31 enero 2008

Where is my mind?

Ya sé que quizá esté abusando mucho de los vídeos, pero que más da. El caso es que durante las últimas semanas o meses me siento bastante identificado con el título de esta canción de los Pixies, y de alguna extraña forma metafórica, podría decirse que también con la letra. Mi intención inicial era ponerles un vídeo de la versión de estudio, pero todo lo que he encontrado medianamente oficial con sonido de estudio es el vídeo de El Club de la Lucha, canción con la que termina la película. El resto se divide entre unos pocos directos de la banda y un montón de vídeos caseros ridículos de gente que —la mayoría— no tiene otra referencia de Pixies que el final de la citada película. Así que finalmente me he decidido por un directo de Placebo con Frank Black que no tiene desperdicio. Y eso.

Mañana más.

Curiosidades

Es curioso.

Llamo al servicio de atención al cliente de Endesa para realizar una consulta sobre mi última factura. La amable persona que me atiende, tras preguntarme el motivo de mi llamada, me comunica que debido a precisamente un problema del sistema con el módulo de facturas (¡vaya por dios!), no puede atenderme en ese momento, y me pide que vuelva a llamar pasadas un par de horas. Le doy las gracias, me despido dándole las buenas tardes y cuelgo.

Espero 5 segundos.

Llamo al servicio al cliente de Endesa para realizar una consulta sobre mi última factura. La amable persona que me atiende, tras preguntarme el motivo de mi llamada, me solicita los datos de rigor y tras realizar las pertinentes comprobaciones, me proporciona los datos que le había pedido. Le doy las gracias, me despido dándole las buenas tardes y cuelgo.

Y no es la primera vez que me pasa. Cosas de la informática y los sistemas, you know.
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Otra cosa que me ha resultado curiosa es que la no-tan-amable persona de Endesa Online con la que he tenido el privilegio de hablar se refiriese al personal de atención al cliente de Endesa como “los señores de Endesa Energía” («…dígale a los señores de…»), de manera no poco despectiva. A punto he estado de preguntarle dónde estaba yo llamando (ah, ¿pero es que no son la misma compañía?), pero para qué. Gilipollas hay en todos lados, y todos tenemos un mal día, y no es cuestión de ponerme a discutir ni con los primeros, ni con los segundos.

Así que, como suele decirse, a tomar por culo.

30 enero 2008

¿Hambriento?

Más pienso compuesto de momento. De todas formas, este es bueno. De verdad, se lo juro. Fíense de mí. Volveré pronto. I promise.

29 enero 2008

Cry game

No sé cómo explicarles hasta dónde estoy de trabajo, así que tendrán que disculparme de momento y conformarse con el divertido vídeo de un pequeño chantajista, algo que hace mucho que conocía, pero que al parecer no es tan popular como pensaba. Tengo otras cosas medio escritas, pero seguro que pueden esperar (esas cosas y ustedes). Si les reconforta y se sienten con ganas (la entrada es larga), he escrito una entrada en el blog de seguridad Security Art Work, a propósito de GMail y sus políticas de privacidad.

Pues eso. Qué quieren.

28 enero 2008

El día del idiota

Hoy es el día del idiota. El de la marmota no; el del idiota. El del idiota que se pone traje y corbata para ir a trabajar porque su jefe le toma el pelo, y el del idiota que se pasa dos horas y cuarto —que se dice pronto— esperando su turno en el congelador que es la sala de espera del médico, un lunes en el que no tiene visita (aunque el idiota piensa que sí) porque le toca la semana que viene.

Ese idiota soy, por supuesto, yo. Mañana ya les cuento otra cosa, si les parece.