A veces se te ocurre algo que escribir, escuchando una canción, bajo ese estado de ánimo alterado al que algunas canciones consiguen hacerte llegar, y la masticas durante horas en la cabeza -sí, yo lo he hecho, no es que conozca a un amigo que lo ha hecho- hasta que la conviertes casi en algo sólido, y piensas: qué genial. Otras veces, te viene una idea a la cabeza, justo antes de irte a dormir -algo que me pasa muy a menudo-, la elaboras durante unos segundos, y a falta de un teclado, coges un pequeño lápiz, o un lápiz, aunque no sea pequeño, un bolígrafo, un rotulador, cualquier cosa, y la escribes en los márgenes de una libreta, en una carta del Santander Central Hispano, o en un recibo de Vodafone, y piensas: qué genial. En ocasiones, incluso, mientras vas conduciendo te aborda la inspiración y no puedes sino esperar al semáforo más próximo para escribir un mensaje de texto con esas cuatro palabras que te ayuden a recordar una vez te sientes frente a la pantalla, y cancelarlo para que aparezca eso de Guardado en No Enviados, y piensas: qué genial.
El problema es que una vez la canción ya no suena en tu cabeza y has salido de ese estado psíquico algo especial, o ya no es de noche y ya no estás en pijama a punto de acostarte, o ya no estás conduciendo, a menudo la idea ya no te parece tan genial. Te parece normal, casi vulgar, algo sobre lo que ya no vale tanto la pena escribir. Y entonces la olvidas, tiras ese recibo o lo guardas casi para siempre en la carpeta rotulada "Recibos", o borras ese mensaje que ocupa una memoria vital en la sección de mensajes "No enviados". Y ahí van todas las ideas que por unos instantes fueron geniales y que ya no lo siguen siendo más; supongo que hasta una idea se merece sus quince minutos de gloria.
Ahí, y en cierto modo, a este post. Por supuesto.
Disiento! Cuando todas las circunstancias que crearon la idea genial han desaparecido, es el momento, en que esa idea genial recree por si sola los sentimientos que te provocó en su momento rodeada de aquellas circunstancias. Es por ello, que la idea no deja de ser genial, más bien, te da pereza seguir desarrollándola pues en el momento de la captación de la idea llegaste a pensar que por si sola provocaba el 100% de las emociones que sentiste y eso es falso. A TRABAJAR ESAS IDEAS GENIALES!
Alexander Platz Bueno, a mí me encantó tu post de hoy...
¿La idea te surgió en el coche? ¿antes de dormir? ¿ocupó parte del sobre del banco santander?
un besazo!!
najwa [Web] Yo creo que muchas veces recuerdas la idea pero eres incapaz de redactarla de una forma tan "brillante".
No nos engañemos... La fuerza del mensaje reside en el cómo más que en el qué en gran medida y la inspiración se escapa como un puñado de arena en una mano que tiene los dedos separados.
Misósofos [Web] Esas ideas, esos trozos de papel es mejor guardarlos... A veces son sólo ideas burdas que cualquier otro día, incluso años después, vuelven a tu cabeza reelaboradas. Es el tiempo, sólo eso.
Mar [Web]
