29 junio 2005

Érase una vez un niño que iba a la escuela. He aquí que el niño trabajaba, y por ello, no le era posible asistir a clase. Había en concreto una asignatura, cuyo nombre no nos interesa, que tenía como método de evaluación la confección de un trabajo de la materia impartida en clase. Pero como decimos, nuestro niño no podía coger apuntes, ya que durante las clases, se dedicaba a levantar este santo país con el sudor de su frente.

Es por ello que nuestro amigo pidió, llegado el final del curso, los apuntes a partir de los cuales elaborar el trabajo. Pero vió que a causa de que se había relajado (no es necesario aclarar que nuestro niño, como cualquier niño, tiene vida social, tiene aficiones, tiene ganas de salir y tiene otras ocupaciones aparte de estudiar y trabajar. Ya, pero estudia porque quiere, nadie le obliga, pensaréis correctamente. Es cierto, aunque no pretendía ponerlo como excusa y nuestro niño tampoco lo hace), trabajo y resto de exámenes previos, le iba a resultar difícil realizar un trabajo que estuviera a la altura de sus posibilidades. Difícil aunque no imposible, me gustaría añadir.

Y es por ello que le envió un correo al responsable de esa asignatura, para pedir una pequeña prórroga de un fin de semana. Pero cometió el error de mencionar su situación laboral, cosa que, amiguitos, puedo prometeros, no hizo para justificar su petición, sino para proporcionar algo de información sobre quién era. Mal hecho, pensaréis. Pues sí, mal hecho, porque nuestro querido profesor pensó inmediatamente que ese dato venía proporcionado como razón de ser de su ruego, por lo que no sólo la denegó, sino que expresó la opinión que le merecía utilizar aquello como excusa.

A nuestro amigo aquello no le molestó. Más bien al contrario, pensó que era normal y justo con el resto de sus compañeros. Así que, en un acto de cordialidad y sinceridad, le volvió a contestar, exponiéndole su conformidad con la corrección de la decisión adoptada e intentando explicar el malentendido. Todo habría quedado ahí si el niño no hubiera tenido que llamarle para preguntar cuando sería el examen oral del trabajo presentado, decidido ya a entregarlo fuese como fuese. Así pues, le llamó, y tras recordarle quién era, obtuvo un seco Sí, ya sé quién eres. ¿Qué quieres?, en un tono que a nuestro amigo no le gustó nada, interpretando inmediatamente que el profesor había pensado que el motivo de aquella llamada era realizar la misma petición de nuevo vía telefónica.

Pero aún así, aquello no le justificaba. Y pensó que, después de todo, hay mucha gente por el mundo que debería pensar un poco antes de abrir la boca.

(Epílogo: El niño decidió que, a pesar de todo, dicha persona se merecía el beneficio de la duda y que quizá, aunque quizá no, aquello había sido simplemente una impresión personal equivocada.)

Comentarios (7)

  1. Alexander Platz dijo... (29 junio 2005)

    Sebastian, “fillet meu”, no me jodas, hace años que te afeitas, así que lo de niño no te pega. He deducido que el niño eras tú, porque los niños no estudian porque quieren, les obliga la ley, hasta los 16 años.
    Por otro lado, la UNIVERSIDAD DE VALENCIA ES UNA UNIVERSIDAD PARA PIJOS, pues EN NINGÚN CASO AYUDAN A LAS PERSONAS QUE TRABAJAN, ES VERGONZOSA E INDIGNA DE LLEVAR EL NOMBRE “UNIVERSIDAD”. No tiene nada de Universal, penoso.

    PD: Paso de saber si has quitado los tag para los comentarios, usaré comillas y mayúsculas. Si lo has hecho eres un “mierda”. Y ojo, si soy tan duro es porque te aprecio.

  2. M. dijo... (29 junio 2005)

    Claro que el niño soy yo :)

    Y no te creas, la Universitat de València ha sido, al menos en mi experiencia, en comparación con el poli, mucho más permisiva respecto a horarios, alternativas a las clases y exámenes. Muchos profesores lo comprenden y te proponen otras formas de cursar la asignatura. La actitud de este profesor es normal y la encuentro justificada. Hace 4 meses que podía haber hecho ese trabajo. En el poli, a mi hermano le han llegado a soltar que si trabaja, es porque quiere y que eso no es problema del profesor. Como si estudiasemos una carrera para verles la cara a ellos.

    PS No, no te los he quitado, tonto ;)

  3. andrés dijo... (30 junio 2005)

    Xavales desengañaros vamos hacia un modelo de universidad a nivel de toda Europa en el que solo se contempla los estudiantes a tiempo completo… injusto, pues claro q si, pero hay tantas cosas injustas en la vida.

    P.D. ¿q coño son los tag??????????????

  4. Alexander Platz dijo... (30 junio 2005)

    Pues se lucha contra esas cosas injustas!

    Los tag es como se llama a las marcas del codigo HTML. Así puedes poner cursiva, negrita y muuuuchas cosas más.

  5. el exiliado. dijo... (30 junio 2005)

    Señores, hablo con la voz de la experiencia, la mayoria de los profesores piensan que :
    1 – NO debees trabajar, si trabajas es por que quieres
    2 – Si trabajas y no vas a clase no tienes derecho a saber las cosas, si no les escuchas es que no sabes nada pues ellos son el saber
    3 – Como dioses, deben tomarte por tonto, putearte y hacerte pensar que eres un ser inferior.

    Consecuencia de mi trabajo he estado estudiando aprox 4 años SIN aparecer por clase practicamente, unicamente aparecia para :
    a) constatar la fecha y modo de examen
    b) solicitar la bibliografia
    c) suplicar que me dejen presentar el trabajo de practicas o al menos asistir a ellas.

