Algunas personas nacen con determinadas habilidades que con el tiempo, si son convenientemente desarrolladas, les hacen destacar por encima de los demás. Aunque no siempre es así. Otros inútiles, aún tocados por la mano de la suerte, se hunden en la mediocridad, echando a perder un regalo tan precioso, aunque bien podría considerarse que prefieren desplegar los encantos de la estupidez y la ignorancia, probablemente mucho más afines a su ser. No obstante, tengo serias dudas de que alguna de éstas pueda considerarse una habilidad especial, ya que de ser así este mundo estaría lleno de superdotados, y es por todos sabido que las cosas son algo diferentes.
La cuestión, sin querer extenderme más en discursos que no llevan a ninguna parte, es que yo tuve la suerte de ser una de esas personas privilegiadas: nací con un impresionante talento para el sadismo. Para crear, y deleitarme con, situaciones en las que sin esfuerzo alguno, llevaba el sufrimiento hasta niveles insospechados, inalcanzables para cualquier otro ser humano. La crueldad, con la que inicié un apasionado romance, era mi juguete, y el dolor, ante cuya belleza caí rendido, se convirtió en mi mundo; puse al universo a mis pies, le hice llorar lágrimas de sangre y desear la muerte antes que la vida.
Debería estar claro a estas alturas que, no sin esfuerzo y sacrificio, yo no dejé atrofiar este fascinante presente, sino que lo desarrollé en toda su extensión, llegando a parajes desiertos que ningún hombre había pisado antes y que quizá nadie vuelva a pisar. Yo estuve allí, y me llevé conmigo los gritos de la Humanidad, para que retumbasen en los oídos de todos aquellos dispuestos a escucharlos.
Siempre he pensado que no hay nada más desesperanzador que tener ciertas habilidades para muchas cosas pero no conseguir ser verdaderamente bueno en ninguna. Destinado a la mediocridad sin remedio. Si además tenemos en cuenta que muchos ni siquiera creen en la mitad de las cosas que son capaces de hacer, tenemos gente con algún don especial que nunca sabrán aprovecharlo porque no confían en que lo tengan.
Es curioso, ahora que dices lo del sadismo, lo fácil con que otros conjugan su vida con una dosis tal de masoquismo que más que paciencia creo que tienen adicción.
PD.Disertaciones a parte, me ha encantado este texto :)
Isthar [Web] Quentin, eres tu???
andrés Miau!
Estás que te sales, entre éste, el post de tu novia-actriz porno y el de que te vas a ir a la mierda, qué sé sho, te merecés un Óscar, boludo
nuria [Web] Impresionante!
Y yo pregunto... ¿qué hay de malo en ser mediocre?
labalaperdida ...estoy esperando leer el II...
mmm uy, que miedito me das...
reve Chiquillo, meme al canto. Te ha tocao, se siente.
happyhamsterhop [Web] Es verdad; lo mismo hay gente que podría liderar un país o incluso el mundo repartiendo equitativamente la riqueza entre la población y está por ahí escribiendo blogs o matando especies animales a punto de extinguirse.
vitore [Web] ... una duda: ¿qué diferencia a un/a sádic@, con sus habilidades convenientemente desarrolladas, que lleva consigo los gritos de la Humanidad ... de l@s que somos mediocres ¿?
Lola Bueno, el sádico lleva consigo los gritos que él mismo ha conseguido arrancarle a la Humanidad a golpe de sangre y dolor.
Y no os toméis tan en serio lo de la mediocridad, es sólo una historieta y yo personalmente me alegro de ser sádicamente mediocre ;)
M. Muy bueno! Me siento identificada ;-) sobre todo con esta parte: "Algunas personas nacen con determinadas habilidades que con el tiempo, si son convenientemente desarrolladas, les hacen destacar por encima de los demás"
Elena sin H [Web]
