2 diciembre 2005

De éticas y estéticas

Hace unos días, tras poner una canción del grupo en cuestión, la locutora de la radio se atrevió a afirmar que «Wham representó la ética y la estética de los 80».

Yo entiendo que pueda haber una estética propia de los 80, e incluso que Wham sea uno de sus mayores exponentes. Eso me parece fantástico, no lo dudo, y hasta podría estar de acuerdo. Pero que una década tenga una ética propia, que los ochenta tengan su propia ética, eso es otra cosa. Eso es algo sublime.

Y más, que venga encarnada en la figura de Wham. Un pedestal para George Michael, por favor. Pero ya.

Memeleo (gilipollez ahead)

Se supone, aunque no seré yo quien lo haga, que los meme (denominación estúpida donde las haya, a mi parecer) deben llegarte de otra persona. Este en concreto, es un memeleo (no lo repetiré), y se trata de copiar el quinto párrafo de la página 23 del libro que estás leyendo en este momento -no justo en este, gilipollas-, y reproducirlo en tu blog.

Pues bien, he aquí que M., Sebastian Dell, o lo que es lo mismo, yo, un servidor, o moi, al verse ignorado por la blogosfera, siendo más chulo que un ocho, y carente de cualquier respeto por las convenciones y las reglas impuestas, ha decidido adoptar por propia iniciativa la citada estupidez para esta entrada del blog. Si bien no es un libro, sino un artículo, si bien no es la página 23 del libro en cuestión, sino del artículo, claro, y si bien no es el quinto párrafo, sino el único que aparece entero en la página. Helo aquí:

«Además, hemos de pensar en esta obra no sólo acerca del matrimonio en general sino específicamente acerca de la noche de bodas. Así es como empieza la obra. El núcleo de los hechos que conocemos es que toda la primera escena tiene lugar mientras Otelo y Desdémona están en la cama nupcial. Dicha simultaneidad está subrayada: “Ahora, ahora mismo, un caballero berberisco cubre a vuestra hija” (I, 1, 88). Y la escena es una escena de traición, de sobresaltos y gritos, de hombres armados corriendo por una ciudad dormida. Se insiste de nuevo en esta conjunción de la cámara nupcial y una escena de emergencia y excitación con la reaparición de Otelo desde su dormitorio para acabar con el alboroto mediante su sola presencia, reaparición que se repite en su primera noche en Chipre. Como si una aparición desde el lugar del sexo y los sueños fuese lo que le diese el poder de detener una contienda armada con una palabra y un gesto. —¿O es esto más de lo que sabemos? Quizá la conjunción se haga para sugerir que su “hora de amor&rdquo (III, 3, 298-299), o sus dos horas, ha sido interrumpida cada vez. Hay motivos para pensar que el matrimonio no ha sido consumado, motivos en todo caso para pensar que Otelo no sabe si lo ha sido. En qué consiste la pregunta de Yago, “¿Os habéis casado de veras?” ¿Pregunta por si ha tenido lugar una ceremonia pública, legal o un acto privado? ¿O pregunta si lo público y privado han sido ratificados mutuamente? Otelo responde hablando de su nobleza y de su amor. Pero aparte de cualquier otra cosa, lo que la respuesta parece asumir es que el “os” de Yago era singular, no plural. ¿Y qué quiere decir Otelo en Chipre con estas palabras aparentemente públicas?: “Vamos, amor querido. Hecha la adquisición es menester gozar el fruto, y esta ventura está aún por llegar entre vos y yo” (II, 3. 8-10).»

Y esto es básicamente en lo que ando metido últimamente. Joder, menudo ladrillo. El texto es parte de un artículo de Stanley Cavell titulado -posiblemente- “Los Otros. Otelo”, aunque la referencia me temo que puede no ser correcta. En castellano parece formar parte de una recopilación de artículos de este filósofo americano, aunque en inglés se puede encontrar en Disowning Knowledge: In Seven Plays of Shakespeare, de Cambridge University Press. Intentaría explicaros lo que significa, pero aún estoy en proceso de entenderlo yo.

Como esto no vino de ningún lado, no irá a ningún lado. Y creo que empieza a ser tarde para decir gilipolleces.

1 diciembre 2005

Últimas adquisiciones (Habemus piso)

(Debería estar más contento, pero el banco ha conseguido joderme -parcialmente- el día. Mañana hablaré de eso. A pesar de todo, el piso es mío)