29 octubre 2010

¡Viernes!

26 octubre 2010

Notas cinematográficas

Vamos hoy con unas cuantas notas cinematográficas, tal y como indica el título.

La primera es sobre la película La otra hija, una especie de abominable mix entre Señales y la novela de Stephen King Tommyknockers, que pude ver en pre-estreno gracias a una invitación de mi querida hermana. Si olvido el coste de la gasolina empleada en el desplazamiento, el gasto en palomitas y bebida, y las casi dos horas perdidas, casi no me duele. Cuando uno lee “Kevin Costner” en el reparto, tiende a pensar de manera automática en que la película puede valer la pena. Ese pensamiento dura hasta el momento en que reflexionas sobre la filmografía de este individuo; donde aparte de Bailando con Lobos, no tiene gran cosa. Resumiendo, no vayan a verla a menos que les paguen. Y en ese caso, piensen si tienen algo mejor que hacer.

Pasamos a la parte positiva. El sábado por la tarde estuvimos viendo El concierto, una más que agradable comedia de Radu Mihaileanu, coproducción de Francia, Italia, Rumanía y Bélgica, sobre un director relegado de su puesto por motivos políticos, que debe reunir a viejos músicos para dar un concierto en París. La verdad es que —sin que hubiera una razón para ello— no albergaba demasiadas esperanzas sobre esta película, que llevaba algún tiempo olvidada en el disco duro, hasta que nos decidimos a recuperarla. La película no tiene mayores pretensiones que ofrecer un rato de entretenimiento, con un trasfondo cómico y sentimental a partes iguales, algo que consigue sin complicarse demasiado la vida. En definitiva, no se trata de una obra maestra, pero se coloca sin dificultad por encima de la mayor parte de las películas que puedan ustedes ver.

Por último, el domingo continuamos la sesión con El Aura, del incombustible y omnipresente Ricardo Darín. A diferencia de Kevin Costner, puedo decir que no recuerdo haber visto una película de este actor que al acabar haya pensado que había perdido el tiempo; tampoco es que haya visto muchas, pero dado que gran parte de la cinematografía argentina de ámbito “público” que nos llega tiene a Ricardo Darín entre sus filas, he visto unas cuantas. El Aura es una película de cine negro, sencilla, sobria y con interpretaciones más que correctas. Si fuese una película americana, estaría llena de persecuciones, tiros y estrés, pero no es el caso, sino más bien todo lo contrario. Sin llegar a la lentitud, se toma las cosas con calma y le dedica a cada momento los minutos y segundos que requiere. Tampoco esta es una obra maestra, pero merece mucho la pena verla.

20 octubre 2010

Animales (IV)

Adam Ondra en el primer ascenso de L‘étrange Ivresse des Lenteurs (9a+), Ceüse, Francia de Black Diamond Equipment.

Bloque

18 octubre 2010

Montesa, 17 de octubre

Ayer domingo volvimos a Montesa, y aunque llevaba bastante cansancio acumulado de toda la semana y tenía unas agujetas terribles a causa de la clase de caballo del sábado, no me puedo quejar de cómo fue la mañana. La salida de este domingo ha sido bastante multitudinaria, ya que éramos inicialmente 12 personas y al final hemos acabado siendo 17; por suerte, había material para todos, aunque se ha echado de menos algún reverso adicional.

Hemos comenzado calentando como siempre en la cara norte del Tormo Gros. Rosa II, un IV+ ha servido para romper mano y tras ésta, he encadenado Pijus Magnificus, un 6b que la última vez me quedé con ganas de montar por la masificación de gente, y que pensaba que me iba a dar más guerra. La dificultad de la vía se concentra en el último tercio, y comienza con un paso complicado más de técnica que de fuerza; una vez pasado, el camino hasta la reunión no es sencillo pero nada especialmente complicado. Después de mi la ha intentado David, pero no ha tenido éxito.

Tras esta, Alex y yo nos movimos a la Paret de la Mola, donde conseguí encadenar con cierta dificultad Xila, un 6a+ que hace tiempo que tenía atragantado. En este caso, superé con cierta rapidez el primer paso, y el segundo se me enquistó hasta que localicé el agarre necesario. Alex, en su línea habitual, no encontró demasiados problemas.

Tras ésta, pasamos a La Panxa, un 6b que la última vez con Marcos fui incapaz de montar en condiciones. Alex la encadenó en su primer intento, y aunque yo necesité un par de intentos para superar la salida y tuve una caída en el diedro que hay casi a mitad de vía, pude conseguirla sin mayores problemas. Aprovechando que estaba “por la zona”, repetí La colmena, el primer 6a+ que monté hace ya mes y pico, con enjambre de abejas incluído. Una vez superado el primer tercio de la vía, ésta se relaja y se convierte más en un 6a o incluso un V+ apretado.

Para acabar la mañana, ya bastante cansado y sin demasiada fuerza en los brazos, monté Tuli Lola, un 6a que la última vez encadené, pero en la que esta vez tuve que descansar quedando colgado de la última chapa. Y con esto y un bizcocho, volvimos a casa y a estas horas del lunes todavía me cuesta encontrar una parte de mi cuerpo en la que no tenga agujetas o esté magullada. Claro que sarna con gusto no pica, ¿o sí?

Más fotos, todas ellas de Ana y Alex (mi cámara estuvo sólo de excursión), a continuación.