Nicolás (III)

(La primera y segunda parte de este cuento puedes encontrarlas aquí y aquí respectivamente, o simplemente bajando un poco por la página)

Querido Nicolás,

Hace tantos años que nos cruzamos, porque fue justo eso lo que sucedió, que el nombre Sebastian no te dirá nada. Después de casi media vida, es difícil recordar un nombre si no tienes una cara que te ayude, aunque bien visto, esta cara ha cambiado mucho y aún no siendo así, no creo que me reconocieses si me tuvieses delante. Imagino que a estas alturas estás tan sorprendido al leer esta carta que piensas que se trata de una curiosa equivocación. Cosas más extrañas se han visto.

Pero no lo es. No te diré que fuimos íntimos amigos, compañeros de clase, que nos peleamos por una mujer o trabajamos juntos. Nada de eso. Lo único que compartimos fue una cerveza cerca de medianoche en un bar de carretera y un par de horas de conversación hace ya casi treinta años. Eso es todo. Espero que no estés demasiado decepcionado tras oír eso. Podría decir que recuerdo cada palabra, pero eso sería demasiado pretencioso y además no sería verdad, y a estas alturas, para qué mentir. Bien, puedo asumir que la intriga inicial ha dejado paso a una total incredulidad, y ahora que estoy seguro de que no sabes quién soy, tendrás que perdonar que me haya tomado la confianza no sólo de escribirte, sino de hablarte como si en realidad nos conociésemos de toda la vida.

Ignoro porqué te escribo, si es eso lo que te estás preguntando. Descubrí entre unos papeles tu dirección y pensé que valía la pena arriesgarse a escribir esta carta que en el peor de los casos, simplemente me sería devuelta. Tengo un recuerdo muy grato de aquella conversación. Sé que todo esto te parecerá muy extraño, pero no creas que a mi me lo parece menos. No es este el momento de contarte qué ha sido de mi vida, así que espero que tras la sorpresa inicial, te decidas a contestarme y si crees que puede valer la pena, tomar de nuevo otra cerveza a una hora más decente (que la edad no permite excesos), aprovechando que paso a menudo por tu ciudad. No hay mucho más que añadir, por lo que me despido con la esperanza de que al menos la curiosidad te empuje a contestar.

Un saludo de un amigo,

Sebastian

Comentarios

Querido Sebastian:

Claro que te recuerdo. Fue una agradable noche y una mejor conversación. Mi salud y mi estado tampoco me permiten hacer excesos. Puesto que conoces mi dirección, no tardes en venir a tomarte esa cerveza en casa.

Un saludo afectuoso.

Nicolas Platz

dios, estas enfermo.

exiliado, el dios

¿por?

M.
¿Algo que añadir?




(Nota: El comentario puede tardar un poco en aparecer. Espera unos segundos y recarga la página antes de volverlo a mandar)