Sebastian. No puede evitar perderse por un segundo en el perfil de sus pulgares contra el blanco de la hoja. Observa sus grandes uñas, sus grandes dedos, sus grandes manos. Manazas de viejo. Torpes. Sale de su universo a duras penas e intenta recordar sin éxito. Sebastian. Al menos hago ciertas sus predicciones, se consuela. Lo cierto es que no hay nada en su cabeza que pueda asociar a ese nombre, o a una conversación en un bar de carretera a medianoche hace treinta años, y eso todo lo que tiene. Sebastian. Le culpa por no haberle dado más detalles. No confía en que navegar en su memoria vaya a reportarle mayores beneficios, si es que decidiese al menos intentarlo. Los fracasos pasados le aconsejan no hacerlo, así que abandona ese camino sin ni siquiera empezarlo.
No está seguro de qué sentir. La decepción es el camino más sencillo. El más habitual. Quizá quiera sentirse así, romper la carta e ignorarla, a lo mejor es eso lo que se merece. Eso haría las cosas fáciles. Simples. Los pájaros el árbol la ventana y él. Su soledad su miseria su cabeza y él. Él, su gran enemigo. O a lo mejor no es así y únicamente está buscando una excusa para no moverse, para no levantarse, para no vivir. Quizá lleves mucho tiempo haciéndolo; sí, sin ninguna duda. Demasiado para darse la vuelta. Demasiado casi para cualquier cosa. Es un viejo oso que despierta para descubrir que ha pasado la primavera y el verano hibernando y se encuentra de nuevo ante el invierno que acabará con él. Con los años, ha ido acostumbrándose a este tipo de ideas. Al principio, aún sentía remordimientos, el impulso de despertarse en medio del otoño, sacudirse la pereza de encima y hacer algo con lo que quedaba de él. Poco a poco, para su fortuna o desgracia, fueron desapareciendo, y de ellos sólo queda ya un leve sabor amargo. El instinto de supervivencia no es eterno, se compadece. Esboza una sonrisa ante tanto ingenio. No hace eso muy a menudo. Desde luego que no. Deja la carta sobre sus rodillas lentamente e intenta reflexionar, pero no sabe cómo hacerlo ni acerca de qué. Los porqués hace tiempo que no se los plantea. El absurdo de este impulso le hace sentir ridículo y sonríe, aunque más por histeria que por otra cosa. Ya no siente indecisión. Sí en el sentido de que sigue sin tomar una alternativa. Y no porque conoce la respuesta a la pregunta. Sus a lo mejor nunca son de verdad. Desde hace años, décadas, son rotundos noes. Implacables noes disfrazados de quizás. Negativas de hierro envueltas en dudas de papel. Y sin embargo, en este caso queda algo de ese sí postizo, más de lo que pensaba. Puede no ser tan mala idea. Y ahí está de nuevo ese gorrión. Ese u otro, qué más da. No hay quien los distinga. Pero ahora más cerca, mucho más. Ahí fuera, justo en la ventana. Donde siempre lo ha esperado. Míralo. Un vulgar gorrión, pero sus pequeños saltitos le causan regocijo. Excitación. Un águila real no le haría sentir mejor. Lo mira, con la boca abierta ligeramente. Tan pequeño como vivo. Intenta sin conseguirlo no pestañear ante tanta belleza, y mientras el mundo se desliza rápidamente fuera de su mente, Sebastian y sus dos hojas caen para siempre al suelo.
No hay mucho que ver en la ventana de un viejo. Algún estúpido gorrión de vez en cuando, y un árbol que ya debería haber rebrotado. Aunque quizá, y lo más posible, es que esté simplemente muerto.
Excelente. Gracias.
Grismar [Web] A mi me ha encantado! sisiss ;) y que conste que lo he leído hoy todo enterito.. los otros días me daba como pereza. Cuando contarás otro?
azzura impecable, amigo.
nippur [Web] Sí, me ha gustado, muy interesante relato. Creo que la publicación por entregas dispersa la lectura: yo he tenido que releer la secuencia continua para disfrutarlo.
Cinzcéu [Web] Muy chulo, pero para mi gusto demasiado retórico (es una critica constructiva, eh?)
Por cierto, tienes un mensaje en mi blog... (no me mates!)
Besitoss
Paulita [Web] laaaaaargo.
Perdoname, pero no lo he leido, lo cual no deberia comentar aqui ya que comentar sobre algo de lo que no tienes ni idea,...total es el deporte nacional. Asi que te ****** y te dire que es largo. Lo siento: largo LARRRRGOOOO tremendamente larrgooo.
me lo leere. prometo.
exiliado, el perezoso. Que te den. Tienes suerte de ser mi hermano porque si no te rompería la cara sin ninguna contemplación.
Cabrón. Leelo.
M. vaya, que agresivo.
exiliado, el valiente Lo sabía! Ha muerto! Soy bueeeeenaaaa lalalala... XD
Gracias por la dedicatoria niño :) Ya ves, aquí estoy desobedeciendo a los médicos por leerte... así que me la merecía XD
Un besote!
mysstika (y ahora también visionaria) [Web] ¿Pero como que ha muerto? Quizá esté muerto, en más de un sentido, pero desde luego, NO está muerto biológicamente. Espero que sea eso a lo que te refieres.
M. M., dejá al cuento hablar de sus propias cosas.
"A song is anything that can walk by itself" (Bob Dylan).
Cinzcéu [Web]