    Y he constatado que :
    a) se equivocan en el 70% de los casos en las explicaciones. Los libros son claros, explicitos y al ser SU bibliografia no pueden quitarte la razon.
    b) se enfadan con facilidad y piensen continuamente que quieres escaquearte. ANIMAL como voy a querer escaquearme si trabajo 8h + 8h de guardias + 3 horas extras por dia. SO MA**** si vengo es por que quiero no porque tu seas mi dios.
    c) Llevan muy mal las criticas, y yo tengo la lengua muy larga. Constato que ROMAN profesor del POLITECNICO de REDES me suspendio con las siguientes palabras : “Si tu tienes este ejecrcico bien segun TANEMBAUM tienes estyos 3 mal segun ROMAN”. Ahi queda eso.

    PD= Algun capu*** cuando me veia me decia ‘que pasa prodigio’ y me han negado el examen por no asistir a practicas. Esto me enciende

    Pero al menos se que soy mas listo.

    Y si trabajo es por que quiero, y por que NO quiero quedarme en el paro, que ya son demasiados. Como si fuera hijo de onasis, no te jode…

  6. una pija (que supongo conoces como tu hermana) dijo... (4 julio 2005)

    Hola Gran Hermano;
    Firmo como pija puesto que debe ser uno de mis calificativos, no? entre otros, jeje, pero no me importa pq son cariñosos de mis hermanos a mi (si fueran de otras personas seria otro cantar, jeje)
    A ver, los profesores, los de mi hermano el exiliado son unos hijos de Put@ la gran mayoria, en la universidad de Valencia hay de todo, angelitos (en la de historia esta Gonzalo, magnifico profesor de historia antigua o Hermenegildo, magnifico profesor tambien de historia antigua de España o por ejemplo Ripolles, el mejor dando clases de arqueologia) pero tambien los hay hijos de su madre como es el caso de… mejor no nombrar por si las moscas…
    El caso del profesor del niño (otro de mis grandes hermanos) esta clara mi opinion al respecto, deberia conceder un poco de confianza tratandose de alguien que al menos es responsable y trata de llevar unos estudios y un trabajo adelante en lugar de vivir de sus papas y gandulear como hacen muchos, en fin, que su profesor se merece que le rajen las ruedas del coche, jeje… (si superia quien es lo haria yo misma, soy mala ¿no lo sabias?)

  7. Sergio dijo... (12 julio 2005)

    Erase una vez un niño que estudiaba dentro de un POLIedro. A dicho niño le quedaban, únicamente, 6 créditos para acabar la carrera (a falta del PFC), así que decidió prepararse concienzudamente una asignatura por el valor exacto de esos créditos. Se presentó al examen, que cómo muchos es en dos partes. Le había ido bastante bien y estaba bastante seguro de aprobar, por lo que decidió despreocuparse y esperar el resultado.

    Hasta que el día de “recoger” las notas, le comunicaron que una parte la tenía aprobada, pero que la otra la tenía suspendida, y es que no aparecía esa parte del examen. “¿Estás seguro de que lo entregaste?” (no, el niño era tonto e iba a las convocatorias sólo para entregar la mitad del examen), “Por aquí hay un examen, sin nombre, que igual es el tuyo” (el niño, muy aplicado, siempre se aseguraba de poner su nombre en todas las hojas). Por supuesto, si alguien tenía que demostrar algo, era el niño. Tenía que demostrar que había entregado el examen, porque los profesores no tienen por qué demostrar que no han perdido un examen.

    Así que el niño se pasó por el despacho de la persona encargada de corregirle el examen, para ver qué podía hacer. Y se llevo una muy agradable sorpresa cuando se enteró de que dicha persona, entre el día de publicación de las notas y el de la revisión, se había ido de viaje. “Unas merecidas vacaciones” -pensó el niño- “después de todo, ha trabajado mucho y muy duro y se las merece” (notese la ironía).

    Y así el niño se vió en la tesitura de elegir: o esperaba a que la profesora volviese de sus vacaciones (a las que se empeñaban en llamar “congreso de no se qué”) a ver qué pasaba con el examen y esos 6 créditos que le quedaban, o se preparaba, a toda prisa, otra asignatura, de 6 créditos, que guardaba “por si acaso” en la recámara, pero que no había preparado al haberle salido bien el otro examen (el que se había extraviado).

    Y decidió jorobarse, vista la imposibilidad de comunicarse con la responsable del examen, y preparar la otra asignatura, cómo pudo, gastando horas de sueño y con los nervios alcanzado cotas históricas.

    “¿Y el examen pérdido?”, preguntaréis. Pues la profesora volvió de sus vacaci… digo… de su congreso justo para el día de la revisión y le mandó un escueto mail al niño (sí, le había inundado, también, el correo electrónico preguntando por su examen):

    “Tienes un 6 se me debió traspapelar al poner las notas.
    un saludo”

    Ni un “perdona” o “disculpa”, ni un “lo siento, ha sido culpa mía”, ni un “espero que esto no te haya causado muchos problemas”, nada. El niño hubiera agradecido una disculpa, aunque fuera pequeña, después de todo lo ocurrido. Pero no, ellos están por encima de todo eso y, sobre todo, por encima de tí, de tu vida, y de tus miserias.

    Y es que (y esto no lo dice el niño, lo digo yo), algunos profesores merecerían que les reventasen la cabeza con un bate de béisbol, al tiempo que son sodomizados analmente con un palo de golf.

    Un saludo.

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