29 abril 2011

5*10^6 parados

Me cuesta entender lo que sucede en este país. Quizá el gobierno tenga razón y haya un empleo sumergido del 15% o 20%, porque de otro modo es difícil comprender cómo con cinco millones de parados aquí no pasa nada de nada.

La patronal, callada. Los sindicatos, ni están ni se les espera. El gobierno y la oposición, jugando a tirarse mierda que es lo único que se les da bien. Mientras tanto, las mismas noticias sobre Bildu y su ilegalización, otro tanto de Triviño, y circo, mucho circo. La Liga, los Madrid-Barça y las estúpidas discusiones de patio de colegio, Nadal, Alonso, el motociclismo y ahora la boda real de los ingleses.

Afortunadamente, el gobierno dice que el paro ha tocado techo. Claro que eso ya lo dijo Zapatero hace un año, y lo repitieron otra vez en octubre. Supongo que a fuerza de repetirlo, algún día tendrá que ser verdad, porque del 100% de paro no podemos pasar.

No suelo ser agorero, pero algo va mal, tremendamente mal en este país.

25 abril 2011

La herida oculta

Ayer, mientras volvíamos de Lerma en el coche, tuvimos la ocasión de escuchar a Ricard Ruiz Garzón hablar del libro La herida oculta, que en ocho historias de diferentes escritores trata de mostrar la “problemática” (dejemos ahí ese eufemismo) detrás de los trastornos psicológicos como la esquizofrenia, la depresión o el trastorno bipolar entre otros.

Durante la tertulia, tanto unos como otros reclamaban una mayor visibilidad para este tipo de enfermedades, estigmatizadas y escasamente reconocidas tanto por los propios enfermos como por las autoridades sanitarias (pidan cita en el psiquiatra o el psicólogo en la Seguridad Social, y ya verán la risa que les entra); si ya en España la situación es patética, en la Comunidad Valenciana rozamos el tercermundismo, con 2,4 psicólogos clínicos por 100.000 habitantes en 2008, cuando en 2004 la media europea era de 18. En fin, qué les voy a contar que no sepan ya.

Una reflexión que me pareció particularmente interesante fue la relacionada con la manera de hablar; mientras que términos como “sidoso” han sido abandonadas por considerar que la persona no debe ser definida a partir de la enfermedad, se siguen utilizando términos como “esquizofrénico”, en lugar de “persona con esquizofrenia” (Laura me apunta que por eso precisamente debe hablarse de “persona con discapacidad” en lugar de “discapacitado”), tanto en el público como en el médico, teóricamente más dado a cuidar la integridad del paciente en las formas. He de decir que, si bien no soy especialmente amante de la corrección política, son aspectos terminológicos que no deberían considerarse baladí.

Volviendo a la tertulia, varios de ellos mostraban cierto optimismo respecto al futuro de estas enfermedades, especialmente en su reconocimiento público y privado, lo que irremediablemente mejoraría los medios y por tanto el éxito en el tratamiento. Es aquí donde discrepo profundamente. Estoy convencido de que la forma de vida que promociona la sociedad capitalista actual (productividad, competitividad, consumismo y crecimiento económico a cualquier precio) va estrechamente ligada al incremento de los trastornos de ansiedad o depresión en las sociedades “avanzadas”. Dar completa visibilidad (y tratamiento psicológico, como imprescindible complemento al farmacológico) a uno de los extremos permitiría vislumbrar esa relación en toda su magnitud, algo que —por tanto— no parece probable que vaya a suceder.

24 abril 2011

Conducción eficiente

Ahora resulta que se puede pasar a tercera al llegar a 30 km/h, a cuarta a 40 km/h y a quinta a los 50 km/h, y se puede circular a esa velocidad en quinta sin que pase nada. Tampoco hace falta reducir hasta segunda para parar en los semáforos, como todavía supongo que enseñan en las autoescuelas (y si no lo haces, podemos asumir que te suspenden). Además, se puede pasar de segunda a cuarta directamente, y de tercera a quinta, y tampoco pasa nada.

Pues la verdad, no acabo de ver la novedad. Mucho ruido y pocas nueces.

18 abril 2011

Instrumentos de tortura (II)

Hace un par de semanas, a raíz de una conversación con Alex sobre la revista Escalar, decidí suscribirme a la revistar Escalar de Ediciones Desnivel, aprovechando que en una de las ofertas venía de regalo la tabla The Face de Top30.

Soy reticente a hablar de regalos cuando este tipo de artículos van dentro de promociones, pero he de reconocer que una suscripción de 12 números por 58.5 € que incluye una tabla multipresa que en barrabes cuesta 57.5 € está bastante cerca del concepto que tengo en la cabeza de regalo.

El caso es que mi opción principal era la instalación de la tabla debajo de la puerta donde tengo ubicado el otro aparato de tortura, pero un tabique con ladrillo de 4cm me hacía plantearme la ubicación, por aquello de acabar en el suelo con un trozo de ladrillo y la tabla. Aunque valoré ponerla debajo de la barra de herramientas, ponerla pegada a la pared me parecía bastante incómodo (y probablemente lo sea), así que empecé a buscar opciones de colocación “conservadoras”; ningún taco+tornillo convencional de longitud inferior a 4cm parecían una garantía de nada.

