(Albert) Pla, y Gio (vanni van Bronckhorst)
Ya he dicho hasta la saciedad que tengo poco tiempo. O menos. Así que hoy, para evitarme el cansancio de escribir algo medianamente interesante y original, me dedico un texto que no es interesante pero sí original, que he plagiado y ligeramente modificado, toma pareado, y del que ni siquiera voy a decir de dónde lo he copiado; qué ruin y qué mezquino. Y dice así:
«Juro que me gustaría escribir más. Largos posts con fotografías. Historias cotidianas y pensamientos profundos. Cartas, misivas, epístolas que os adoctrinaran. Ser Pablo y vosotros los corintios.
Pero estos días termino cansado de trabajar. [...] Y al llegar a casa me espera [...] (un piso que pintar y limpiar, unos muebles que montar, y) una princesa a la que atender.
Cosas del directo. Tendrán que esperar ustedes a la semana de oro del Corte Inglés.»
Por otra parte, he visto que descienden el número de visitas y comentarios, por lo que quizá debería darme un voltio -qué moderno soy, ¿eh?- por algunos blogs y dejar unos cuantos comentarios para que gente a la que no conozco, que nadie se me ofenda, que no me interesa, y que, de forma recíproca, a la que no le intereso, lea las primeras dos líneas del post de ese día y se vayan para no volver nunca. Bueno, quizá cuando tenga más tiempo. Ahora que les den.
¡Cha!
Me decía anoche Laura, al amparo de un rollito presuntamente de primavera, una ensalada presuntamente china y, esto sí, una botella de Rioja, en relación a cuestiones ideológicas y políticas, que os tengo engañados, que la tenía engañada. Que soy más de derechas de lo que aparento, que soy menos de izquierdas de lo que parece; que soy… de centro (cágate, de centro). Bueno, supongo que debo admitir que es cierto que no soy ni comunista ni un radical anarkista. Y tampoco soy poeta. El caso es que no sé si soy más de izquierdas, más de derechas o más de centro, pero lo que sí sé es que, como es lógico y como cualquiera a estas alturas espera que diga, sí, pues claro que os tengo engañados.
¿Algún sorprendido en la sala?
Historia verídica
Pasé los diez primeros años de mi vida entre algodones; gasas, sistemas de respiración asistida, goteros, pasillos de hospital y medicamentos fueron mis compañeros de juegos. Casi podría decir que a alguien no le gustó que yo entrase en este mundo, porque mis problemas -y los de mis padres- empezaron a los pocos minutos de vida. Un niño que al nacer no quiso llorar pasó cuatro meses en el área de cuidados intensivos neonatales, lo que fue a todos los efectos el prólogo de una serie de interminables años en los que pasé a coleccionar tantas hospitalizaciones como problemas de salud, hasta el punto de que sobre todo durante los cinco primeros años, pasaba más de dos tercios de cada mes en la cama de un hospital. Tuve el dudoso privilegio de experimentar cómo se viven las navidades, tus propios cumpleaños o las vacaciones de verano dentro de un hospital. Si he de atender a lo que mis progenitores me cuentan de todo aquello, en más de una ocasión estuve bastante cerca de irme muy lejos, lo suficiente como para no poder estar aquí contando esto.
Hacia el final de esos diez años, quizá con el crecimiento físico o simplemente por la misma razón que nací así, la mayoría de aquellos problemas comenzaron a difuminarse, y a día de hoy, aparte de unos cuantos recuerdos no siempre desagradables, y un puñado de cajas de medicamentos que aún hoy, veinte años más tarde, sigo comprando regularmente “por si acaso”, sólo me queda una cosa de la que no he podido deshacerme: el irrefrenable impulso de contar mentiras.
(Publicado en sociedadanonima.org, hoy mismo)
Que ingenioso soy y que poco me quejo. En otras palabras, que soy la monda lironda (¿a que sí?). Y además, qué título tan largo, leches.
Dice mi hermana la italiana abro paréntesis que no lo es abro paréntesis lo de italiana, no lo de hermana cierro paréntesis, pero como si lo fuese cierro paréntesis que no actualizo el blog. Pero como todos sabemos, a la vista está que miente como una bellota y que sólo intenta difundir y fomentar el descrédito hacia mi persona entre mis seguidores, fans, admiradores y demás ganado innombrable.
Porque yo *sí* que lo actualizo.
¿Ves, pequeño saltamontes?
*Actualizado*

