26 junio 2008

Veinticinco de junio

Querido diario,

Hoy he estado en Madrid, en la reunión de seguimiento de un proyecto en el que estoy trabajando. Bueno, en realidad no era Madrid capital, pero eso es lo de menos. Por cuestiones de confidencialidad, eso es todo lo que te puedo contar sobre el tema. La semana pasada también estuve en Madrid, para una reunión de seguimiento de otro proyecto de otro cliente. Por supuesto, tampoco puedo decir nada más sobre ello, por exactamente las mismas razones que antes. Aunque se agradecen los ofrecimientos para tomar unas cervezas (primer comentario), en estos viajes relámpago, que en alemán imagino que debe ser algo como Blitzraise, no dispongo de demasiado tiempo de ocio, por no decir de nada en absoluto; imagino que es normal, ya que al fin y al cabo son viajes de trabajo, que en alemán debe ser algo como Arbeitraise, aunque la verdad es que estoy adivinando.

Hoy he ido a la piscina por segunda vez. Como sabes, hacía mucho que lo tenía en mente, e incluso era casi un imperativo médico, pero hasta el pasado lunes no me decidí. No es demasiado caro, ni demasiado barato, y no está muy saturada. La verdad es que no estoy seguro de hasta qué punto mi espalda lo agradecerá, pero desde luego, mis brazos no parecen estar muy contentos. Cuando digo en mi twitter, y ese enlace es propaganda barata, que secarse la entrepierna es lo más cansado de ir a la piscina no estoy haciendo una referencia velada al tamaño de mi miembro, sino al cansancio después de nadar, aunque me duela admitirlo. Pero eso no es lo peor de todo, en realidad. Eso, lo peor de todo, es que con el calor que hace estos días y el esfuerzo físico, salgo del recinto climatizado sudando como un cerdo, si es que los cerdos sudan. Y me mantengo en ese estado de constante sudoración durante horas; hace ya casi cuatro horas que salí del agua y aún estoy sudando, ¿no es fabuloso?

No, supongo que no lo es.

Me estoy acostumbrando al Twitter (mira el enlace anterior). Sólo digo gilipolleces y cosas que no le importan a nadie, incluyéndome a mí, pero como es básicamente lo mismo que hace todo el mundo, me siento integrado en esto que llamamos Web 2.0. Ahí tienes otra gilipollez; bueno, dos gilipolleces, en realidad. A mí no me siguen más que Edgar y Javi, aunque la trascendencia de mis pequeñas perlas de conocimiento es exactamente la misma que la de los grandes Gurús de Internet a los que siguen miles de personas; bueno, supongo que alguno se salva, aunque no me apostaría nada. Claro que los gurús ya no son lo que eran. Antes eran Wietse Venema o Dennis Ritchie, entre otros muchos, y ahora ni siquiera me atrevo a decir el nombre de uno de ellos.

Se está haciendo tarde y yo sigo sudando como un cerdo, si es que los cerdos sudan, tema que queda pendiente de resolución. Si lo hacen, yo soy como el que más suda de todos ellos, incluido Napoleón, y esa imagen debería ser bastante sugerente. Con este calor es imposible dormir bien y hoy me he levantado (según mis estándares) temprano, así que debería aprovechar e irme a la cama, aunque pasen sólo treinta minutos de la madrugada. Lo que es una forma pija y larga de decir que son las doce y media. Podría contar más cosas, pero no son horas y no te quiero aburrir. Además, mañana tengo que entregar un informe para un cliente, que como te puedes imaginar, también es confidencial, y esa es otra buena razón.

Buenas noches, querido diario.

23 junio 2008

YouTube comes to the rescue: Bird York

22 junio 2008

Sea solidario: pase (mucha) hambre

20 junio 2008

Cuentos para gente impaciente

¿Se acuerdan de que hace unos meses publiqué, vía Lulu.com, un libro de relatos llamado «No me cuentes historias&raquo? Lo tienen a su derecha, aunque ya les he puesto el enlace directo; por razones que no vienen al caso, la versión impresa ya no está disponible para comprar, aunque, y está mal que yo lo diga, tenía una maquetación excepcional. Tengo aún algunos pedidos pendientes que no olvido aunque lo parezca.

La cuestión es que, a pesar de que continúo pensando que el “soporte papel” promovido por una editorial es de momento el único que es efectivo para un escritor novel (otra cosa es gente como Marías o Villalonga), siguen surgiendo iniciativas personales que no tienen desperdicio, y que están a la altura de muchos de los libros que pueden encontrar impresos en cualquier librería (claro que estando Ana Rosa, eso tampoco dice mucho de nosotros); desgraciadamente, el cuento, y menos el cuento breve, no es un buen material para venderle a una editorial, pese a que nos hemos convertido en personas sin tiempo para leer. Esta vez, y me dejo de introducciones que se eternizan, es Javi, del blog Concursos Literarios, Javier de Ríos Briz para ustedes, quien lo intenta, con un libro de cuentos dedicado precisamente a esa tipo de gente en la que nos estamos convirtiendo todos, y titulado, como no podría ser de otra forma, Cuentos para gente impaciente.

Espero que lo disfruten.

Twitter

Como pueden ver, me he abierto una cuenta de Twitter. A pesar de que aún me parece una tremenda gilipollez y no estoy seguro de generar suficiente contenido de interés como para que resulte de utilidad, la verdad es que me ha picado el gusanillo y ahí está; donde antes ponía aquello de «Puedes suscribirte al bló por e-mail o RSS» (cosa que aún pueden hacer), ahora pone mi última actualización de Twitter, adornado con una imagen “self-made” que me ha quedado muy mona. En un principio, pensé en publicitar mis deposiciones, pero creo que mi nivel de escatología no da para tanto y no tengo ningunas ganas de perder el culo cada vez que vaya o vuelva del servicio, baño, váter o como gusten en llamarlo; además, imagínense si algún día llego a presidente, lo mal políticamente que me podría venir eso. Bueno, el caso es que ahí está; intento darle vueltas a alguna utilidad, de momento sin éxito. Sigan a la escucha. Luego quizá les cuente algo.