28 septiembre 2007

Clase de geografía

Tiene dos años, y no les digo más. Gracias a mjuan por el enlace, vía ALT1040. Nada más, les veo el lunes o quizá antes. Pasen un buen fin de semana.

Economy for dummies

Con poco que hayan leído o visto las noticias durante el último mes y medio, verán que últimamente se habla mucho de crisis financiera, de hipotecas subprime, tipos de interés, préstamos interbancarios, inyecciones, o liquidez; de economía en definitiva. Aprovechando la oportunidad, les he traído, desde euribor.com.es, una historia que cuenta con un sencillo símil el porqué de las recesiones. El original en inglés proviene de un artículo titulado “Monetary Theory and the Great Capitol Hill Baby-Sitting Co-op Crisis“, por Joan and Richard Sweeney. Pueden consultar versiones en inglés de esta historieta en el blog de David McWilliams o en Slate, por Paul Krugman. La historia es la siguiente:

«Un grupo de vecinos, miembros de una cooperativa, establecen un sistema de cupones para hacer de canguro de los hijos de otros vecinos. Inicialmente, cada vecino tiene diez cupones y cada vez que se quiere ir de fiesta, le da un cupón al vecino que cuida de sus hijos mientras él está fuera. En teoría, el reparto de cupones debería equilibrarse, puesto que unos vecinos se irían de fiesta unas veces y harían de canguro otras. No obstante, una noche unos vecinos deciden que en lugar de salir de fiesta, para acumular cupones para alguna ocasión especial, es mejor quedarse haciendo de canguro. Esto provoca que, como estos vecinos tienen algún cupón “de más”, algún otro vecino vea que se está quedando sin cupones, y decida dejar de salir para incrementar su reserva de cupones. Poco a poco, esta situación se repite y más vecinos deciden no salir para acumular cupones, lo que provoca a su vez que otros vecinos se queden sin ellos. Entonces, los que tienen escasez de cupones deciden dejar de salir y acumular cupones, pero como el resto de vecinos tampoco sale, al final nadie sale de fiesta, por lo que nadie necesita canguro y no es posible conseguir cupones.»

¿No es fascinante la economía?

27 septiembre 2007

Más Telefónica y amigos

En casa de mi progenitor llevan más de diez días sin teléfono, sin que nadie parezca interesado en resolver el problema ni haya cauces administrativos eficaces para reclamar este tipo de cosas. La primera carta va dirigida a Jazztel. La segunda a Telefónica. Ambas se van a enviar por burofax, por aquello de evitar el yonosédequemehabla:

Yo, Pepito Pérez Pérez, con DNI 12.345.678A, y titular de la línea 96.123.45.67, sita en C/ Del frontón, 123, Valencia, les comunico que, tal y como les indiqué en comunicación telefónica grabada por ustedes el pasado 25 de septiembre de 2007, y a causa de la escasa implicación de su empresa en la resolución de los problemas que he sufrido con mi línea telefónica durante los pasados 10 días, he decidido darme de baja con fecha 25 de septiembre de 2007 en cualquier servicio que ustedes me presten en la actualidad, entre los que se encuentran el servicio de ADSL y el servicio de telefonía. El identificador de la baja que me indicaron en dicha conversación es el 1234567.

Para cualquier cuestión relacionada con este tema, pueden ponerse en contacto conmigo en el número móvil 612.345.678.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

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Estimada Telefónica,

Mi nombre es Pepito Pérez Pérez, con DNI 12.345.678A, y soy titular de la línea 96.123.45.67, sita en C/ Del frontón, 123, Valencia.

El pasado 15 de septiembre la línea mencionada dejó de funcionar, siendo imposible tanto la realización de llamadas como la recepción. Al parecer, y según pude comprobar, existía un cruce de líneas que sin duda se mantiene en la actualidad. Ignoro con qué línea se ha producido el cruce y como seguramente entienda, no tengo ningún interés ni curiosidad en averiguarlo, a pesar de las repetidas preguntas por parte de sus operadores. Ese es su trabajo, no el mío. A causa de ello, se abrió una avería en el número de averías 1002, cuyo número es (200700) 123456789. Durante los dos días siguientes se hicieron múltiples consultas sin obtener respuesta alguna aparte de la habitual y estéril “los técnicos están trabajando en su avería”.

El pasado 21 de septiembre vuelvo a ponerme en contacto con ustedes, ante la falta de comunicación por su parte y desidia para solucionar el problema de la mencionada línea tras seis días desde la apertura de la avería. En una primera comunicación, sus operadores en el 1002 me indican que no hay constancia de ninguna avería, y dicen que proceden a abrirla. Ante tal despropósito, intento hacer una reclamación, sin éxito ya que al parecer es necesaria la resolución de la avería antes de realizar cualquier reclamación. Tras varias llamadas al 1004 y al 1002, una comercial me indica que efectivamente existe una llamada registrada el 15 de septiembre, pero que no se efectuó al 1002 sino al 1004. Como posteriormente se vería, la avería sí que se había abierto el pasado 15 de septiembre, a pesar de la incompetencia de sus operadores, comerciales y personal diverso de atención al cliente.

El pasado 25 de septiembre, 10 días después de la apertura de la avería, y 4 días después de la última llamada, vuelvo a llamar al 1002, y obtengo informaciones contradictorias. Mientras unos operadores me indican que no les consta ninguna avería sobre esa línea, otros dicen que la avería está efectivamente en proceso, y que los técnicos se pondrán en contacto con nosotros en breve. En cualquier caso, tanto en unos casos como en otros, me ha quedado muy patente la incompetencia y pésima calidad de su servicio de atención al cliente, no siendo capaces de dar una respuesta unánime a la misma cuestión: ¿cuándo estará mi línea funcionando?

