, enseñé a L. a jugar al ajedrez. Y cada noche que pasa soy más consciente del terrible tormento al que sometí durante años a mi padre.

Comentarios

Yo he empezado este año a jugar al ajedrez y me parece muy interesante. Lo intenté con el Go, pero tiene mucha tela ya.

V. [Web]

Mi hermano y yo aprendimos cuando yo tenía unos doce años (le llevo tres). Nuestro tutor era mi tío-abuelo. Y por supuesto siempre nos ganaba. Yo me aburrí pronto (era un juego más, y uno al que siempre perdía) y seguí dibujando y leyendo pero mi hermano tiene un espíritu parecido al tuyo. Para él era una competición, un desafío. Leía libros de ajedrez y jugaba hasta que pudo ganarle. Después hasta que pudo ganar a las máquinas (tenía un ajedrez electrónico). Y después siguió jugando en torneos.

Y creo que si hay pocas mujeres que jueguen al ajedrez profesionalmente es por eso, porque somos diferentes. No somos tan competitivas en lo que a juegos se refiere. En otros ámbitos, somos más competitivas que vosotros (especialmente entre nosotras) pero en los juegos sólo nos interesa el componente lúdico. Es una tesis personal, que me ha confirmado alguien que conozco y que entre otras cosas imparte clases de ajedrez a niños. Y a mí. :D

Ahora estoy aprendiendo otra vez. A jugar de verdad, no a mover las piezas. Mi "profe" también participa en torneos (mi otro profe es Kasparov -Kasparov Chessmate, una maravilla-, prefiero practicar con un software :D). No me mueve ganarle, más que nada es una forma de compartir algo que le gusta, pero desde luego espero algún día poder ser un desafío. Es divertido.

Nuala

Ah, y para aliviar tu tormento, que sepas que el software que digo (y tropecientos manuales de ajedrez) lo puedes encontrar en la mulita y/o Torrent. ;)

Nuala

Aún recuerdo cuando intentamos entre todos enseñarte a jugar al guiñote... que no es tan intelectual como el ajedrez pero que es más divertido para muchos de nosotros (sobre todo cuando combinas guiñote & whisky)...

CiudadanoCero [Web]

La verdad es un poco más cruda por lo que te recordare hermano mio que te apuntaste a un club de ajedrez tras perder 4 de las 5 partidas consecutivas que jugaste una tarde de (creo) otoño conmigo.
Desde entonces tengo que reconocer que solo te gane 2 veces y tu otras tantas trescientas, pero recuerda, si algo te empujo a aprender a jugar al ajedrez fue el orgullo herido por tu hermano pequeño (segundo en la escala de hermanos).

Saludos.

bro

Creo que la razón de apuntarme al club de ajedrez no fue esa, por mucho que tu orgullo te indique lo contrario. Tampoco, probablemente, me ganaste cuatro o cinco partidas seguidas, sino que es producto de tus fantasías ególatras.

Es cierto que desde entonces, no es demasiado entretenido jugar al ajedrez contigo... :)

M.

touche

¿Algo que añadir?




(Nota: El comentario puede tardar un poco en aparecer. Espera unos segundos y recarga la página antes de volverlo a mandar)