30 noviembre 2007

Los inéditos del síndrome

El bueno de Miguel Ángel Muñoz, autor del libro de relatos El Síndrome Chéjov, ha tenido la cortesía de inagurar su nueva sección/blog de escritores inéditos, Los inéditos del síndrome, con los relatos de un servidor, con foto y breve bio-bibliografía incluida. Aunque quizá para algunos de mis lectores puede que no haya nada nuevo que leer, para aquellos que aún no hayan echado un vistazo al libro de relatos, esta puede ser una buena ocasión de acercarse a él. Y si les gusta leer, les recomiendo fervientemente pasar por ambos blogs periódicamente.

De momento, sólo eso. Quizá luego o antes del lunes, más. Y quizá no. En cualquier caso, pasen un buen fin de semana.

28 noviembre 2007

El efecto Coolidge (o porqué nos gustan todas)

“El avivarse del deseo sexual en un varón a causa de una nueva compañera se conoce como efecto Coolidge, en recuerdo de una célebre anécdota. Un día, el presidente Calvin Coolidge y su esposa habían ido a visitar una granja del gobierno y recorrieron la propiedad en grupos separados. Cuando a la señora Coolidge le mostraron los gallineros, la dama preguntó si el gallo copulaba más de una vez al día. «Docenas de veces», le contestó el guía, y la señora Coolidge añadió: «Por favor no se olvide de decírselo al presidente». Cuando el presidente visitó las gallinas y le contaron lo del gallo, preguntó: «¿Siempre con la misma gallina?». «Oh, no, señor presidente, una diferente cada vez». El presidente añadió: «No se olvide de decírselo a la señora Coolidge.»”

Steven Pinker, Cómo funciona la mente.

(Más, en la Wikipedia, en inglés)

Actualización 29/11: Agustín añade en los comentarios varias cosas interesantes…

“Qué curioso resulta comprobar cómo el comportamiento de las especies obedece a los dictados de los genes. El efecto Coolidge es una muestra, y la anécdota muy graciosa.

Otra muy interesante es el llamado efecto Bruce, según el cual, cuando un macho de ratón es introducido en una jaula con una ratona preñada (de otro macho, se entiende) es capaz de liberar un olor que inducirá en la hembra una elevación de los niveles de prolactina provocándole un aborto. Luego, la consolará preñándola él mismo…

Las especies incapaces de generar este olor adoptan otras estrategias: por ejemplo los caballos salvajes acosan a las hembras preñadas (el stress eleva los niveles de prolactina) hasta que estas abortan; los leones no se andan con moñadas… cuando un macho (o varios) desbanca a otro como lider de una manada, lo primero que hace es matar a todas las crías de anteriores leones dominantes con el fin de que las leonas entren en celo y poder preñarlas ellos. Este comportamiento se llama “infanticidio competitivo”.

No sólo la biología modifica el comportamiento. También el comportamiento de las especias condiciona la aparición o desarrollo de diferentes rasgos biológicos. El estudio clásico es el de la Universidad de Chicago, comparando el tamaño testicular entre las distintas especies de primates, y relacionando éste con la promiscuidad entre las distintas especies. Me explico: nuestros parientes más cercanos, los bonobos (chimpancés enanos), son tan promiscuos (literalmente se “tiran” a todo lo que se mueve: macho-hembra, macho-macho, macho-púber, “amor-propio”… pero esto tiene tanta miga que da para una entrada) que han desarrollado unos testículos enormes. En el otro extremo estarían los gorilas donde el macho dominante es el único que copula con todas las hembras del harén. Sus testículos son muy pequeños.

En el hombre los testículos tienen un tamaño intermedio entre chimpancés y gorilas, por lo que a partir del tamaño testicular podríamos inferir que las mujeres no son tan golfas como las monas pero sí algo más que las gorilas…”

