30 noviembre 2006

Cosas que pasan, post denuncia o vaya usted a saber

Supongamos que una Diputación Provincial convoca una bolsa de trabajo. Con temario y todo eso, y lo publica en el Boletín Oficial de la Provincia en cuestión. Qué lindo, el BOP, oficial (y caballero). Para vamos a suponer, veamos…. una bolsa de trabajo para una plaza de psicólogo, sí, eso nos vale. Una bolsa de trabajo para una plaza de psicólogo en un Hospital Provincial. Supongamos eso.

Ahora continuemos suponiendo que una vez está fijada la fecha del examen y el temario, que probablemente mucha gente esté ya estudiando, unas semanas después a la susodicha Diputación le da, de buenas a primeras, por ampliar el plazo de admisión de solicitudes, y cambiar ligeramente el temario. Entiéndase “ligeramente” como absolutamente todo el temario, desde leyes a material específico de psicología. Básicamente todo el enfoque de la materia objeto del examen. ¿Se han fijado ustedes lo bien que me expreso?

Sigan conmigo suponiendo que, después de todo esto, van ustedes al examen, habiendo estudiado poco, nada, mucho o demasiado, y se encuentran con un ridículo examen de 30 preguntas tipo test (ya saben, A, B, C o incluso D) a realizar en cuarentaycinco minutejos. Y para acabar supongan además, que gran parte de las preguntas no tienen ninguna relación con la tarea que habitualmente desempeña un psicólogo. Ninguna. Como por ejemplo, principales factores de riesgo del cáncer.

A lo mejor es que yo soy un mal pensado, no lo niego, ¿pero están ustedes de acuerdo conmigo en que esto huele un poco mal? Léase como esto da un poco de asco.

(Ya saben, también en sociedadanonima.org)

29 noviembre 2006

Mauro y las voces, o Mauro y el psicólogo, o Mauro se vuelve loco (por fin)

EsaMauro oía voces. Voces de todo tipo: agudas como el silbido de un tren y graves como el carraspeo de un abuelo. Autónomas, independientes, emancipadas, decenas, cientos, en ocasiones miles de voces, todas dentro de su cabeza, manteniendo conversaciones, discusiones, monólogos que ni él mismo era capaz de recordar. Cuando daba la casualidad de que su atención se centraba en una de ellas, a veces estaba de acuerdo con lo que oía, y a veces no. A veces no. Tengo mucho majadero aquí dentro, pensaba en ocasiones. Y en otras ocasiones, todo lo contrario. Algunas de ellas opinaban que habían estado toda la vida ahí dentro, y que además lo merecían, mientras que otras, aquellas con una vocación más médica, pensaban, con mucho criterio según ellas, que lo que le pasaba a Mauro no era del todo normal. Pero claro, el instinto de supervivencia tira mucho, y eso siempre se oía allí por lo bajini.

Eso no es normal, Mauro, le repetía todo el mundo constantemente; su mujer, sus hijos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, el quiosquero y el panadero, la mujer del quinto, la del cuarto y “esa” (ñam ñam, pensaban casi al unísono todas las voces masculinas de su cabeza al verla). Cualquier persona se creía con derecho a decirle que debía hacer algo con aquello. Y eso que M. era, en apariencia, totalmente normal. Incluso algunas de las voces le habían dicho en cierta ocasión que aquello no era lógico, pero como se ha dicho, el instinto de supervivencia es una poderosa razón para mantener el pico cerrado.

Así que, más por cansancio que por deseo propio, Mauro fue al psiquiatra, y esto fue lo que pasó (transcripción no literal y abreviada):

Psiquiatra Así que al parecer usted oye voces, ¿no es cierto?
Mauro Pues sí, oígo voces. Cientos de voces, miles de voces, en todo momento, dentro de mi cabeza, hablando, riendo, cantando, discutiendo, gritando. Ni siquiera sé cuantas hay. Supongo que usted no oye voces.
Psiquiatra No, Mauro, yo no las oígo.
Mauro Jamás sabrá cuánto le compadezco.

Con este breve y cortante comentario, Mauro se levantó, mientras se escuchaba un grito unánime de alegría dentro de su cabeza (es cierto que alguna discrepaba). Y todas sonreían allí dentro. Todas. Todas, incluída la voz que Mauro creía propia…

.. y la del psiquiatra.

(Publicado en sociedadanonima.org, hace unos instantes)

Ain’t got time to blog (sorry)

-= Dimito =-

Estoy cansado. Cansado. De levantarme siempre antes que él, de estar siempre listo para lo que él quiera y cuando él quiera. De pasar todo el día esperándole, y que cuando por fin lo hace no me dedique más que unas pobres miradas. Harto de su narcisismo, de que me hable sólo para oír su propia voz, de vestirme como él quiere y de ser simplemente uno más en su vida.

En resumen, hasta las narices estoy de hacer todo lo que a él le da la gana. Dimito. Que se busque otro espejo, a la mierda.

(Texto publicado el pasado 23 de noviembre de 2005 como colaboración en Futuro Perfecto, el anterior blog de Nadie. Y es que no somos nadie.)

28 noviembre 2006

Animales

Y parece fácil y todo.

[Vía Por fin es viernes]

Sin tiempo para títulos ingeniosos

Es la una y veinte de la madrugada. He fregado, he cenado, he llamado para quejarme a ONO y arreglar el problema sin su “ayuda”, he revisado facturas del mes, he sacado de paseo a la nueva inquilina del piso (sí, técnicamente, ahora vivo con dos hembras), he escrito esto, y aún no me he metido en la cama, pero lo estoy deseando. Y eso que ni siquiera me he puesto a planchar (mañana, mañana). Y eso que no he puesto ninguna lavadora (mañana, mañana). Y eso que he cenado lasaña precocinada. Y eso que para todo eso, somos dos.

De verdad, que no os tomen el pelo. Esto de la independencia emancipación está sobrevalorado. *Muy* sobrevalorado.