7 julio 2010

Aparatos de tortura

En la imagen, otro instrumento más para la sala de tortura en la que he transformado la habitación “de invitados” una vez nos hemos desecho de la cama (por supuesto, con el permiso de Laura). Arriba, la barra de dominadas, (no comentaré mi resistencia por aquello de la vergüenza), clavada a la pared con tornillos dignos de sujetar un elefante (12 mm longitud, 10 mm. diámetro). A su derecha, mi querida bicicleta elíptica, y a su izquierda, la cámara de fotos y parte del material de escalada. Ahora “sólo” me resta utilizar la barra, aunque sea para colgar perchas…

Comments (1)

  1. 7 julio 2010
    Rafa said...

    A ver, la barra mola. ¿Pa que quieres una bicicleta elíptica teniendo la calle? Te falta una reunión, con químicos mejor, please. En cuanto la tengas nos vamos a tu casa a colgarnos de la pared.

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