Pues sí, señores y señoras, señoritos y señoritas, caballeros y … bueno, pues eso. Que cambiamos de nombre. De piel, como las serpientes. Mutamos. La evolución, es lo que tiene. A mejor, por supuestísimo.
Bases:
a. El nombre me tiene que gustar a mi. Está condicion es necesaria aunque no suficiente. Por lo demás, puede ser cualquier cosa que os apetezca. Pero sed originales, por favor.
b. Me comprometo a cambiar de nombre este blog, manteniendo no obstante y durante un periodo de tiempo no determinado www.unsociability.org, hasta que los enlaces y demás se actualicen. El nuevo nombre, no obstante, figurará como principal.
c. Periódicamente -es decir, cuando me rote-, iré actualizando la lista de nombres propuestos, con su autor y los votos obtenidos por cada uno de ellos. Podréis acceder a esta entrada desde la barra de la derecha.
d. El autor tendrá derecho a ciertos privilegios que aún no he pensado (¿un post semanal -no se quien coño podría querer escribir aquí, pero bueno…-, un link y una mención especial? si es fémina, los privilegios se amplian), a los que obviamente podrá renunciar. Si soy yo no, que me la trae floja. Se admitirán sugerencias y peticiones. NOTA: Si no tienes blog donde localizarte, y no te conozco, mándame un correo para que yo sepa cómo contactar contigo si sale el nombre que has propuesto (por favor, se breve y pon algo identificativo como título del correo. No queremos que se lo coma el filtro del spam, ¿verdad?). En ese caso, aceptaré como autor del nombre el primer correo recibido reivindicando la autoría de éste. Así que no te duermas en los laureles.
e. Por último, como es obvio, el nuevo nombre está sujeto a disponibilidad del dominio.
Metodología:
Utiliza los comentarios para proponer un nombre y pincha en cada nombre en la lista de debajo para votar por él. El voto, en estos momentos, tanto como la lista de nombres, no se actualiza automáticamente sino a manubrio, ya sabes, como tu novio o novia. Así que un poco de paciencia, por favor. Y no abuséis. Que lo veo todo.
He aquí los nombres propuestos hasta ahora (22/07/2005):
1. www.unsociability.org Autor: yo mismo, Votos: 4
2. yonosoyunhongo.com Autor: yo mismo, Votos: 5
3. yonosoychungo.com Autor: El Abuelo Cascarrabias, Votos: 1
Me meto en unos fregaos yo solito que pa qué… Si total, ¡nadie va a decir ná!

Era un bonito tema de conversación. Porque a la vista de mi cabeza, el ¿tú eras un niño malo, eh? (y mi respuesta No, los malos eran los otros niños) era habitual. Porque es que si me miras la cabeza, parezco un muñeco de trapo, por el número de remiendos que llevo. Es que de nano tenía unas costumbres bastante extrañas, al menos las que recuerdo. Me daba por meterme debajo de las cosas y olvidarme de lo que había sobre mi cabeza, y claro, tenía unos despegues en vertical que acababan con mi cabeza en la Fe y yo resoplando como un búfalo por indicaciones del personal correspondiente (aún no me interesaban las enfermeras, una pena porque con las visitas que hacía…). Porque es obvio que si sustituyes ‘cosas’ por ‘banco de piedra’ o ‘remolque trailer’, pues está claro que mi cabeza llevaba todas las de perder. Al menos, hice bastantes intentos como para estar muy seguro de que mi chola no puede competir en dureza física con el hormigón o el acero (soy todo un empirista). Durante bastantes años, mi periodo vacacional vino acompañado de un puñado de puntos a distribuir libremente por la superficie de mi cabeza. Y es que llevo cosido medio cuerpo, hasta el punto de que cuando iba a la Fe, me ponía a soplar antes de que la enfermera me lo dijese. Seguramente por eso me he quedado así.
También tenía la extraña manía de entrar en el coche por la ventanilla, pero a lo bestia, con carrerilla. Hasta que, claro, un día topé de manera imagino que bastante dolorosa con el freno de mano, o él topó conmigo, lo que me dejó una bonita marca entre la nariz y el labio superior e hizo que a partir de entonces, utilizar las puertas me pareciese mejor idea. Y de los coches a la velocidad. Tirarse montado, con aproximadamente un año y medio de edad, en una especie de bicicleta de madera (si, esa, que tiene más de 25 años de antigüedad), sin frenos y de estabilidad más que discutible, por una pendiente de treinta metros con un ocho o nueve por ciento de desnivel, no es sensato. Porque los pies a veces frenan… y a veces no. Sin comentarios. La ostia también debió ser antológica. Y en plural.
