Sí, mentí, y aquí estoy otra vez. Menuda novedad, ¿eh? Y sí, estoy de vacaciones, pero justo ahora me apetecía contar algo. De todas formas, técnicamente (esta coletilla siempre me ha encantado), hoy es domingo así que todavía no estoy de vacaciones; estoy de descanso dominical. Total, mi señora está durmiendo como un bebé en el sofá yo me aburría y coño, no tengo por qué darles explicaciones, que son mis lectores, no mi madre (hola mamá). El caso es que el constipado que cogí anoche (ya saben que son Fallas por estos lares), un par de horas de ocio navegando por Internet y mi siempre observador espíritu me han despertado dos pensamientos, pajas mentales, divagaciones, o como quieran llamarlo. Ya saben, lo típico por estas fechas, estos lugares y con gente como ustedes y yo. Gilipolleces, vamos. Bien, venga ya eso que les decía:
Uno, o primer pensamiento. Internet está lleno de gilipollas que además no saben que lo son. Algunos, incluso, piensan que no lo son. Claro que seguro que alguno de ellos piensa que el gilipollas soy yo, y a lo mejor hasta tiene razón, pero que lo escriba en su blog que este es el mío. Extrapolaciones del tipo “el mundo está lleno de gilipollas que además…” son correctas, no teman hacerlas. En definitiva, que hay mucho gilipollas, y sigo, que me disperso.
Dos, o segundo pensamiento. Valencia está llena de gilipollas que además de no saber que lo son y probablemente pensar que no lo son, tienen la terrible, absurda pero sobre todo imbécil creencia que cuanta mayor edad tiene uno, mayor ha de ser la potencia del petardo que tira. Es decir, si mi hijo de diez años tira un petardito, pues yo que soy su padre, no soy gilipollas y tengo 40 años, tiro un masclet aka petardo-que-te-cagas-de-gordo que se pueda oír en Andorra, para que todo el mundo vea que soy el más chulo el más grande y el más hombre a este lado del Mississipi. Sí, ya sé que esto podría considerarse un subconjunto de la extrapolación hecha en el párrafo anterior (ya saben, aquella de “el mundo está lleno de…”), pero quería añadir esa sutil pero importante matización. Sí, probablemente hay más razones por las que son gilipollas, pero esto es un blog, no una enciclopedia y no tenemos todo el día que hay que ver Aída (sí, ¿qué pasa?).
Si usted se identifica con alguno de los anteriores colectivos, no se lo tome a mal; ya sabe que aquí siempre estamos de coña, y ya tiene bastante con pensar que es gilipollas (porque por eso se ha sentido identificado, ¿no?). La verdad es que este post partía de la frase que decía simplemente “Internet está lleno de gilipollas que no saben que son gilipollas”, y ya ven todo lo que ha dado de sí: más de lo que debería. Si fuese capaz de estirar así el dinero, otro gallo me cantaría. Bueno, yo les dejo, que ya me he metido con bastante gente (muchos, a decir por el tamaño de Internet y Valencia), hemos quedado que es domingo, estoy constipado y alguien tendrá que despertar a la mujer que tengo en el sofá (y ustedes va a ser que no). Ah, y tengo la quiniela al lado y a lo mejor si tengo suerte sacamos una de once; no será una fortuna, pero mejor es eso que nada. Ya les cuento, y sean buenos, que siempre hay alguien mirando. Ale, adeu.


A tomar por culo la quiniela de once. No, si era de esperar. Que el Barcelona pierda la liga, la copa, la champions o el trofeo de la madre de Laporta, pase, que al fin y al cabo no me va nada en ello (ya ven que no soy nadie yo, como forofo). Pero coño, que me jodan la quiniela a diez minutos del final no tiene perdón.
Tócate los cojones. Ahora ya sólo falta que además el atleti no gane en su campo, y entonces sí que se me va a quedar cara de gilipollas (por seguir con la temática del post). Más, claro, que la que ya tengo.
Olvídense del marisco y del champán; pollo frito y Coca-Cola del Lidl (vamos, la que no es Coca-Cola), y gracias.
Supongo que no te sirve de consuelo, pero la semana santa de Sevilla también está llena de gilipollas. Lo he comprobado personalmente esta misma tarde: ¿Cómo es posible que haya tanto traje blanco por habitante?
A mí, sin embargo, sí me ha servido de consuelo tu post.
Son las primeras fallas que me pierdo en los últimos 5 años, las estaba echando mucho de menos y me quedo más conforme sabiendo que está llena de gilipollas.
PD: Me alegro que todo siga bien.
Au!
Manu, si el mundo está que se sale de gilipollas, y los que usamos internet somos gente del mundo…, pues eso: somos un subconjunto de los gilipollas del mundo. Pero ni más ni menos, eh?, que no hay más proporción en la red que en el resto, no, que igual aquí que en la tienda de la esquina.
Eso sí, seremos gilipollas, pero siempre habrá alguno (incluso muchos) que lo sea con más ganas que nosotros.
Un abrazo (yo trabajo, vaya lunes de mierda).
Manu????
¿Lolo?
Manolo. Y un respeto, ¿eh?
Primero, gracias por el enlace del otro día (venga, tampoco es TAN tarde :P)
La verdad es que sí, gilipollas hay en todas partes, y cuanto más público hay, más y más grandes son. Es lo que hay.