Pepe

Pepe llevaba muchos años trabajando en la misma compañía. Había entrado en ella al poco tiempo de salir de la universidad, y no había encontrado razones para cambiar; ésta siempre le había tratado bien, y él le correspondía tratándola de igual modo. Siempre había existido una relación de normalidad, podría decirse que incluso de cordialidad. Trabajaba allí sus horas, le pagaban, y ahí acababa todo: ambas partes contentas.

En lo que refiere al trabajo diario, su jornada laboral transcurría habitualmente sin mayores incidencias. No tenía un puesto de poca ni mucha responsabilidad. Era relativamente interesante, y relativamente aburrido, como muchos otros trabajos. Su salario era aceptable, y sus condiciones laborables también. No se quejaba demasiado, pero tampoco dejaba de hacerlo cuando lo consideraba necesario. A veces sus quejas se atendían, a veces no, pero siempre en un clima de diálogo. Estaba contento con su trabajo.

Como todos los años, aquel verano Pepe se fue de vacaciones con su familia al pueblo de su mujer, donde pasaba habitualmente cerca de un mes, si el trabajo se lo permitía; aunque nunca menos de tres semanas. Pasó el tiempo volando, como siempre pasa cuando estás de vacaciones, y cuando volvió, descubrió que su anterior jefe había dejado la empresa, y que uno nuevo lo había sustituido. Siendo de naturaleza optimista, pensó que no habría ningún problema, y que lo mejor sería presentarse a éste como correspondía, ya que al parecer se había reunido durante sus vacaciones con el resto del personal del departamento, y era él el único al que no conocía.

Lo intentó, una y otra vez, día tras día, pero éste siempre estaba reunido, así que mientras tanto seguía con su trabajo habitual sin preocuparse demasiado. Ya me presentaré más adelante, pensaba. Pero su superior seguía reunido, y cuando no lo estaba, no encontraba apropiado presentarse informalmente, ya que entendía que procedía algún tipo de reunión en la que exponer sus funciones en el departamento. Sin darle demasiadas vueltas a esto, se dedicaba a su trabajo.

Y esta situación se alargó y se alargó y se alargó, hasta que Pepe se dió cuenta de que habían pasado ya un par de años, y que seguía sin conocer a su jefe. Y empezó a preguntarse si sabría éste quién era él, a qué se dedicaba, o incluso cuál era su nombre, aunque de un modo curioso, en ningún caso insano. En realidad, él no necesitaba ningún tipo de seguimiento, pero la situación le parecía extraña, o más que eso, hasta divertida. Y pasó otro año, y otro, y otro, y nada. Se cruzaban, aquí y allí, pero poco más, o mejor dicho, nada más. Y Pepe, que era una persona agradable y tranquila pero no tonta, pensó que a lo mejor, quizá, si un día desaparecía, nadie se daría cuenta.

Así que decidió que al día siguiente no iría a trabajar, y se quedó durmiendo, aunque estaba seguro de que al llegar por la mañana, alguien le preguntaría donde había estado. Pero no fue así. Nadie le dijo absolutamente nada. Así que repitió el experimento, pero esta vez pasó dos días en su casa. Y el resultado fué exactamente el mismo. ¿Era él transparente? Pepe estaba completamente alucinado. Pero visto lo visto, decidió probar una vez más con una semana. Y otra vez, ningún comentario al volver. No podía creer aquello, aunque por miedo a que su nómina notase aquello que él no había notado, dejó de ausentarse y continuó con su trabajo. En total, aquel mes se había cogido ocho días de "vacaciones voluntarias", y pensó que aunque nadie, aparentemente, se hubiese dado cuenta de sus ausencias, probablemente alguien sí se había dado cuenta.

Pero su salario llegó impoluto, como siempre. Íntegro, de cabo a rabo. Así que el mes siguiente hizo lo mismo, pero faltó dos semanas. Y otras dos al mes siguiente. Y decidió no entregar aquellos informes que entregaba al llegar el dia treinta de cada mes, y esperar a la consecuencias. Capearía el temporal si era necesario. Algo se le ocurriría. Pero nada, absolutamente nada, nada de nada, pasó. Y en lugar de sentirse abatido por la patente inutilidad de su trabajo, por la transparencia de su puesto, decidió aprovechar la situación, y prolongó las vacaciones de ese año un mes "voluntariamente". Al año siguiente lo hizo tres meses. Y al cabo de tres años, Pepe sólo acudía a las convenciones, a comer y cenar gratis, y a visitar a sus compañeros, pero claro, ellos nunca supieron que él iba sólo de visita, ¿y quién era él para sacarles del error?

Total, él trabajaba para aquella empresa. Lo ponía en su nómina.

Comentarios

El infinito poder del prescindible... Yo de mayor quiero ser Pepe

xinza

¿Dónde se hace cola para que te contraten en un sitio así? Porque me lo pido!!

Ainé [Web]

Estoy segura que tiene que haber casos verídicos.
Aunque creo que también un poco a la inversa.
Es decir, el subscretario primero del delegado de la sección de producción preventas, Juan, cobra un pastón, pero él sabe perfectamente que puede delegar el trabajo sucio a nuestro Pepe, que es in visible y por tanto Juan es consciente antes de empezar el verano, que va a disfrutar, si quiere, de dos meses de vacaciones, porque Pepe va a cogerse uno.
Aún así Pepe podríamos decir que es "afortunado" porque sigue en la empresa. Con el mismo sueldo.
El cúal podría aumentar si se hiciese visible.
En el caso de que hubiese despidos, quién se iría primero a la calle?
Pepe el eterno recadero? O el subsecretario general delegado del sector de producción preventas?
Así funcionan las mega empresas, a partir de cierta parte de la jerarquía hacia abajo hay números...hacia arriba cargos directivos.

El problema ya no sé si es sólo de la empresa o del que curra sin sentirse valorado, sabiendo que puede pedir más.
Explotación o conformismo.
Quién sabe, cada uno tiene sus prioridades y sus aspiraciones.
A mí, con que me quede tiempo para ver una buena peli en buena compañía y mi trabajo sea para vivir y no viceversa, pues me vale.
Así que no descarto la posibilidad remota de ser Pepa en un futuro.
O de irme a un chiringuito playero a pintar camisetas y hacr trencitas.
Ay Sebastian si esuq econ estos personajes e historias que escribes me monto cada película... ;)
Saludos, ya te dejo el espacio libre.
Me gustan mucho tus historias, es como leer pequeños libros.
Buenas, sí señor.

Duna [Web]

Yo; como soy imprescindible; no me puedo coger los 4 puñeteros días que me quedan del 2005. ¡Qué feliz soy!. ¡Sin mi se hundiría el planeta Tierra!... A que me beso.
Salu2 sebastiandell... y a los demás también, claro está

vitore [Web]
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