Como probablemente adivine, a día de hoy, 26 de septiembre de 2007, el problema continúa abierto, ni ningún técnico se ha puesto en contacto conmigo, sin que además nadie pueda darnos una estimación sobre cuando este problema estará finalmente solucionado, a pesar de estar pagando religiosamente todos los meses un servicio de mantenimiento de dicha línea. Dejando al margen que estoy considerando seriamente dar de baja todos los servicios que tengo contratados con ustedes, lo que incluye una línea fija y varias líneas móviles, algunas a mi nombre y otras a nombre de familiares, exijo que se resuelva este problema a la mayor brevedad y asumo que, dado que existen varias notificaciones sobre esta avería y sus técnicos parecen estar permanentemente trabajando en ella desde el pasado 15 de septiembre, esta interrupción en el servicio se vea reflejada en la correspondiente factura en forma de descuento.

Para cualquier cuestión relacionada con este tema, pueden ponerse en contacto conmigo en el número móvil 612.345.678, o en el 654.321.098.

Sin otro particular, reciba un cordial saludo.

Por supuesto, todos los datos son ficticios. Luego les cuento más.

25 septiembre 2007

Yo (aclaración)

Cuando ayer puse las tres recomendaciones cinematográficas, probablemente dí una impresión equivocada. Cuando hace unas semanas puse un par de recomendaciones literarias, quizá dí una impresión equivocada. Y a decir de algunos de los comentarios que he tenido últimamente, estoy seguro de que hay algunas personas que tienen una opinión equivocada sobre mí. Ese será el tema de esta entrada: yo y mis circunstancias, o yo y mis consecuencias, si quieren. Y lo hago porque me da la gana.

Yo no soy un cinéfilo empedernido que se traga cualquier cosa que echan en la filmoteca o en Cine Club de la 2 a las tantas. Tampoco soy especialmente aficionado a las películas de autor, y David Lynch no me parece ninguna maravilla, porque entre otras cosas, sus películas me cuesta digerirlas, cuando me las trago. Woody Allen me gusta, pero no me apasiona. Creo que he visto una o dos películas de Kurosawa, pero les aseguro que ese hecho no me quita el sueño. No conocía a Haneke hasta que leí sobre él en El lamento de Portnoy. Apenas conozco un puñado de directores por el nombre, no suelo tener memoria para recordar los nombres de muchos actores y me encantan las películas como La junga de cristal o Ice Age.

Yo no soy un lector empedernido que se lee cualquier cosa que cae en sus manos. De hecho, apenas leo, aunque eso va a temporadas. La mayoría de los libros me aburren soberanamente, e incluso cuando no es así, me cuesta acabarlos. No es un secreto que prefiero escribir a leer, aunque es cierto que para una cosa, hace falta la otra. No he leído a muchos clásicos, no fuí capaz de acabar Madame Bovary (aunque me faltó poco) y aunque lo he intentado varias veces, el Ulises de Joyce me parece infumable. Claro que ese no era un libro para ser leído, sino para ser escrito. Apenas conozco un puñado de escritores, y me guío por listas de la crítica, premios Pulitzer y similares. No, tampoco leo novela rosa, lo siento.

Yo no soy un entendido profundo en cómics. Conozco, gracias a los cuarenta años de trabajo de mi padre como dibujante profesional, bastantes autores, y he tenido acceso a multitud de revistas y cómics, que hoy en día son objeto de coleccionistas. Tengo mis autores preferidos, y siento un ligero desprecio irracional, más fundado en la ignorancia que en cualquier otra cosa, hacia parte del cómic actual, cuando lo pongo en comparación con Breccia o Raymond. Aparte de eso, y por si todo lo dicho fuera poco, detesto los cómics de superhéroes, aunque entiendo que son beneficiosos para la supervivencia de este imprescindible medio.

Yo no soy un melómano. Tengo una cantidad abundante de músicas de diferentes estilos que me gustan, y durante mi época más indie estuve razonablemente al día en lo que a novedades del mundo musical independiente se refiere. Conozco en mi opinión bastantes grupos y canciones de diversas épocas, desde los 70 hasta hoy en día pasando por la música clásica, lo cual no significa que esté en situación de discutir con nadie sobre música, ni que me considere un fan incondicional de alguna banda musical.

Y eso para un montón más de cosas. Es decir: yo no soy, en definitiva, un experto prácticamente en nada, más en aquello en lo que trabajo, sobre lo que tengo un dominio bastante aceptable, inferior obviamente al de algunos profesionales de mi sector, pero superior al de la mayoría de las personas; es lógico, trabajo en ello. Hice cuatro años de filosofía, y aunque no sé hasta qué punto aprendí lo que hubiera sido de desear, algo queda. En general, no conozco nada de mucho, no soy un geek ni tengo una afición insana por nada, pero me defiendo bastante bien en muchos temas y tengo un buen montón de inquietudes variadas. Sí, creo que escribo razonablemente bien pero eso, como es natural, es únicamente mi opinión. En definitiva, no les estoy intentando vacilar; cuando recomiendo algo, es porque me ha gustado, y punto. Pretender inferir algo más sólo por lo que escribo, es poco menos que una necedad, aunque nunca creí que tuviese que aclarar algo así.

Ahora bien, este es un país libre, y ustedes pueden creer lo que les de la gana. Que es básicamente, como ya he dicho, lo mismo por lo que he escrito este ladrillo.

Andrés tiene un Volkswagen

Gracias a cucal, sabemos que Andrés tiene un Volkswagen.