31 mayo 2005

Por una Teoría de la Descripción no descriptiva

Anoche acabé de leer (sí, me ha costado) El curioso incidente del perro a medianoche. Y por cierto que por eso, esta mañana me he levantado 20 minutos tarde. El libro, sin ser una obra maestra, es interesante y se lee con bastante celeridad, aunque el estilo es necesariamente (por ser el protagonista quien es) algo pesado en ocasiones. Aunque todo sea dicho, éste es también la causa de la rapidez con la que se lee.

Pág. 230. «Así que empecé a caminar, pero Siobhan dijo que no hacía falta describir todo lo que pasa, sólo tengo que describir las cosas que son interesantes». Este principio se aplica de manera inconsciente a cualquier cosa que describimos, sea un objeto, una persona o una acción (extendiendo el concepto de “descripción”, he leido puede tomarse, de modo poco preciso, como la descripción de una acción). El número de detalles que podemos añadir sobre cualquier cosa es en realidad infinito, por lo que acostumbramos a centrarnos no en particularidades aleatorias ni en aspectos generales, sino en aquellas características que aportan información relevante para el receptor (léase información interesante para el receptor) sobre aquello de lo que hablamos. De hecho, a menudo las confusiones lingüisticas vienen causadas por una elección incorrecta de dichos elementos significativos (y no en pocas ocasiones por la discrepancia en cuáles son dichos elementos).

Cabe la pregunta, creo que menos obvia de lo que parece a simple vista, de qué -o quién- determina en cada caso aquellos aspectos interesantes. Las valoraciones propias reflejadas en el otro, el conocimiento implícito de sus intereses, los medios de comunicación, las convenciones sociales, la comunidad lingüistica, el poder político y/o económico (que cada vez más acostumbra a ser el mismo)… Con lo que podemos concluir, súbitamente y de manera bastante obvia e irrelevante, que no existen en realidad características más o menos interesantes en sí mismas, sino que este interés es creado por nosotros mismos. Lo cual me conduce irreversiblemente a este relativismo valorativo del que intento salir, de momento sin éxito. O quizá no. Bastante estéril e impreciso, así, dicho con esta brevedad, superficialidad y dispersión.

Y esto es todo lo que tengo que decir por esta noche… ¿existirá una teoría de la descripción?

30 mayo 2005

Volvemos en breve…

25 mayo 2005

Sorpresa sorpresa

Como supongo que a falta de señalizarlo mañana, ya es oficial, pues voy a publicitarlo.

Me he comprado un piso en Valencia. El día que me den las llaves -que aún queda- os daré más detalles.

Hay que ver. En una línea hay más cosas condensadas -para mi- que en muchas cosas sobre las que he escrito párrafos enteros.

¡Ready! ¡Steady! … (un poquito de paciencia)

Pues bien, como era de esperar, tras el ajetreo de los últimos días, en los que he hecho de todo menos estudiar (bueno, de todo no), no he sido de capaz de confeccionar un examen de Filosofía Política en condiciones. Lo que dicho de modo más simple, significa que no lo he entregado, aunque estoy bastante seguro de que llegaba sobradamente al cinco. Y es que este mardito perfesionismo va’cabá conmigo. En cualquier caso, como punto positivo, que me he vuelto a encontrar “cómodo” haciendo el examen, aunque no me haya visto con el nivel deseado. Y es que uno es así de genial.

Como segundo punto positivo, he vuelto a tomar contacto con mis ex-compañeros de la Facultad (¿F/f?), a raíz de estos días de vacaciones para exámenes (y los que quedan por pedir), e incluso he conocido gente nueva. Desde luego, ha sido bastante reconfortante, aunque no sé si hay mucha gente aquí que me comprenda, pasarme una hora hablando de profesores, asignaturas y trabajos de clase. Revitalizante es la palabra. Y es que casi dan ganas de estudiar. Casi.

Bueno, nada más. Ah, si. Todavía no, ya casi, pero paciencia, paciencia, que aún no es oficial…

24 mayo 2005

La la la la

Bien, algo breve e interesante que contar. Interesante, poco hay. Breve, mucho. Aunque si dicen que lo bueno, si breve… ya sabéis. Realmente, no pensé que nadie me pediría que escribiese algo, pero bueno, me alegro de que alguien lo haga. Así, a bote pronto, acabo de ver la Venganza de los Sith. Pese a quien le pese, la verdad es que la película no me ha entusiasmado tanto, de hecho la segunda me pareció bastante mejor, quizá por la escena de Yoda luchando en la caverna aquella. Fue impactante.

En otro orden de cosas, pero de la misma irrelevancia, el miércoles tengo un exámen de Filosofía Política para el que pedí tres días de vacaciones y apenas he estudiado, así que ya veremos porque incluso me he comprometido con la profesora a que me presentaría. Pero bueno, tengo algunas cosas medio urgentes que hacer, y tengo que aprovechar estos días. Creo que sólo mi familia, mi primo, y Geno y Óscar (las mujeres primero) lo saben… ah!, y Dani y Quique. Si todo acaba como creo que es posible que acabe -estoy ya bastante seguro de ello-, más de una persona se va a llevar una sorpresa dentro de unos días.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. No desistáis, prometo escribir algo interesante el miércoles, es posible que todo esté arreglado. Surprise surprise. Ah! Y quizá no, claro.