25 noviembre 2007

Un hombre bajo los efectos del hastío

Como dueño de este blog que soy os debo una explicación y esa explicación que os debo, como dueño de este blog que soy, os la voy a dar. Digo. Comentaba hoy mablog en un comentario que el blog este está muy flojo últimamente, y no puedo estar más de acuerdo, aparte de que se agradece la sinceridad. Uno nunca sabe si el blog le parece una mierda porque está negativo, o es que realmente el blog es una mierda. Y en el caso opuesto, lo mismo. Como muestra de lo que nos comentaba mablog sirve esta entrada, totalmente vacía y carente de sentido por sí misma. Para excusar este indiscutible hecho y rellenar un poco, podría darles multitud de razones por las que la calidad de los posts brilla por su ausencia. La primera, que estoy escribiendo la próxima novela del siglo y no me queda tiempo para más, lo que es mentira porque lo que es escribir, escribo más bien poco y además no se me da lo suficientemente bien para apuntar tan alto. La segunda, que simplemente no se me ocurre nada, y puesto que me siento obligado a proporcionarles contenido (a ustedes), yo sigo escribiendo, pese a quien pese; y esto es la bazofia que sale como resultado de escribir sin pensar. Bien, aquí ya empieza a haber algo de realidad. La tercera razón podría ser la falta de tiempo, y esa ya está definitivamente mejor encaminada. Y no se trata únicamente de que tengo menos tiempo para escribir, sino que al tener menos tiempo para todo en general, duermo menos y tengo menos ideas, y pueden seguir ustedes con la argumentación hasta donde gusten. La cuarta razón, y entramos en el terreno de las certezas irrefutables, podría ser que me he dejado el café a causa del estrés y otras maldades (sí, como lo oyen, ahora sólo lo tomo descafeinado), y eso me está afectando negativamente; ya ven que mierda. Y la quinta y última razón es, con toda seguridad, que con la cabeza dentro de un hoyo, las cosas se perciben diferente, cuando se perciben; en general todo despierta menos interés, tiene menos colores y se escucha amortiguado. Es después de todo lo normal si va uno metiendo la cabeza en bujeros.

Para que no se quejen, les voy a poner un ejemplo. Verán. En la última semana he visto cuatro películas, y ninguna de ellas me ha despertado el suficiente interés como para hacerles una pequeña reseña, cuando antes les hacía una crítica, mejor o peor, de cualquier cosa parida que se pueda ver en televisión o cine, con su imagen correspondiente. Y eso que en este caso, todas ellas tenían su puntito que facilitaba el comentario; Zodiac, por ejemplo, es una gran película y se merecería una entrada para ella sola. En el extremo opuesto estaría Planet Terror, que por muy road movie que vaya etiquetada y mucho nombre “Robert Rodriguez” que lleve adosado, que algo así haya recibido tantas alabanzas es para mear y no echar gota; ya saben a que me refiero. También podría haberles hablado de En la cama, pero para qué les voy a mentir, no estaba con ganas de ver una película en la que un hombre y una mujer se pasan hora y media hablando en la cama de una habitación de hotel… así que ví sólo las escenas de sexo, y tampoco son para tanto. Y por último, también podía haber escrito algo sobre María Antonieta, la película de Sofía Coppola basada en la vida de la susodicha, que tanto revuelo levantó en Cannes por combinar música actual con ambientes de la corte francesa del siglo dieciocho, y que no es en realidad nada especial.

Así que vean todo lo que podía haberles contado pero no les conté. En lo sucesivo, si les parece, y siguiendo mi tónica habitual de anticipar cosas que nunca acabo cumpliendo, vamos a hacer una cosa: yo escribo si tengo algo que contar o si se me ocurre algo que considere imaginativo o ingenioso, y si no, no escribo. Así yo dispondré de más tiempo libre y libertad para pensar (que siempre viene bien), y ustedes agradecerán poder leer algo con sustancia en lugar de las tonterías insípidas que tanto abundan últimamente.

24 noviembre 2007

Pregunta del fin de semana

¿Por qué metemos los huevos en la nevera cuando en los supermercados no están refrigerados?

23 noviembre 2007

Memorias de un auditor

Reunión en cliente, departamento técnico, durante una auditoría:

—¿Existen especificaciones técnicas adjuntas a los contratos con proveedores?
—Depende del proveedor, pero sí, es habitual.
—¿Y qué se hace con los contratos que es necesario destruir?
—Los llevamos a la destructora de papel que tiene Administración.
—¿Podría proporcionarnos una copia de algún contrato?
—Sí, un segundo… Vale, aquí en la papelera tengo uno para reciclar.

(10 segundos después…)

—Ehhmmm… Creo que no debería haber dicho eso de que es para reciclar… ¿no?

(Luego más, a lo mejor)