El problema principal era que Barrabes recomienda su colocación con un tamiz, un anclaje hembra y un tornillo allen, pero el anclaje hembra tiene una longitud de 6cm, por lo que tuve que descartarla. Tras pensar un poco, opté por tornillos allen de 10cm (métrica 10, que es lo que marca la tabla) atravesando el tabique, con una arandela y una tuerca al otro lado, pero me parecía que quizá la arandela no fuese suficiente para repartir la fuerza que haría el tornillo (a pesar de que la fuerza es casi totalmente perpendicular a su eje de actuación o como leches se diga), por lo que finalmente he optado por una solución antiestética que incluye colocar un contrachapado de 1.5cm entre la arandela y la pared, y que espero que sea suficiente.

Puesto que no es un secreto que estoy lejos de ser un manitas, y la parte del tabique que tiene el tablero, las tuercas y las arandelas no es que sea digno de ir enseñando como obra de bricolaje artesanal, he convenido con Laura (que acepta estoicamente todos estos aparatos) ubicar la tabla multipresa en el pasillo, y la parte de soporte en la habitación.

Dicho esto, esta es la vista desde el pasillo:

Y esta, donde quedan en evidencia mis escasas dotes para el bricolaje, la que da a la parte “interior”.

En definitiva, hace falta una tabla multipresa, tres tornillos allen 10cm/métrica 10, tres arandelas y las correspondientes tuercas, un tablero contrachapado de 1,5cm del tamaño de la tabla multipresa, y una hora para montarlo todo (además de la herramienta: las brocas y la taladradora, la llave allen, una llave inglesa, un nivel, un metro y poco más).

12 abril 2011

Reseña Cortes de Pallás, sector Cueva de la (Reina) Mora

Aparte del sector El Embalse que ya reseñamos hace unas semanas, en Cortes existe un segundo sector ubicado en la parte alta del pueblo, de camino a la Muela. Aprovechando que el fin de semana estuvimos probando algunas de las vías, con mayor o menor fortuna, y que Alex ha conseguido las reseñas oficiales de los equipadores, vamos a dar algunos detalles de cómo llegar al sector y sus características.

Como en el caso del Embalse, llegar hasta Cortes de Pallás no tiene demasiado misterio, por lo que se deja ese aspecto al conductor avispado, al GPS o al planificador de rutas que cada cual prefiera. Una vez llegamos al pueblo, seguimos hasta que la avenida de la entrada se divide en tres. En ese punto giraremos a la izquierda tomando una pronunciada cuesta que continúa durante al menos 500m. Como aspectos identificativos, en la esquina donde hemos de girar está el Bar Chema, y más adelante pasaremos por delante del cuartel de la Guardia Civil, dejando éste detrás:

Una vez hemos llegado arriba de la cuesta, continuaremos durante unos 300m aproximadamente por un camino asfaltado, hasta que veamos el camino que nos llevará al sector. Ahí podemos dejar el coche, aunque no debemos bloquear ninguno de los caminos (ni el asfaltado ni la pista que sube), ya que por ambos pasan coches:

Si desde ahí miramos hacia arriba, ya vemos dónde vamos:

Una vez hemos dejado el coche (también se puede venir desde el pueblo, que supone a lo sumo 10 minutos más andando) aparcado, continuaremos por el camino, pasando una cuesta asfaltada con cemento, hasta que lleguemos al lugar donde el camino da lugar a una senda:

A partir de ahí, seguimos las marcas verdes y blancas, y más adelante vemos un desvío que tomaremos a la izquierda y que nos llevará directamente al sector de la Cueva de la (Reina) Mora por una antigua vía romana:

Cabe destacar que un par de “curvas” (la subida va zigzagueando) antes de llegar al sector pasaremos por un bordillo de unos 10-15 metros de alto donde podremos encontrar 2 vías, con características de la roca muy diferentes a las que encontraremos arriba:

Y finalmente, unos metros más de subida y habremos llegado a nuestro destino:

Alex tiene una imagen que resume el recorrido que habremos de hacer, que desde el pueblo será unos 30 minutos y desde el lugar donde se ha dejado el coche unos 15-20 minutos como mucho:

Una vez allí, podemos ver que la roca es muy diferente de la que podemos encontrar en el sector “El Embalse“, y también del bordillo que está justo debajo. Las vías y sus grados, cortesía de Elev-arte y los equipadores, se muestran en la imagen siguiente.

Antes de hacerse el ocho y tirar para arriba, hay que tener en cuenta un par de aspectos:

1) Al igual que en las reseñas del sector El Embalse, el grado en la escuela no sólo no se regala, sino que está bastante más apretado de lo habitual. Las vías (las probadas, al menos) son bastante continuas y no tienen demasiados reposos. En general, podemos sumar medio grado a las reseñas sin miedo a exagerar, al menos en las vías probadas.

2) Las características de la roca y el hecho de que sea una escuela poco frecuentada hacen que de vez en cuando caigan rocas, bien porque nos quedamos con algún agarre en la mano (literalmente), bien porque tiramos alguna piedra accidentalmente. Al respecto, cuidado en las repisas superiores ya que hay piedras de considerable tamaño. Se hace imperativo por ello utilizar casco tanto para el escalador como para el asegurador. Además, se recomienda que éste no se sitúe, al menos una vez pasadas las dos primeras chapas, en la vertical del escalador, sino unos metros hacia atrás y atento a lo que pudiera caer del cielo.

Esto es todo. Seguiremos informando.