30 octubre 2008

Escalas de importancia

John Clancy, portavoz de Desarrollo del Ejecutivo comunitario ha dicho que “estamos ante una situación humanitaria crítica”, en referencia a la situación de al menos 250.000 personas desplazadas por el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Por su parte, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidad, dice que se trata de “una crisis humanitaria de proporciones catastróficas”. Por ello, la CE ha aprobado una ayuda de emergencia de 4 millones de euros, más otros 12 millones procedentes de los Fondos Europeos de Desarrollo.

Las comparaciones son odiosas, ¿eh?

28 octubre 2008

Doblaje y snobismo

Hace ya unas cuantas semanas leía en el blog de Hernan Casciari en ElPaís.com, Espoiler, una defensa a ultranza de los subtítulos, o mejor dicho, un ataque en toda regla contra el doblaje al castellano de series y películas anglosajonas (aunque imagino que el argumento es extensible a cualquier nacionalidad). La entrada es esta. Lo cierto es que lee uno la entrada y el número de defensores de la versión original subtitulada es apabullante. Hasta hay alguno que además de decir que no sabe demasiado inglés, apuesta por la versión original, sin subtítulos, antes que doblada. Toma ya. Aunque no entienda ni papa. Jódete Mariano.

Empecemos por el principio: por las series en versión original sin subtitular; tal y como las ven al otro lado del charco. Estarán al tanto de que en este país al menos, la mayor parte de la gente tiene un nivel de inglés cuanto menos discutible (utilizar las películas como vehículo de enseñanza del idioma anglosajón es otro tema). Y de aquellos que tienen un nivel “decente” de inglés, bastantes serían incapaces de entender una parte significativa de las películas y series en versión original; una cosa es chapurrear cuatro frases con otros europeos, y otra cosa entender a un nativo americano; están los chistes, las jergas, las ironías, y sobre todo, los acentos y voces de los personajes (que viene a ser el principal argumento de los no-dobladores). En definitiva, si no hablan despacio y vocalizando, a muchos afroamericanos simplemente no les entiendes. Justo lo mismo que los escoceses, pero esos da igual cómo hablen: no hay manera de entenderlos. He vivido en Atlanta y créanme que hay gente que a veces es como si hablasen otro idioma; de hecho, a mi me da que lo hablan.

Pasemos al subtitulado. Para todo aquel que sepa algo de inglés, es obvio que en no pocas ocasiones el subtítulo no recoge todo lo que dice el personaje, sino tan sólo lo básico: lo que cabe en dos líneas, por una simple restricción de tiempo y espacio. Y no quiero decir nada de cuando hablan varias personas a la vez o se trata de una conversación rápida. Tampoco dejemos de lado el perjuicio hacia la fotografía de la serie/película o el hecho de que los subtítulos que uno puede encontrar no son habitualmente elaborados por profesionales sino por aficionados, cuyas traducciones dejan a veces mucho que desear. Entiendo que haya gente que prefiera subtítulos, pero que alguien haya dejado de ver una película o una serie (Dexter parece ser el paradigma de la queja en este aspecto) porque no le gusta una voz, me parece de lo más ridículo. O si quieren, de lo más snob, que viene a ser “pijo” en castellano. O de lo más chorra.

Dice Hernán en su última entrada que hasta ahora no había visto The Sarah Silverman Program porque no había encontrado subtítulos para dicha serie, y que ahora que la ve doblada, “es imposible reírse, a causa del dolor de oídos que provocan las palabras tíos, guay, chachi, etcétera, en un contexto de judíos de Nueva York”. Hernán no sabe inglés, tal y como ha admitido más de una vez; me gustaría ver qué aportan un montón de voces por lo general incomprensibles a la gracia de una serie. Pide por ello una versíón original subtitulada, a lo que yo me pregunto: ¿la V.O.S. no incluirá las palabras anteriores? Si no lo hace, ¿cuáles incluirá? Y si lo hace, ¿son más tolerables por estar escritas y no ser habladas? (claro que en este caso particular y para esas palabras, todo el mundo sabe, qué significa cool o guy).

Joan Planas —no pongo el enlace porque su escritura parece aborrecer los puntos y me disgusta profundamente— argumenta que el doblaje modifica la obra original, en lo que estoy de acuerdo. Claro que sí, pero una pintura y una película o un libro no son equivalentes; simplemente, no se trata de lo mismo. Porque básicamente lo mismo que el doblaje hace la traducción de un libro, y seguramente él no lee libros en inglés. Por no mencionar que no estamos hablando de inglés académico, al que muchos estamos acostumbrados por literatura técnica o “para todos los públicos”; existe una diferencia evidente y muy notable entre el vocabulario de una simple novela de bolsillo y el de un libro universitario. Deberían ustedes hacer la prueba, y verían las evidentes lagunas de vocabulario y expresiones que tienen.

No negaré que ambas cosas tienen sus ventajas. Yo personalmente sé el suficiente inglés para reconocer cuándo un subtítulo se está comiendo una frase, pero no para entender un chiste o jerga específica (¿cuál es el término inglés para “maromo”? ¿Y para “madero”? ¿cuántas formas de decir “cagar” o “pene” conocen en castellano? ¿Y en inglés?), por mucho que a Hernán un doblaje le produzca urticaria. Si no tengo una serie o película doblada, la veo subtitulada. En caso contrario, la veo doblada. Creo que el tema no es tan grave, sino que es simplemente mucho ruido y pocas nueces. Sólo hay, para acabar, una excepción a todo lo que he dicho, y es básicamente porque las conversaciones son lo de menos. Esa excepción, como imaginarán, es el porno.

¿Cuál sino?

Google Street View. El de naranja.

27 octubre 2008

Capricho (y 2)

El pasado viernes les comentaba que me había dado un pequeño capricho, en concreto una cámara compacta bridge de Panasonic. Tienen más detalles en la entrada anterior.

Desgraciadamente para Panasonic, la cámara vino con un defecto: una franja de color violáceo que aparecía en mucha fotos, y que me hizo replantearme la opción bridge. Resumiendo, que la devolví y me hice con esta Nikon D60 que incluía dos objetivos y aunque es “más capricho” que la anterior, no tiene punto de comparación.

24 octubre 2008

Capricho

Lo que ven es el último capricho que me he dado. En concreto, es la cámara compacta digital (bridge, las llaman) Panasonic Lumix DMC-FZ28. Sí, ya sé que no es una réflex y todo eso, pero qué quieren. Primero, no vale lo que una réflex de gama media/alta, y segundo, de momento no estoy seguro de que la fotografía me guste tanto como para meterme en un berengenal de ese calibre; digamos que esto es una aproximación bastante cercana, y si el tema gusta, ya veremos.