Hormigas en la boca

Este verano leí Hormigas en la boca, de Miguel Barroso. Un par de meses después, me hice con la versión cinematográfica, de su hermano Mariano Barroso, aparentemente una adaptación del libro. Tanto la primera lectura como el visionado posterior de la película vinieron motivados por las buenas críticas que ví había recibido la cinta en el momento de su estreno, y de hecho esa fue una de las películas que me quedaron pendientes de ver.

La conclusión, después de leer el libro y ver la película es: si has leído el libro, no veas la película, y si has visto la película, deberías leer el libro. Porque es cierto que es habitual que la película sea peor que el libro, que decepcione, y este es para mi uno de los casos más flagrantes. Y no porque la peli sea mala, que aunque no me acabe, no lo es, sino supongo por las expectativas que despertaba en mi aquello de "adaptación de la novela...". Y tampoco es que el libro sea una obra maestra de la literatura universal, no nos llevemos a engaño.

Y ahora es cuando reviento ambas, tanto el libro como la película, por si quieres dejar de leer.

Me explico.

El libro trata de Martín Losada, un español de pasado revolucionario, que tras pasar un tiempo entre rejas en España por el atraco a un banco, viaja a Cuba en busca de su compañero, amigo íntimo y poseedor del botín de aquel golpe, Alberto Dalmau. Está ambientado, y de qué manera, en La Habana, en la Cuba prerrevolucionaria de Batista, previo a la entrada en el poder de Fidel Castro. Durante toda la historia le acompaña una vieja gloria, Despanier, ex-boxeador cubano metido a taxista, que adapta un papel casi de protagonista principal, y le sirve de acompañante y amigo en los problemas en los que se va metiendo: la inteligencia cubana, políticos, la mafia, dueños de clubs, tiroteos... Bien. Martín es un tipo con dos cojones; abre la boca cuando le da la gana y suelta lo que le da la gana, aunque le puedan romper las dos piernas por ello, y no se lo piensa dos veces. Y él mismo sabe que es así, pero lo hace. Al final de la búsqueda, Martín encuentra a Dalmau, que se ha convertido de revolucionario republicano en político corrupto cubano, personaje en la sombra que aparece repetidamente a lo largo de la historia, con todo lo que ello supone para el pasado de ambos personajes con ideales revolucionarios.

Pues la película no. Para empezar, Eduard Fernández será muy buen actor, pero no representa a Martín Losada casi en ningún aspecto. Quizá es que su cara me transmite una sensación de estar acojonado, de "te digo esto en voz baja para que no me pegues dos ostias", o nosequé, pero no encaja con el papel; le queda grande. Ahora La Habana. No es que esté mal ambientada, pero su presencia carece de la relevancia que tiene en el libro. La mitad del libro es La Habana, su ambiente, sus clubs, su gente. En la película, el hecho de que la trama sea en La Habana podría ser casi coincidental. Despanier. Pues no existe, sino que hay en su lugar un taxista que aparece diez minutos y poco más, y que no tiene absolutamente ninguna relevancia en la historia. Y finalmente, Martín no viaja en busca de Dalmau, sino de Julia, su novia, una niña de papá que se largó con el botín del golpe del banco (el papel de Dalmau lo adopta en cierta forma Julia). No hay apenas mafia, más que el marido de Julia, único político corrupto; no hay clubs, no hay trama, casi no hay argumento. En definitica, que carece de la complejidad y el interés que encierra el libro.

Así que para mí, lo de "adaptación de la novela..." no pasa de ser algo puramente comercial, que no se refleja en ésta, y que perjudica más al libro que beneficia a la película.

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